Entrevista a Manuel Camacho, presidente del CITOP
Periodista especializado en construcción, obra pública y minería · Interempresas Media
05/06/2026
Manuel Camacho, hasta ahora Decano de la Zona de Murcia, es el nuevo presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas (CITOP) tras las elecciones celebradas el pasado 17 de abril. Le entrevistamos para conocer los objetivos que se marca la nueva Junta de Gobierno y su visión de los principales retos que debe afrontar la profesión.
Gracias Manuel por concedernos la entrevista y enhorabuena por su elección como nuevo presidente de CITOP. ¿Qué supone para Ud. esta designación, tanto en lo profesional como en lo personal?
En lo personal, esta designación significa un nuevo reto para mí. Presidir el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas es un orgullo para cualquier colegiado/a y supone una gran responsabilidad. Mi papel como Decano de la Zona de Murcia del CITOP, durante más de 20 años, me ha permitido conocer desde dentro las dinámicas de trabajo de la institución. Ahora, en un nuevo rol, puedo aportar toda mi experiencia, también la proporcionada por mi carrera profesional, en la defensa de la Ingeniería Civil.
En lo profesional, es un nuevo reto, muy ilusionante. He trabajo en la Administración, como trabajador por cuenta ajena, como formador universitario y, además, como empresario. Todo ello me permite tener una visión completa y conocer el día a día de la profesión en diferentes ámbitos. Un privilegio del que me siento muy orgulloso y que ahora puedo aplicar al CITOP a nivel nacional.
¿Qué destacaría de los profesionales que han conformado su candidatura y que pasan a formar parte de la nueva Junta Directiva de CITOP?
Ha sido un orgullo formar parte del grupo humano que conformó la candidatura y que hoy tiene la responsabilidad de dirigir el Colegio a nivel nacional: por su valor humano y profesional y por su interés y dedicación hacia la Institución.
La candidatura planteada para estas elecciones ha estado conformada por profesionales de toda España: hemos sabido representar la realidad de la mayor parte del territorio y, con ella, el día a día de nuestros Ingenieros.
El conjunto de los miembros de CITOP&IC presenta una trayectoria destacada en diferentes campos de la Ingeniería Civil, en los ámbitos público y privado. Esto nos permite tener un conocimiento exhaustivo de las necesidades y de la situación real de la profesión, en todo su contexto.
La propuesta de CITOP&IC nace del consenso y de la representatividad de todos nuestros Ingenieros: desde los que viven en las grandes ciudades y forman parte de las principales constructoras hasta aquellos que desarrollan la profesión en el ámbito rural.
En su primera carta a los colegiados como nuevo presidente señala que inician “una etapa decisiva para nuestro Colegio y para la profesión que representamos”. ¿Diría que estamos ante una de las etapas más disruptivas de la historia de la Ingeniería Civil?
En los últimos años, la Ingeniería Civil ha sufrido, no nos vamos a engañar, muchas presiones por diferentes instituciones y organismos, movidos por intereses personalistas. En primer lugar, con la eliminación del Grado en Ingeniería Civil en la Escuela de Atocha de la Universidad Politécnica de Madrid. Este centro, que siempre ha representado el símbolo de la profesión, ha supuesto un duro golpe para el tan perjudicado relevo generacional en la Construcción. También en el aspecto más sentimental de nuestros/as Colegiados/as, nuestra primera escuela, “todo un referente”.
En segundo, ante la prolongación del limbo legal en el que se encuentran nuestros profesionales, que continúan sufriendo los problemas planteados por el Plan Bolonia y su incorrecta aplicación en España. Así lo exigen entidades como el Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (INGITE) ante la Comisión Europea: los profesionales con el Grado son A1, independientemente de qué titulación hayan estudiado, sin necesidad de cursar un máster.
¿Qué prioridades se marcan desde la nueva Junta Directiva de CITOP?
Nuestra candidatura se basó en 10 ejes estratégicos. Estos son los que marcarán la legislatura porque, tras décadas en el Colegio y en la profesión, tenemos la firme convicción de que es lo que nuestra corporación necesita en este momento.
Estos pasan, principalmente, por la transparencia y una gobernanza responsable, algo que debería ser intrínseco al CITOP. Apostamos por desarrollar y afianzar relaciones con la Administración (ser parte fundamental en la Obra Pública y en toda la Ingeniería Civil) así como en la empresa, donde trabajan la mayor parte de nuestros/as Colegiados/as. Y, por supuesto, es fundamental para nosotros acompañar a nuestros/as profesionales a lo largo de toda su carrera: ponemos el foco en los estudiantes, los recién egresados y en los vitalicios: todos son importantes para poner la Ingeniería Civil en el foco del discurso público.
¿Qué ideas tienen para reforzar la utilidad práctica del CITOP para los colegiados? ¿Cómo animaría a un ingeniero técnico de OP a colegiarse?
El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas nació con vocación de lucha y de servicio. En el primer ámbito, vamos a reforzar la relación con la Administración (nacional, autonómica y local) para incrementar la presencia y la voz de nuestros profesionales en puestos técnicos relevantes y de decisión. En segundo, el CITOP presenta una serie de servicios fundamentales en el desempeño de la profesión: asesoría jurídica, el Seguro de Responsabilidad Civil y de salud, bolsa de trabajo, formación especializada y un sinfín de acciones cuyo objetivo es crear una red de seguridad para nuestros/as Ingenieros/as Civiles.
El CITOP es la casa de todos nuestros/as Colegiados/as y una herramienta clave para la reivindicación (tanto a través de las relaciones creadas como por la vía jurídica), de los derechos de nuestros profesionales. El Colegio es y será lo que quieran sus colegiados/as, solo de ellos/as depende su fuerza.
Empiezan fuerte su mandato al frente de CITOP y, por lo que tengo entendido, a principios de junio se reúnen ya con el ministro de Transportes Óscar Puente. ¿Cuál es el principal objetivo de este encuentro?
El principal motivo es acudir como representantes de los ITOP e Ingenieros Civiles de nuestro país. A partir de ahí, el objetivo es reestablecer las relaciones con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, al que pertenecemos de manera orgánica, presentándonos como lo que somos: profesionales garantes del desarrollo del bienestar a través de las infraestructuras.
Es fundamental volver a establecer una relación estrecha y de colaboración entre el Ministerio y el CITOP por varias cuestiones. En primer lugar, porque este organismo público cuenta, entre sus filas, con miles de ITOP e Ingenieros Civiles a los que representamos. En segundo, porque se debe modificar la situación de nuestros profesionales en la escala de puestos públicos y en el ámbito privado (reivindicación del grupo A1 y homogeneización real con el resto de estados de la Unión Europa).
Por supuesto, una vez más, nos pondremos al servicio del Ministerio y de la sociedad para la participación en todas aquellas tareas para las que somos competentes. Hemos de ser partícipes de grupos de trabajo ante situaciones de emergencia y para el análisis de nuevos proyectos y normativas.
“Es fundamental volver a establecer una relación estrecha y de colaboración entre el Ministerio de Transportes”.
¿Considera que la ingeniería civil española está poniendo realmente en valor la importancia de su actividad ante las Administraciones, las empresas y la propia sociedad? ¿Hay mucho por mejorar aún en este aspecto?
Sí, siempre hay que mejorar. La Ingeniería Civil es una profesión en continua evolución, pero siempre con principios claros. No obstante, hemos de realizar una ardua labor de divulgación entre la sociedad, administraciones y empresas para que no solo seamos noticia cuando las cosas no vayan bien.
En los últimos meses, el CITOP ha colaborado con los medios de comunicación para desentrañar la técnica en torno a la Alta Velocidad española, en referencia a la falta de inversión en el mantenimiento de las carreteras y para hablar de la situación de las presas. Pero tenemos que ir más allá y hacer que la Ingeniería esté en el discurso público de una manera positiva, no en situaciones de amenaza.
La Ingeniería Civil española es un referente mundial. No solo por lo construido hasta la fecha, sino por las investigaciones y los avances que se están llevando a cabo tanto en nuestras universidades como en los laboratorios privados. En el CITOP, colaboramos con la Universidad de Extremadura y el gobierno regional en el proyecto GARNOCEX, que está avanzando en el desarrollo de áridos reciclados no convencionales y su aplicación en las infraestructuras viarias. Y esto es solo un ejemplo.
¿Qué estrategias plantean desde la nueva Junta Directiva para defender aún más los intereses de los ingenieros civiles? ¿Cree que desde CITOP se puede hacer mucho más en la labor de representación?
Sí y esa es una de las razones por las que nació la candidatura de la que formo parte. La Junta de Gobierno está comprometida al 100% con el Colegio y eso implica defender y poner en valor la labor de nuestros más de 15.000 Colegiados.
Esto supone llamar a la puerta de las altas instituciones, empresas, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil para que conozcan qué es la Ingeniería Civil y, por supuesto, cómo afecta a su vida diaria. Solo a partir del conocimiento se pueden crear relaciones fuertes y válidas.
En cuanto a la Administración, la labor de representación y presión no debe ser entendida únicamente a nivel nacional: los municipios tienen mucho que decir en la organización de las ciudades y en la prestación de servicios básicos.
A nivel de profesión, y a su juicio, ¿cuáles señalaría Ud. como las principales preocupaciones del sector de la ingeniería técnica de obras públicas?
Seguro que si preguntamos a todos y cada uno de nuestros/as Colegiados/as, la respuesta es la misma: el empleo. Si bien nuestra profesión presenta un paro residual, muy por debajo de la media nacional, hemos de luchar por unas condiciones laborales acordes a nuestros estudios y valía social. En los últimos años, con la falta de una homologación real del Plan Bolonia y la injusta categorización de los Graduados en Ingeniería Civil como A2 en la Administración, su capacidad de proyección se ha visto mermada. En eso tenemos que seguir trabajando, de tal manera que nuestros Ingenieros puedan crecer laboralmente sin límites.
¿Cómo valoraría el espacio que ocupa la ingeniería técnica de obras públicas respecto a otras ingenierías o profesiones técnicas? ¿Están perdiendo peso?
Nuestra profesión siempre va a ser fundamental en el desarrollo económico y social de nuestro país. Sin embargo, sí que es cierto que se trata de una labor silenciosa, que no invisible. Tenemos que luchar por estar en el discurso público de una manera permanente y no momentánea (como sucede ante accidentes y daños en las infraestructuras clave).
También hemos de incidir en las competencias y habilidades de nuestros Ingenieros Civiles: los campos de actuación de la profesión son infinitos, por lo que, afortunadamente, nos sitúan en un escenario realmente positivo en cuanto a trabajo se refiere.
El hecho de que no tengamos “tanta publicidad” no implica que no existamos o que no llevemos cabo nuestra labor con excelencia. Digamos, en este punto, que continuamos siendo sumamente importantes pero que, tradicionalmente, no hemos sabido transmitir a la sociedad el trabajo que hacíamos: nos hemos dedicado a trabajar para mejorar el bienestar social y no hemos tenido tiempo para exponerla. Esto, sin duda, tiene que cambiar y potenciar nuestra buena labor para situarnos en un rol protagonista.
Recientemente un informe de INGITE alertaba de cómo están aumentando los grados universitarios no habilitantes para ingeniería, mientras disminuyen los habilitantes. ¿Cómo se puede frenar o invertir esta tendencia?
Afortunadamente, esto no afecta a la Ingeniería Civil. Nuestro Grado es habilitante para la profesión de la Ingeniería Técnica de Obras Públicas. En nuestro caso, el principal daño que se está produciendo en relación a nuevas vocaciones es una campaña publicitaria de desprestigio. Esta anima a realizar el Máster habilitante con la falsa idea de no poder firmar proyectos. Esto no es así, dado que el Grado sí que permite realizar todas las labores, en el campo de la Ingeniería Civil, dentro de la legislación vigente sobre las competencias de los ITOP.
En cuanto a los Grados blancos, nos encontramos, efectivamente, en una situación de desventaja informativa para los jóvenes: las universidades engañan a los jóvenes y a sus familias, por lo que podemos afirmar que engañan a la sociedad. Los estudiantes se matriculan en la Universidad pensando que, una vez finalizada, van a poder acceder al mercado laboral. En los cursos siguientes, ya se les informa sobre la realidad: sus estudios no son habilitantes y han de realizar un Máster para poder desarrollar la profesión. Lo más grave de todo ello es que esta estrategia está implantada en los centros, tanto públicos como privados, e incumple lo estipulado en el Plan Bolonia.
Una vez más, España actúa fuera de la legislación europea vigente, perjudicando a nuestros universitarios, los cuales gastan más recursos económicos y tiempo que el resto de sus colegas europeos.
Es por ello que, desde INGITE, se lucha por una Ley de la Ingeniería en España real, que defienda los derechos de nuestros Ingenieros y que acabe con estas políticas arbitrarias y, por tanto, interesadas de los centros de estudios superiores.
Como bien sabe, uno de los graves problemas del sector construcción (y de otros muchos) es la falta de relevo generacional y la carestía cada vez mayor de profesionales cualificados. ¿A qué achaca Ud. esta situación a nivel general y en concreto para la ingeniería civil?
A la falta de información, sin duda. Los últimos informes del Instituto de la Ingeniería y del Observatorio Industrial de la Construcción determinan dos aspectos fundamentales: los Ingenieros cuentan con buenas condiciones laborales y el sector continúa creciendo de manera saludable. De hecho, se estima que España necesitará más de 200.000 Ingenieros en la próxima década, en todas sus ramas.
En este punto, además, hay que mencionar el Estudio de Empleo en Ingeniería Civil del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas que viene a reforzar estas ideas. En una encuesta realizada a nuestros profesionales, se determinó que el paro es residual (97% de ocupación), con carreras bien establecidas y condiciones salariales superiores a la media.
Entonces, ¿por qué no se estudia Ingeniería Civil? Durante años, se han mitificado los estudios técnicos como muy arduos, apartando la atención de los más jóvenes. No podemos olvidar, también, la crisis de la Construcción de 2008, que no ha beneficiado a las vocaciones. Por ello, hemos de cambiar el discurso y hacer ver la realidad: son miles los Ingenieros Civiles egresados y que se encuentran en un mercado de trabajo próspero para la ITOP. El mercado tiene una gran demanda de Ingenieros/as Civiles, que no es capaz de cubrir, ocupándolas otros/as profesionales.
Es difícil de entender esta problemática teniendo en cuenta las ventajas que ofrece ejercer esta profesión, como se volvió a poner de manifiesto en un informe de CITOP (https://www.interempresas.net/FlipBooks/IG/320/58/) ¿Hay desconocimiento entre los estudiantes de estos atractivos? ¿Cree que la profesión debería hacer una labor más de campo en los colegios?
Sin duda, la población no nos conoce. Cuando hablamos de Ingeniería Civil, rara vez la sociedad entiende todos los ámbitos de actuación en los que se desempeña. Por ello, desde el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, queremos retomar la labor de divulgación de la profesión desde un discurso inclusivo y universal. No todo el mundo puede entender conceptos como “la avenida de 500 años” pero sí la importancia de calcular la posibilidad de la celebración de determinados hitos que puedan afectar a una infraestructura.
Tenemos que ir de la mano de la sociedad y, para ello, hemos de empatizar con los problemas reales de los ciudadanos. Estos no tienen por qué preocuparse de la metodología BIM pero sí tienen que saber que la Ingeniería Civil se encuentra en pleno proceso de digitalización y de mejora.
Por ello, tenemos que trabajar con los estudiantes de la E.S.O. y de Bachillerato, pero también con otros estratos sociales: la gente tiene que conocer a qué nos dedicamos, cuál es nuestra profesión y el gran servicio que hacemos a la sociedad.
No hace muchos años la caída de la actividad constructiva en España llevó a muchos ingenieros a emigrar. ¿Considera que las previsiones de inversión en infraestructuras en nuestro país para los próximos años evitarán volver a esos niveles de expatriados?
Al final, lo que determina los porcentajes de migración, como bien has dicho, son los datos de empleo. Actualmente, en España se necesitan Ingenieros Civiles y muchos. Las empresas realizan contraofertas a sus empleados con el fin de que no les abandonen: hay muchos proyectos de Obras Públicas pero también estamos creciendo mucho en el sector privado.
Esto implica mayores oportunidades y una menor pérdida de talento nacional. Pero bien es cierto que, además de las condiciones laborales, los Ingenieros Civiles necesitan un cuidado marco legislativo que les permite desarrollar su carrera profesional: sin esto, no hay garantías.
Y por eso vuelvo a la necesidad de una Ley de la Ingeniería en España que proteja a nuestros Ingenieros y que les haga quedarse en casa.
No hay mal que por bien no venga y esa etapa tan crítica también sirvió para aumentar aún más el prestigio internacional de nuestros ingenieros. ¿Cree que esta profesión es un elemento clave para fortalecer la 'Marca España'?
Siempre que decimos “Marca España” pensamos en deportes y comida. Pero nuestro país alberga grandes profesionales de muchos sectores diferentes: médicos, economistas, abogados y, por supuesto, Ingenieros.
Cualquier español fuera de nuestro país puede convertirse en un referente. Cabe recordar, además, nuestras grandes gestas en Obras Públicas, como la Alta Velocidad, nuestra red de carreteras y, por supuesto o el AVE a La Meca. Nuestras constructoras y profesionales ganan licitaciones en todas partes del mundo, siendo su trabajo un sello de garantía español.
Lo podemos ver también en iniciativas como la que presenta, de manera anual, Madrid Capital Mundial (MWCC) y Global Shapers Hub Madrid, que elaboran el listado '35 under 35' con profesionales destacados de menos de 35 años. Todos los años, contamos con varios Colegiados representados, que se postulan como los Ingenieros Civiles con mayor proyección internacional. Sin duda, serán referentes también para los próximos egresados.
¿En qué ámbitos considera que la ingeniería civil tendrá mayor trabajo en los próximos años (infraestructuras hidráulicas, viarias, ferroviarias…)? ¿Vendrán más impulsadas por la conservación y el mantenimiento que por la construcción de nuevas infraestructuras?
Sin duda. El mantenimiento es fundamental. Hay que tener en cuenta que España es un país maduro en cuanto a infraestructuras se refiere. Contamos con un gran desarrollo de las mismas y su edad media supera los 50 años. ¿Esto qué quiere decir?
En el corto plazo, que tenemos que reforzar su mantenimiento. La urgencia la marcarán las necesidades sociales. En el caso de España, con unas condiciones climáticas cambiantes, parece que el foco se ha de centrar en las infraestructuras hidráulicas y en el mantenimiento de cauces.
En el medio plazo, el desarrollo de nuevas infraestructuras va a estar más limitado que en países como Marruecos, donde, desde los últimos años, se está ejecutando un plan de Obras Públicas nunca antes visto.
Esto no quiere decir que no quede todavía trabajo por hacer: la España rural reclama más conexiones en forma de ferrocarril y carretera; las ciudades todavía no son 100% inclusivas; y los servicios de transporte público tienen mucho margen de mejora. Las ciudades siguen creciendo y necesitando cada vez más infraestructuras.
¿Qué papel debe ejercer la ingeniería civil en conceptos en auge como la transición ecológica, la lucha contra el cambio climático, la eficiencia energética o la resiliencia urbana, entre otros?
No hay que olvidar que la Construcción supone más del 5% del PIB y la Ingeniería Civil es una parte importante del sector. Su papel económico y social (con la generación de empleo y de bienestar) es fundamental y es el papel del CITOP hacérselo entender a la sociedad. Pero, para ello, hay que actuar también de manera responsable, como lo hemos venido haciendo.
Los buenos datos económicos tienen que ir acompañados de un compromiso social real. Ya hemos hablado de nuestra colaboración con GARNOCEX y esto es solo un ejemplo. Desde sus orígenes, la Ingeniería Civil ha gestionado recursos escasos con la mayor eficiencia, a través de herramientas que han ido evolucionando con el tiempo: cada vez se reutiliza un mayor número de materiales, dándoles una segunda vida y disminuyendo los procesos extractivos.
Para nuestros Ingenieros Civiles, la sostenibilidad, la ecología y la eficiencia no son conceptos recientes: llevan con nosotros desde siempre.
Esto no quiere decir que no estemos mejorando los procesos y los materiales para un mayor respeto al Medio Ambiente. Así lo está haciendo la Construcción en general y los ITOP en particular.
Por ello, es vital que sigamos reivindicando el buen mantenimiento de las infraestructuras: generamos menos residuos, ahorramos recursos (económicos y naturales) y ayudamos a la preservación del Medio Ambiente.
Y a nivel tecnológico, ¿qué nivel ha alcanzado y cómo debería avanzar la profesión en ámbitos como la IA, la digitalización, la robótica, el BIM…?
Esto no es un cambio de hoy para mañana. La Ingeniería Civil lleva trabajando en su actualización décadas: es una profesión en continuo cambio, afortunadamente. Está claro que la digitalización está recortando los tiempos y que todo avanza más rápido. Sin duda, BIM ha sido el gran propulsor, aportando un nuevo modelo de trabajo colaborativo y en línea, pero la base siempre es la misma: el/la Ingeniero/a Civil.
Todavía queda mucho por andar, especialmente en la implantación real de herramientas como las mencionadas, pero sí que hemos dado un paso sin retorno: estamos convencidos de que queremos y tenemos que cambiar, y eso es fundamental para moverse hacia los objetivos marcos de eficiencia tecnológica. No estamos hablando de futuro, estamos hablando de presente.
La vía colaborativa interdisciplinar es un factor clave para potenciar la representatividad y la influencia. ¿Tienen previsto desde CITOP un acercamiento a otras entidades del ámbito ingenieril y/o del sector de la construcción en general?
Sin duda, lo llevamos haciendo desde hace muchos años, apostando por los grupos multidisciplinares. Somos parte activa del INGITE y de Unión Profesional, que engloba profesiones de todas las ramas de conocimiento. Participamos, asimismo, de las principales asociaciones de infraestructuras y mantenemos una estrecha colaboración con corporaciones como la Fundación Laboral de la Construcción. Además, desde las Zonas, hemos impulsado la creación de las Asociaciones y Mesas de la Ingeniería regionales.
En resumidas cuentas, no se puede entender CITOP sin sus socios estratégicos y sin profesionales de diferente índole. Esto se ve también en nuestro propio Consejo: el equipo no pertenece únicamente a la Ingeniería Civil. Para defender la profesión, necesitamos el apoyo de todos, también de la sociedad.
Saquemos la bola de cristal… ¿cómo le gustaría que llegue CITOP al 2030? ¿Qué le gustaría que dijesen del trabajo realizado por su Junta dentro de cuatro años?
Principalmente, me gustaría que nuestros/as Colegiados/as sintieran que todos ellos han sido representados/as por su Colegio. Nuestra corporación es la institución que lidera la defensa y la lucha de la Ingeniería Civil y, por ello, para nuestra Junta de Gobierno es fundamental que todos/as ellos/as se vean reflejados en nuestro esfuerzo y trabajo diario. Ahí es donde residirá nuestro éxito esta legislatura. Al final de nuestro mandato, simplemente nos gustaría que nos dijeran “gracias por haber estado ahí”.
Y en materia de profesión… ¿cómo dibujaría al modelo ideal de ingeniero civil del futuro?
Está claro que, en las últimas décadas, el perfil del Ingeniero Civil ha evolucionado, en parte debido a la implantación de nuevas tecnologías, procesos y materiales. Actualmente, no se entiende un Ingeniero estanco, sino polivalente, que sea capaz de trabajar en un equipo multidisciplinar en el que herramientas como BIM permitan una nueva organización del trabajo. Ahí entra la formación continua, ámbito en el que el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas también tiene un papel fundamental: somos responsables de acompañar a nuestros/as Colegiados/as en su impulso y renovación profesional.
EL LADO MÁS PERSONAL DE MANUEL CAMACHO EN 10 PREGUNTAS
1.- ¿Qué proyecto de infraestructura le hubiera gustado firmar en la historia de la ingeniería?
Cualquiera de los que he firmado o en los que he participado, todos han sido en beneficio de la sociedad, como contraprestación al esfuerzo que ha realizado para darme la profesión de Ingeniero.
2.- Una obra pública internacional que todo ingeniero debería visitar alguna vez.
Cualquiera de ellas, un puente, una presa, una carretera, una urbanización, desde la más pequeña (en valor económico) a la más grande, todas son grandes obras de ingeniería.
3.- La ciudad española mejor resuelta desde el punto de vista de infraestructuras urbanísticas.
La ciudad referente en urbanismo es Barcelona. Pero si me lo permiten y con respeto al resto de ciudades españolas, que son muchas las que tienen un gran urbanismo, a mí me ha gustado siempre mucho Vitoria.
4.- ¿Qué tipo de infraestructura le atrae más: carretera, ferrocarril, puerto o presa?
Yo he pasado la mayor parte de mi vida profesional en el ámbito del urbanismo, las carreteras y las obras hidráulicas. Quizás por ello me decantaría por Puertos y Presas.
5.- Una palabra con la que definiría la ingeniería civil española.
Excepcional.
6.- El momento que decantó su elección profesional por la ingeniería.
Cuando comencé mi vida profesional, simplemente “me enganchó”.
7.- ¿Viajar para descansar o para observar infraestructuras?
Viajar para descansar y disfrutar, sin dejar de observar infraestructuras del pasado y del presente.
8.- Una afición fuera de la ingeniería.
Mi familia diría que la Ingeniería, pero yo diría: disfrutar de los/as amigos/as, viajar y montar en motocicleta.
9.- Un libro que recomendaría.
Siempre he dicho que no me gusta recomendar libros, cada uno tenemos unos gustos, a mí me gustan los de tecnología, economía y sobre todo los de historia. Pero si me piden el nombre de una novela yo diría 'Juan Salvador Gaviota'.
10.- Si no hubiera sido ingeniero, ¿qué cree que hubiera sido?
No lo sé, quizás analista de sistemas, que es lo primero que pensé estudiar.


































































