Idilia comparte su estrategia de packaging para responder a los retos de sostenibilidad, innovación y eficiencia
La sostenibilidad, la innovación y la adaptación al nuevo marco regulatorio marcaron el 95º Desayuno de Innovación del Clúster de Innovación en Envase y Embalaje, celebrado en las instalaciones de Aimplas, en Paterna (Valencia). La sesión tuvo como protagonista a Idilia, compañía propietaria de marcas como ColaCao, Nocilla y Paladín, que expuso su estrategia de packaging y los principales desafíos a los que se enfrenta el sector alimentario.
Una amplia variedad de materiales y formatos
La empresa utiliza diferentes materiales en sus envases, entre ellos vidrio, plástico rígido, plástico flexible, papel, cartón y metal. En algunos casos desarrolla sus propios diseños, mientras que en otros adapta soluciones estándar a las necesidades de cada producto y de cada marca.
Entre sus envases más representativos destaca el conocido vaso de vidrio de Nocilla, convertido en un icono de la marca y concebido para ser reutilizado por los consumidores una vez finalizada su función como envase alimentario. Además, la compañía emplea botes de plástico rígido para referencias como ColaCao o Nocilla, envases flexibles tipo refill, sleeves para campañas promocionales, sobres, bandejas, cajas, precintos y expositores.
Según explicó la compañía, el envase desempeña un papel que va mucho más allá de contener y proteger el producto, ya que contribuye a identificar la marca, mejorar la experiencia de uso, aportar valor añadido y responder a las demandas tanto de consumidores como de distribuidores.
Adaptarse al PPWR y a un entorno cambiante
Durante su intervención, Idilia también abordó los principales retos que afronta actualmente el packaging alimentario en un contexto marcado por la futura aplicación del Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR).
Entre los desafíos señalados figuran la mejora de la reciclabilidad de los envases, el desarrollo de estructuras monomaterial, la incorporación de plástico reciclado posconsumo en aplicaciones de contacto alimentario y el incremento de las obligaciones documentales derivadas del cumplimiento normativo.
La compañía subrayó asimismo la necesidad de seguir poniendo al consumidor en el centro del desarrollo de los envases, manteniendo aspectos como la funcionalidad, la usabilidad, la imagen de marca y el valor añadido, en un escenario condicionado también por la volatilidad de las materias primas, la situación geopolítica y la búsqueda constante de eficiencias que permitan mantener la competitividad.
En este contexto, destacó la importancia de la colaboración con proveedores para desarrollar soluciones que respondan tanto a las exigencias legales como a las necesidades del mercado.
Aimplas y ATQ aportan la visión técnica
La jornada contó también con la participación de Nuria López Aznar, investigadora líder de Packaging de Aimplas, quien presentó las capacidades del centro tecnológico en el ámbito del envase y embalaje.
Aimplas, cuya actividad está vinculada en cerca de un 40% al sector del packaging, dispone de laboratorios especializados en contacto alimentario y cromatografía, además de desarrollar proyectos de I+D relacionados con envases rígidos, semirrígidos, flexibles y recubrimientos para papel y cartón. Asimismo, presta asesoramiento a las empresas en ámbitos como el PPWR, el ecodiseño, el análisis del ciclo de vida y la normativa sobre microplásticos.
La sesión contó además con la colaboración de ATQ, consultora especializada en química, medioambiente y seguridad industrial. Su socio, Quique Pla, analizó cuestiones relacionadas con la gestión de envases, los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) y la adaptación al PPWR, incluyendo la identificación del papel de cada empresa dentro de la nueva normativa y la elaboración de la Declaración de Conformidad. También explicó la función de ATQ como agente de residuos, encargándose de la gestión documental y de la trazabilidad entre productores y gestores.




























