Los ingenieros se defienden
Los máximos representantes de los ingenieros españoles critican la actitud del Gobierno respecto a la labor que desempeñan en una carta abierta que reproducimos a continuación:
Ya basta, Señora Ministra
Por Edelmiro Rúa, presidente de la Unión Profesional de Colegios de Ingeniería y Manolo Acero, presidente del Instituto de Ingeniería de España.
Algo parece estar cambiando y no para bien, en las relaciones entre el Gobierno y los agentes sociales.
Es frecuente constatar como instituciones, colectivos y ciudadanos son prácticamente ignorados por diversos estamentos oficiales. Nuestro caso, el de la Ingeniería, es uno más entre muchos. Pobre e inaceptable compensación.
Primero fue el informe de la Comisión Nacional de la Competencia en el que se planteaban ya una serie de acciones contra los Colegios Profesionales. Todo ello en un escrito destacable por su falta de información, su propensión a juzgar sin justificación alguna y su manifiesta tendenciosidad. Perfecta representación del documento es el Presidente de la Comisión que en sus declaraciones sanciona, juzga, presupone y hasta da consejos sin razonar ni justificar nada de lo que dice.
A continuación de lo anterior apareció el “Proyecto de Ley de Modificación de 47 leyes estatales para su adaptación a lo dispuesto en la Directiva de Servicios Comunitarios.
Entre estas modificaciones estaba la que afecta específicamente a los Colegios Profesionales. Durante su tramitación las organizaciones profesionales de la Ingeniería procuramos transmitir nuestra posición argumentándola y discutiéndola con los parlamentarios de los distintos partidos.
Todos nos prestaron atención, pero es de destacar que los pertenecientes al partido en el Gobierno nos significaron que su opinión no contaba en este caso. Nueva señal irregular en este proceso.
Cada rama de la Ingeniería tiene un Ministerio de Tutela que es el que se relaciona directamente con ella. Pues bien, los ministerios nos confirmaron que este tema lo llevaba Economía. Consecuencia, a diferencia de otras ocasiones, no pudimos obtener, nuevamente, ningún resultado constructivo, salvando casos aislados.
Fruto de estos contactos se produjeron algunas modificaciones aprobadas unánimemente al Proyecto en el Senado. Pero al llegar al Congreso todas las modificaciones fueron rechazadas. Conclusión, nuestra voz no había sido tenida en cuenta para nada. Desde aquí nuestro agradecimiento a los partidos que nos atendieron y encontraron que debían hacer suyas parte de nuestras propuestas.
La Ley establece que en el plazo de cuatro meses desde su promulgación se deberá presentar un Real Decreto sobre los Visados Profesionales.
Con la lección aprendida nos presentamos en Economía, donde fuimos recibidos, sí, pero lo primero que oímos es que ellos tenían que hacer lo que mandara el Gobierno. Es decir, se planteaban una inversión del flujo lógico desde el conocimiento a la sanción política por el de anteponer la sanción política al estudio, análisis y discusión por los conocedores del tema.
Ante esta pléyade de irregularidades y vista la posición del Gobierno de “oir pero no tener en cuenta” la Ingeniería junto con Arquitectura se planteó una acción poco usual en nuestros colectivos: trasladar directamente nuestra situación a los ciudadanos en la misma calle.
Para ello se organizó una manifestación el pasado día 7 que resultó un completo éxito de asistencia y de calor ciudadano. Desde luego, transcurrió sin ningún tipo de problemas y terminó con la lectura de un manifiesto a las puertas del Ministerio de Economía en la Puerta del Sol.
En los últimos días nuestra relación con Economía había mejorado y el diálogo, aunque tarde, parecía hacerse viable.
Sin embargo todo parece volver a las más oscuras cavernas, después de leer las declaraciones de la Ministra de Economía, Elena Salgado, que según recoge la prensa dicen “nunca pensé que iba a tener una manifestación de ingenieros y arquitectos delante de la ventana. Estos profesionales tienen muchas otras cosas que hacer que firmar unos certificados que son cosas de épocas pasadas” y finalmente advirtió que el Ministerio piensa continuar con este R.D.
Estas declaraciones avalan el tratamiento recibido hasta la fecha y señalan ciertos aspectos muy graves y altamente preocupantes, como son:
– Sra. Ministra, Vd. Puede pensar que nunca iba a enfrentarse con una manifestación nuestra. Nosotros tampoco nos veíamos en esa tesitura. Pero hemos tenido razones sobradas para hacerlo y sobre todo, por encima de todo, tenemos el derecho total a hacerlo sin que un miembro del Gobierno trate el hecho con la displicencia con que Vd. lo hace.
– Cierto, Sra. Ministra, tenemos cosas mejores que hacer por el país, pero Vd. nos fuerza a llegar a estos extremos por su falta de consideración y voluntad de diálogo.
– Lo que ciertamente sí es de épocas pasadas es dictaminar tajantemente sobre un proceso en curso sujeto a información pública que presupone, ya no estamos seguros, que podemos ser, no oídos, sino tenidos en cuenta.
En resumen, ya basta, Sra. Ministra, nosotros pese a todo seguiremos buscando el diálogo y utilizando la razón hasta el límite posible. Más allá, si todo continuara como hasta ahora, recurriremos el R.D. y es igualmente decisión unánime escalar el proceso a los tribunales naciones e internacionales, si es preciso, en donde estamos seguros que el trabajo y el esfuerzo de muchos años avalado por resultados altamente positivos para la sociedad sí será tenido en cuenta.






























































