Soluciones pioneras de la UE frente a los residuos plásticos
La transición hacia envases sostenibles ha sido tradicionalmente un objetivo ambicioso, pero los resultados de los proyectos CIRC-PACK y FRESH han acercado esta visión a la realidad. Ambas iniciativas rompen con el modelo lineal de ‘producir, usar y desechar’ y evidencian que la eficiencia industrial puede ir de la mano de la responsabilidad ambiental.
El proyecto CIRC-PACK ha abordado el reto de replantear todo el ciclo de vida del envase plástico mediante la introducción de polímeros biodegradables y criterios avanzados de ecodiseño. Sus desarrollos abarcan desde botellas de champú y bolsas de plástico hasta cápsulas de café y bandejas alimentarias.
Como iniciativa del programa Horizon 2020, CIRC-PACK coordinó el trabajo de 22 socios de toda Europa, entre ellos ingenieros químicos, empresas de gestión de residuos y marcas de gran consumo. El objetivo fue garantizar que las soluciones diseñadas en laboratorio funcionaran de manera efectiva en instalaciones reales de reciclaje.
En lugar de centrarse en una única solución, el proyecto actuó en tres frentes. Por un lado, sustituyó sustancias químicas de origen fósil por polímeros de base biológica. Por otro, rediseñó bandejas alimentarias multicapa complejas para que pudieran separarse fácilmente en sus materiales originales. Además, impulsó la mejora de los sistemas de clasificación mediante la actualización de escáneres infrarrojos en las plantas de selección, con el fin de evitar que materiales valiosos acabaran en vertederos.
Este enfoque multisectorial ha permitido mejorar los procesos de clasificación y reciclaje, reducir la dependencia de recursos fósiles, disminuir el consumo de agua y rebajar el potencial de calentamiento global asociado a los envases plásticos.
En la actualidad, el legado de CIRC-PACK continúa a través de servicios especializados de consultoría que ayudan a las marcas a avanzar hacia envases más limpios y circulares, contribuyendo a reducir de forma permanente la huella ambiental de productos de higiene y alimentación.
Bandejas biodegradables para comidas preparadas
Mientras CIRC-PACK se dirige al mercado de consumo en general, el proyecto FRESH ha concentrado su innovación en un sector concreto con elevados volúmenes de residuos: el de las comidas listas para consumir.
Las bandejas de plástico de origen fósil, ampliamente utilizadas en el catering aéreo, operaciones militares y servicios de comida a domicilio, han representado durante años un problema ambiental. El proyecto FRESH ha desarrollado una alternativa totalmente biodegradable y de base biológica, cuestionando el uso de estos materiales convencionales.
A partir de un composite de base celulósica combinado con tecnologías de laminación innovadoras, el proyecto ha demostrado que las alternativas biobasadas pueden cumplir los requisitos del mercado. Las nuevas bandejas satisfacen exigencias clave como una vida útil prolongada del alimento y la aptitud para su uso en microondas.
El impacto ha sido inmediato y cuantificable. En un periodo de tres años y medio, el proyecto logró reducir el consumo de plástico en cerca de 200 toneladas al sustituir los envases de aproximadamente 9 millones de comidas en el mercado minorista del Reino Unido. El socio comercial principal de FRESH fue la empresa finlandesa Huhtamaki, con una amplia presencia industrial en este país.
En la senda hacia la sostenibilidad
El éxito de CIRC-PACK y FRESH no solo supone un avance en innovación, sino que también contribuye de forma directa a la hoja de ruta de la Unión Europea hacia un futuro con menos residuos.
A medida que el Reglamento de envases y residuos de envases (PPWR) comienza a aplicarse, ambos proyectos ofrecen un modelo técnico alineado con el objetivo comunitario de que todos los envases sean reciclables o reutilizables en 2030. Mediante el desarrollo de materiales de base biológica y de alta calidad, estas iniciativas encajan además con la futura Ley de Economía Circular, cuyo propósito es duplicar la tasa de circularidad en Europa.
Ambos proyectos demuestran que es posible reducir los residuos y la contaminación por plásticos, y que los objetivos ambientales de la Unión Europea pueden alcanzarse en un plazo más corto de lo previsto.





















