Visita a la nueva sede y centro logístico de Lelystad
Kobelco refuerza desde Países Bajos su apuesta por la especialización y el crecimiento en Europa
Apenas trece años después de relanzar su actividad propia en el continente, Kobelco Construction Machinery Europe (KCME) ha dado un nuevo paso en su consolidación con la puesta de largo de su nueva sede europea en Lelystad (Países Bajos), un complejo que no solo centraliza la actividad comercial, logística y de soporte de la marca en la región, sino que también visualiza con claridad hacia dónde quiere avanzar la compañía japonesa: más especialización, más cercanía a la red de distribuidores y una oferta cada vez más enfocada a aplicaciones de alto valor añadido como la demolición, el desmantelamiento, el reciclaje, la silvicultura o las soluciones de elevación.
Nuevas instalaciones de Kobelco en Lelystad, Países Bajos.
Hemos tenido la oportunidad de conocer de primera mano estas nuevas instalaciones y de profundizar, junto a varios de los principales responsables de la compañía, en la estrategia con la que Kobelco quiere seguir ganando peso en el mercado europeo. Una hoja de ruta que combina inversión industrial y logística, refuerzo de la posventa, digitalización y una decidida especialización de producto, todo ello bajo una idea que se repitió varias veces durante la jornada: Kobelco no aspira a ser un fabricante generalista, sino un especialista capaz de ofrecer máquinas concebidas de origen para trabajos muy concretos.
Un salto de escala para su consolidación europea
La nueva sede de Lelystad simboliza mejor que ningún otro elemento esta nueva etapa. Tras varios años operando desde la cercana localidad de Almere, donde el crecimiento del negocio había dejado ya sin margen de maniobra tanto a las oficinas como al almacén de recambios, KCME ha trasladado su actividad a un recinto de 30.000 m2, con una superficie construida de 17.500 m2, íntegramente propiedad de Kobelco. El complejo alberga oficinas, salas de reuniones, showroom, taller, centro técnico, comedor, zona demo y, sobre todo, un gran almacén europeo de recambios llamado a desempeñar un papel clave en el desarrollo futuro de la marca.
Durante la presentación de las instalaciones, Xenia Kolijn, General Manager Brand Marketing & Communication de KCME, explicó que el crecimiento vivido por la filial desde 2013 hacía inevitable este movimiento. “Empezamos a construir un negocio desde cero, sin concesionarios, sin estructura y con una pequeña oficina alquilada”, recordó. En poco más de una década, la compañía ha tejido una red de alrededor de 80 distribuidores entre Europa y el norte de África y ha ampliado de forma notable su parque de máquinas, hasta el punto de que las antiguas instalaciones se habían quedado pequeñas tanto para el trabajo diario como para la gestión de recambios, formación y atención a clientes.
Xenia Kolijn, responsable de Comunicación y Marketing de KMCE.
La nueva base de Lelystad se ha concebido precisamente para responder a ese crecimiento. Uno de sus elementos más visibles es la zona demo exterior de 3.500 m2, el mismo tamaño, según subrayó la propia Xenia, que la superficie ocupada por la marca en Bauma. El espacio ha sido diseñado para realizar demostraciones y pruebas de maquinaria en condiciones reales, con posibilidad de excavar hasta cinco metros de profundidad en una zona específicamente acondicionada para ello. Alrededor de esta área se articula buena parte del complejo, con el Techcenter a un lado y las oficinas al otro, reforzando la idea de que la nueva sede no es solo un edificio corporativo, sino un auténtico centro de operaciones para clientes, distribuidores y personal técnico.
Un almacén de recambios tres veces mayor
Si la zona demo es la cara visible de la nueva sede, el gran corazón operativo del complejo está en el almacén europeo de recambios. Talal Qudsi, desde el pasado 1 de abril máximo responsable de la nueva División de Posventa de KCME, explicó durante la visita que el almacén de Lelystad triplica la capacidad del anterior centro de Almere y se ha diseñado con una estructura en U para optimizar el flujo de entrada y salida de mercancías. “Las máquinas trabajan todo el tiempo; no deben pararse”, resumió durante el recorrido, dejando clara la importancia que Kobelco concede a la disponibilidad de recambios como parte de su propuesta de valor.
Talal Qudsi, responsable de la División de Posventa de KCME, nos guio por las nuevos almacenes de la compañía.
La instalación cuenta con 12.000 m2 dedicados a recambios, un sistema de gestión de almacén (WMS), espacio para almacenamiento automatizado de piezas pequeñas y una gran zona de expediciones. Según detalló Qudsi, la compañía gestiona en estas instalaciones alrededor de 100.000 referencias de recambio al año, con un stock valorado en unos 16-17 millones de euros, y trabaja ya con niveles de disponibilidad cercanos al 95% para las piezas habituales. La ampliación de capacidad no responde solo al aumento del parque de máquinas Kobelco en Europa, sino también a la mayor complejidad del producto y a la necesidad de atender con rapidez un mercado con múltiples generaciones de equipos y diferentes normativas de emisiones.
El propio Talal insistió en que este salto logístico no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para reforzar la relación con la red. “Hemos unido recambios y soporte de producto para crear una organización más integrada, más eficiente y centrada en el distribuidor”, explicó. La nueva unidad de posventa persigue, precisamente, facilitar a los concesionarios un acceso más rápido y fiable a los recambios, coordinar mejor la asistencia de campo y simplificar procesos. En otras palabras, hacer que el crecimiento de la marca venga acompañado por un soporte acorde.
Un Techcenter para formar a la red
La segunda gran pata de la nueva sede es el European Techcenter, una instalación que refuerza la otra gran prioridad de Kobelco en Europa: la formación técnica. El centro dispone de taller, showroom, zona de lavado y cuatro aulas, y ha sido concebido como un espacio específico para la capacitación de técnico de distribuidores tanto en excavadoras como en grúas.
En las nuevas instalaciones destaca la amplitud y luminosidad de los espacios.
La idea, según explicó Talal Qudsi, es que la formación se acerque lo máximo posible a la realidad del trabajo en campo. Por eso el taller no se plantea como un área de producción, sino como un centro de entrenamiento, con máquinas preparadas para simular averías, procesos de diagnóstico y situaciones reales de servicio. “Queremos ofrecer un tipo de formación que simule lo que los técnicos encuentran en su trabajo diario”, señaló durante la visita. Kobelco prevé intensificar a partir del último trimestre del año el calendario de formaciones para distribuidores, en un momento en el que la sofisticación creciente de las máquinas obliga a elevar el nivel técnico de toda la red.
Este enfoque encaja con la nueva estructura de posventa presentada por la compañía y con otra de las ideas repetidas durante la jornada: la evolución del negocio no pasa solo por vender más máquinas, sino por acompañar a los distribuidores para que hagan crecer también su negocio de servicio y recambios. En un fabricante que presume de durabilidad y fiabilidad, la posventa no se plantea como un mero complemento, sino como una palanca estratégica.
Europa, un mercado clave para Kobelco
La visita a Lelystad sirvió también para conocer las prioridades marcadas por Takemichi Hirakawa, que asumió la dirección general de KCME a comienzos de 2026. Aunque el directivo no pudo estar presente físicamente y participó por videoconferencia, su mensaje quedó claro: Kobelco quiere que la filial europea sea “esencial, sostenible y atractiva”. Esencial, por su foco en aplicaciones especializadas y por el papel de la nueva sede; sostenible, por el desarrollo del negocio posventa y la colaboración con la red; y atractiva, por la capacidad de captar talento y reforzar aspectos como la salud y la seguridad.
Ese planteamiento se apoya en una visión muy concreta de la marca. Kobelco no pretende competir como un full-liner, sino explotar su condición de especialista en excavadoras de cadenas y grúas sobre cadenas. Como recordó Xenia Kolijn, la compañía sigue fabricando en Japón todas las máquinas destinadas a Europa, incluidas las más especializadas. Esa verticalización, lejos de presentarse como una limitación, forma parte del discurso de la marca: controlar diseño, ingeniería y producción para ofrecer soluciones concebidas desde origen para aplicaciones muy específicas.
Olivier Rasmont, director general de Marketing de Producto e Ingeniería de KCME.
En este sentido, la filosofía ‘Beyond the standard’ resume bien el posicionamiento que Kobelco quiere consolidar en el mercado europeo. No se trata de adaptar una excavadora estándar con algunos accesorios, sino de diseñar equipos completos para sectores concretos: silvicultura, demolición y desmantelamiento, reciclaje y soluciones de elevación. Una estrategia que, además, encaja con la estructura del mercado europeo, donde la marca ha detectado nichos de alto valor añadido en los que puede diferenciarse con claridad.
Demolición: de nicho a eje estratégico
Pocas áreas ilustran mejor esta apuesta por la especialización que la demolición. Rubén Gómez, Retail Sales and Marketing Manager for Spain & Portugal, fue el encargado de explicar al grupo español el peso histórico de este segmento dentro de Kobelco y el esfuerzo realizado para trasladar esa experiencia a Europa. “La demolición para nosotros a día de hoy es clave en el mercado”, señaló durante su presentación, recordando que la gama de demolición no desembarcó en Europa hasta 2017 y que desde el año pasado se ha convertido en una de las prioridades estratégicas de la compañía.
Rubén Gómez, Retail Sales and Marketing Manager de KCME para España y Portugal.
La razón de fondo es clara: Kobelco cuenta con una tradición muy sólida en este segmento en Japón, donde presume de una cuota de mercado de entre el 40% y el 45% en demolición y de más de 4.000 máquinas vendidas desde el lanzamiento de su primera excavadora de demolición. Frente a ello, el recorrido en Europa es todavía mucho más corto: unas 65 unidades vendidas desde 2017, aunque con una red de 75 distribuidores, 25 de ellos con experiencia real en este tipo de equipos. Precisamente por eso la compañía ve en la demolición un terreno con amplio margen de crecimiento.
Rubén repasó durante su intervención la evolución de la gama, desde la implantación del concepto NEXT, que permite intercambiar distintos brazos de demolición primaria y secundaria en una misma base, hasta el lanzamiento de la SK1300DLC, que durante un tiempo ostentó el récord de alcance entre las máquinas de demolición OEM fabricadas específicamente para este trabajo. “No hablo de una excavadora de excavación modificada para demolición, sino de una máquina de demolición fabricada expresamente para la demolición”, recalcó al poner en valor esa especialización de origen.
Excavadoras en la zona de demostración.
El siguiente paso en esta ofensiva se llama SK650DLC-11, una de las grandes novedades presentadas en Lelystad. Se trata de una nueva máquina de demolición de alcance ultraalto concebida para cubrir un escalón intermedio en la gama. Equipada con motor Isuzu Stage V de 345 kW/463 CV, la máquina puede trabajar en configuración de ultra high reach hasta 28,2 metros con una herramienta de 3,7 toneladas, o en configuración de pluma separada hasta 18,2 metros con implementos de hasta 6,1 toneladas. Entre sus principales argumentos figuran el sistema NEXT para agilizar el cambio de implementos, el bastidor variable, la nueva cabina específica de demolición con inclinación de 30º y una visibilidad superior notablemente mejorada.
Rubén incidió especialmente en este último punto. La SK650DLC-11 estrena una nueva cabina de demolición con parabrisas y rejilla de una sola pieza, eliminando la tradicional división central heredada de excavadoras convencionales. “Es el primer modelo en el que el cristal va totalmente de una pieza”, explicó, destacando que este rediseño mejora tanto la visibilidad hacia arriba como la limpieza del área de trabajo. A ello se suma un sistema de aviso de estabilidad, nuevas soluciones de transporte y una ergonomía más cuidada para el operador.
La SK165SRLC y la especialización forestal
La otra gran protagonista del apartado de producto fue la SK165SRLC-7, una excavadora desarrollada específicamente para aplicaciones forestales y que ejemplifica bien la filosofía de especialización de Kobelco. Con un diseño de radio reducido, mayor fuerza de tracción, mayor distancia libre al suelo y un completo paquete de protecciones, esta máquina sustituye a la SK140SRL-7 y se dirige a trabajos en terrenos difíciles, con fuertes pendientes y alta exigencia de robustez.
La excavadora de cadenas SK165SRLC, una de las grandes apuesta de Kobelco para aplicaciones forestales, fue reconocida en la reciente edición de los Samoter Innovation Awards.
La máquina incorpora un paquete específico de protecciones para trabajos forestales, refuerzos en chasis y superestructura, rodillos superiores elevados, diferentes opciones de cuchilla y el conocido sistema iNDr de Kobelco, pensado para reducir ruido, polvo y necesidades de mantenimiento. Su reconocimiento con una mención técnica en los Premios a la Innovación de Samoter 2026 confirma, además, el interés que está despertando este enfoque de producto diseñado desde cero para aplicaciones sectoriales.
Iberia, una región con recorrido
Marco Ferroni, director comercial para el sur de Europa de KCME, repasó la evolución de la compañía en su área de responsabilidad y ofreció algunas claves sobre las perspectivas en los mercados de Italia y la península ibérica. Más allá de la coyuntura concreta de cada país, Ferroni dejó entrever la confianza de la marca en España y Portugal como uno de los focos de crecimiento de la región, apoyada en motores como las infraestructuras, la logística, determinados proyectos energéticos y el dinamismo de algunos sectores especializados.
Marco Ferroni, director comercial para el sur de Europa de KCME.
En el caso de España, Rubén Gómez apuntó además un objetivo muy claro: seguir avanzando desde trabajos de demolición media hacia proyectos de mayor envergadura, en línea con lo que ya ocurre en Italia o Francia. El desarrollo de la red, la cercanía al cliente y la disponibilidad de una gama especializada más completa deberían jugar a favor de esa ambición.
Lelystad como símbolo de la siguiente fase
Más allá de los datos, la visita a Lelystad dejó la sensación de que Kobelco ha querido materializar en un único lugar todas las piezas de su plan europeo. La nueva sede no es solo un edificio moderno ni un gran almacén de recambios: es la traducción física de una estrategia que combina especialización, servicio, cercanía a la red y vocación de crecimiento.
En la recepción de las nuevas instalaciones de KMCE destaca el eslogan de la compañía: 'Build por perfectionists'.
Desde la demolición a la silvicultura, desde la logística de recambios al soporte técnico, desde el showroom a la zona demo, todo en Lelystad parece diseñado para reforzar un mismo mensaje: Kobelco quiere ganar relevancia en Europa no compitiendo por volumen en todos los frentes, sino consolidándose como un especialista capaz de aportar valor allí donde las aplicaciones son más complejas y el cliente exige algo más que una máquina estándar. Y, a tenor de lo visto en los Países Bajos, la compañía japonesa ya ha empezado a construir esa siguiente fase sobre unos cimientos bastante sólidos.
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Kobelco Construction Machinery Europe B.V.