“La eficiencia tecnológica y la automatización son la respuesta a un mercado cada vez más exigente y competitivo”
Entrevista a Martin Cayre, managing director de Arburg España y Portugal
El ejercicio 2025 ha estado condicionado por la prudencia inversora, la presión sobre los precios —especialmente en automoción— y un entorno económico europeo debilitado, con Alemania como uno de los focos de preocupación. En este contexto, Arburg España y Portugal ha apostado por soluciones de alta eficiencia y automatización como vía para reforzar la competitividad de sus clientes. Martin Cayre analiza la evolución del mercado, el impacto de la coyuntura geopolítica y las perspectivas para 2026, un año que prevé similar al anterior en términos de incertidumbre, pero con una clara demanda de mayor digitalización y soporte técnico.
¿Qué balance hace de 2025 para la industria de la transformación del plástico en su conjunto?
El año 2025 se ha caracterizado por la incertidumbre en muchos clientes ante la situación de los mercados y por una fuerte presión sobre los precios, especialmente en el sector de la automoción. También se ha percibido la debilidad de la economía alemana, que ha influido en el conjunto del entorno industrial europeo.
En términos de inversión, los transformadores han adoptado una posición conservadora y, en general, solo han acometido proyectos cuando contaban con un respaldo claro en forma de nuevos contratos o programas consolidados. A ello se suma la escasez de mano de obra cualificada, que está dificultando completar las plantillas y mantener determinados niveles de producción.
¿Cómo ha evolucionado su empresa a lo largo de 2025 en este contexto de mercado?
2025 ha sido para nosotros un año de transición. Nos hemos centrado en ofrecer soluciones de alta eficiencia y automatización que permitan a nuestros clientes mantener su competitividad frente a mercados con menores costes, como Marruecos, Europa del Este o Asia.
Sin duda, el acontecimiento más relevante del año para Arburg ha sido el lanzamiento de nuestra nueva serie eléctrica Trend en la feria K, que refuerza nuestra propuesta en el segmento de máquinas con una relación calidad-precio optimizada, manteniendo los estándares tecnológicos de la compañía.
De cara a 2026, ¿prevé un escenario favorable para el sector de la transformación del plástico?
Consideramos que 2026 será un año muy similar a 2025, con un alto grado de incertidumbre general. No prevemos cambios bruscos en el contexto macroeconómico, por lo que las decisiones de inversión seguirán muy ligadas a proyectos concretos y a la necesidad de ganar eficiencia.
¿En qué medida la situación geopolítica internacional está influyendo en su actividad, tanto en costes, suministro de materiales o decisiones de inversión?
La situación geopolítica influye de forma indirecta en nuestra actividad, ya que impacta directamente en nuestros clientes. Medidas como los aranceles de Estados Unidos, así como determinadas decisiones de inversión condicionadas por el entorno internacional, han tenido efecto en algunos proyectos. Esta coyuntura obliga a las empresas a analizar con mayor detalle los riesgos y a priorizar inversiones estratégicas.
¿Detecta una mayor demanda por parte del mercado de soluciones tecnológicas más avanzadas, eficientes o sostenibles?
Los clientes con mayor nivel tecnológico sí demandan soluciones cada vez más avanzadas y eficientes. Paralelamente, existe otro perfil de cliente que busca soluciones más estandarizadas, con una buena relación calidad-precio. Con nuestra nueva serie Trend podemos dar respuesta a este segmento sin renunciar a la fiabilidad y al rendimiento que caracterizan a Arburg.
¿Qué tendencias tecnológicas o de mercado considera que marcarán la evolución del sector del plástico en 2026?
Además de la creciente apuesta por soluciones más eficientes y automatizadas, la escasez de mano de obra está impulsando la necesidad de incorporar asistentes de software que ayuden a optimizar los procesos y faciliten el trabajo en planta.
Asimismo, la demanda de formación continúa en aumento, ya que las empresas necesitan que sus equipos alcancen el nivel técnico adecuado para aprovechar al máximo las tecnologías disponibles y mejorar su competitividad.
La escasez de mano de obra cualificada y la presión competitiva internacional impulsan la automatización, el software de asistencia y la formación como ejes estratégicos para 2026


























