El ‘blowout’ de los 90 vuelve al salón: claves para adaptarlo a cada tipo de cabello
¿Cómo es el ‘blowout’ de los 90?
El secado inspirado en los años 90 se caracteriza por el volumen desde la raíz, un acabado pulido y un movimiento pronunciado en medios y puntas. Las capas que rodean el rostro suelen dirigirse hacia fuera, mientras que las puntas pueden trabajarse hacia dentro o hacia fuera dependiendo del resultado buscado.
Peter Mellon, embajador de estilo de Alfa Italia en Reino Unido, recomienda actualizarlo mediante capas suaves y ligeras que enmarquen el rostro y favorezcan el movimiento.
Para evitar un resultado excesivamente rígido, propone mantener las puntas más lisas o ligeramente curvadas y recurrir a productos texturizantes secos en lugar de sérums densos que puedan restar ligereza al cabello.
Cinco pasos para conseguir el volumen
1. Preparar el cabello
La elección del champú, acondicionador y productos de ‘styling’ debe adaptarse al tipo de cabello sin aportar un peso innecesario.
En melenas que necesitan mayor cuerpo, Victoria Panting aconseja comenzar a construir el volumen desde el lavado, mientras que Rachel Valentine destaca la utilidad de combinar un producto de fijación con espuma en la raíz.
La protección térmica debe incorporarse antes de comenzar a trabajar con herramientas de calor.
2. Retirar el exceso de humedad
Antes de utilizar el cepillo redondo, HJI recomienda realizar un primer secado hasta retirar aproximadamente el 80% de la humedad.
A partir de ahí, trabajar la raíz en dirección contraria a su caída natural ayuda a generar elevación antes de comenzar a construir la forma definitiva.
3. Trabajar la forma con el cepillo redondo
La división de las secciones y una tensión adecuada resultan fundamentales para conseguir un acabado uniforme.
Cada mechón debe elevarse desde el cuero cabelludo mientras el aire del secador se dirige hacia abajo. El diámetro del cepillo dependerá de la longitud y del resultado buscado: los diámetros grandes generan curvas más amplias y suaves, mientras que los pequeños ofrecen mayor control y definición, explica Ross Taylor, embajador de Gamma+.
En las secciones delanteras, dirigir el cabello hacia fuera permite conseguir el movimiento característico alrededor del rostro.3. Trabajar la forma con el cepillo redondo
4. Enfriar para fijar el resultado
El enfriamiento es una de las claves para prolongar la duración del peinado. Una vez trabajada cada sección, puede utilizarse el aire frío del secador antes de colocar el cabello en un rulo grande o fijar la forma creada.
El cabello debe enfriarse completamente antes de soltarlo, ya que este proceso ayuda a conservar el volumen y el movimiento.
5. Abrir y terminar el peinado
Una vez frío, el cabello puede trabajarse con los dedos, un peine de púas anchas o un cepillo para integrar las diferentes secciones.
El objetivo no es crear rizos independientes, sino una melena fluida y con movimiento. Para finalizar, una laca flexible o un texturizador ligero puede aportar fijación sin endurecer el resultado.
Cómo adaptar la técnica a cada tipo de cabello
Aunque la base del ‘blowout’ se mantiene, la tensión, el diámetro del cepillo, la preparación y el uso del calor deben ajustarse a la textura natural de cada cliente.
- Cabello liso
En los cabellos naturalmente lisos, el principal reto es conseguir que el volumen permanezca durante más tiempo.
La recomendación es comenzar con productos voluminizadores ligeros, trabajar especialmente la elevación de la raíz y fijar las diferentes secciones mientras permanecen calientes para dejarlas enfriar completamente antes de soltarlas.
- Cabello ondulado
La onda natural ofrece una buena base para conseguir volumen. En este caso, la elección del cepillo permite controlar el acabado.
“Los cepillos más pequeños crean rizos más definidos, mientras que los más grandes dan una onda suave y con movimiento”, explica Emma Dixon.
Después del secado, cada sección puede fijarse temporalmente para conservar su forma durante el enfriamiento y cepillarse posteriormente para integrar el conjunto.
- Cabello rizado
En cabellos rizados, el profesional debe valorar previamente el patrón de rizo, la densidad y el acabado que desea conseguir el cliente.
“La clave está en alisarlo manteniendo la consistencia y la suavidad”, explica Nicky Clarke. El cepillo redondo permite estirar y pulir lafibra manteniendo el movimiento, mientras que la tensión y la temperatura deben ajustarse a cada textura.
Para terminar, Clarke recomienda utilizar un cepillo de cerdas suaves que permita integrar las diferentes secciones y conseguir el característico acabado inspirado en las supermodelos de los 90.
Cómo actualizar el acabado de los años 90
La diferencia entre reproducir literalmente un peinado de hace tres décadas y trasladarlo al salón actual está principalmente en el acabado.
La propuesta contemporánea apuesta por movimiento natural en lugar de rizos perfectamente uniformes, capas que potencien el volumen alrededor del rostro y puntas menos estructuradas. Una raya lateral suave también puede aportar elevación inmediata a la raíz.
Al finalizar, cepillar e integrar los rizos permite conservar el glamour característico de los 90 sin perder naturalidad.
Una oportunidad para ampliar el menú de servicios
Más allá de la tendencia, HJI plantea el regreso del ‘blowout’ como una oportunidad para convertir el secado en un servicio específico dentro del menú del salón, y no únicamente en el acabado posterior a un corte o coloración.
Victoria Panting propone crear una experiencia propia alrededor del secado de los 90, acompañada de recomendaciones personalizadas y productos que permitan al cliente mantener el resultado en casa.
Las redes sociales pueden contribuir a mostrar la transformación y explicar el trabajo técnico que existe detrás del resultado. Para el profesional, combinar un acabado reconocible con asesoramiento para prolongar el volumen entre visitas puede aportar un nuevo valor a un servicio tradicional como el secado.



