Expectativas estables para el sector náutico de cara a 2026
La mayoría de los profesionales consultados coinciden en dibujar un escenario de estabilidad con un ligero crecimiento, y en esta línea Rodolfo Guasch, CEO de Hermanos Guasch, señala que “las expectativas para 2026 son moderadamente optimistas. Todo apunta a que el sector mantendrá la estabilidad alcanzada, con un ligero crecimiento, apoyado por un entorno financiero más favorable y un mercado más sano”, y Sergi Mullor, director comercial de Marine Business, añade que “para 2026 se espera un crecimiento moderado y sostenido, con mayor profesionalización y poniendo el foco en el valor añadido”. Para Hubert Lascaux, country manager España y Portugal de AD Nautic, “las perspectivas para 2026 son prudentes, pero positivas. El sector seguirá creciendo, aunque sin excesos”, y Víctor Moure, CEO de Kumbra Yachts, prevé para 2026 “un mercado más selectivo, pero estable. El crecimiento no será explosivo, sino cualitativo e irán ganando peso las empresas que aporten confianza”, mientras que Pedro Martín Scala, responsable de marketing de Aquila España y Portugal, considera que “para 2026 el mercado será más selectivo, pero sólido en el segmento de alto poder adquisitivo. El cliente buscará diseño, tecnología y eficiencia real, no solo eslora”. También José María Campuzano, CEO de STP Shipyard Palma, comparte que “las expectativas para este 2026 son de estabilidad y consolidación, con un sector cada vez más especializado y orientado a proyectos de alto valor añadido”, y Fernando Jerez, sales manager de Yanmar, espera “un mercado estable con un usuario cada vez más exigente, orientado a motores duraderos y que requieran menos mantenimiento. La electrificación seguirá creciendo, pero el motor diésel eficiente continuará siendo la opción preferida en la mayoría de esloras medias”.
En el ámbito portuario, Patrick Reynés, CEO de IPM Group y Marina Port Valencia, apunta que el sector náutico “avanzará hacia marinas cada vez más funcionales, sostenibles y bien integradas en su entorno. El valor diferencial estará en la capacidad de ofrecer infraestructuras modernas, una gestión eficiente y un servicio adaptado a un cliente internacional cada vez más exigente”. Desde el punto de vista tecnológico, Pascual Román, category manager – digital systems de Navico Group, cree que “2026 será un año de consolidación tecnológica, con mayor presencia de autonomía, electrificación y conectividad. Esperamos un crecimiento moderado, impulsado por experiencias simplificadas y accesibles”, y Alejandro Téllez, CEO y cofundador de StarNapp, espera “un sector más automatizado, escalable y resiliente. El mercado premiará a quienes ofrezcan experiencias personalizadas y transparentes”.
Por su parte, Juan Carlos González, director de Baitra, admite que “de cara a 2026 nuestras expectativas para el sector náutico son moderadamente positivas, siempre que la evolución económica acompañe”, Víctor Fernández, sales manager de Marine Point, cree que “2026 será un año positivo para el sector. Al menos en Mallorca, estamos viendo proyectos de refit de gran envergadura que van a tener un impacto muy relevante”, e Íñigo Palomo, ingeniero de desarrollo de Titanium Technology, espera “un mercado activo, con una demanda creciente de soluciones que aporten eficiencia, sostenibilidad y retorno claro. Creemos que el sector seguirá acelerando la adopción de tecnologías con impacto directo en costes operativos y disponibilidad”, mientras que Davide Burrini, sales director EMEA de Propspeed, subraya que “a medida que el mundo y la industria náutica continúan navegando por las turbulencias del panorama geopolítico actual, cada vez es más importante contar con sistemas y procesos que ayuden a eliminar el ruido y centrarse en las señales que impulsan la toma de decisiones y acciones estratégicas sólidas”.
A pesar de este moderado optimismo, la prudencia sigue presente en el sector náutico y, por ejemplo, Javier Candela, director comercial y marketing de Marina Estrella, reconoce que “para este 2026 esperamos un mercado europeo inestable, con un crecimiento mínimo y un mayor grado de profesionalización en toda la cadena de valor. Será un entorno donde la solidez financiera, la capacidad de servicio y la eficiencia operativa serán factores diferenciales”. Agustín Villa, product manager de la línea Marine de Mapei Spain, espera por su parte “un año de consolidación, con un consumo prudente debido a los acontecimientos internacionales”. Y Olivier Haroche, international yacht broker de Barcelona Yachting, considera que “las perspectivas para el sector náutico en 2026 son, en mi opinión, moderadamente positivas”, mientras que Sangwon Shin, VP of Recreation Marine de Avikus, cree que “2026 será un año de crecimiento constante, aunque seguimos observando y analizando los efectos de los tipos de interés y el coste de la vida”, y Fernando Giquel, director gerente del Área de Negocio de Touron, comenta que “mientras no haya cambios relevantes que ayuden a nutrir al sector de nuevos clientes, podemos esperar un 2026 muy parecido al año anterior”.
En el plano productivo, Ángel Cárdenas, director de operaciones de 4Deck, centra sus expectativas en “la autonomía productiva y la hiper-personalización”, y José Luis Piñeiro, director general de Nauteka, apunta que “parece que la nueva construcción se está reactivando algo a nivel de toda Europa” y confía en la recuperación de volúmenes, con previsiones de volver a niveles cercanos a los de ejercicios anteriores. Por su parte, Maitane Arana, directora general de Wescom España, reconoce que, “la pirotecnia seguirá siendo un requisito de seguridad fundamental en la navegación de recreo. Se dará mayor importancia a la formación, a la claridad normativa y a la correcta selección de productos”. Finalmente, desde una visión más general, Juan Fargas, director general de Ausmar, afirma que “somos moderadamente optimistas. Esperamos un sector más profesionalizado, tecnológico y exigente en materia de seguridad”.
2026 se perfila como un año de consolidación inteligente: sin crecimientos explosivos, pero con bases más sólidas, mayor especialización y un mercado que premiará la eficiencia, la tecnología aplicada y la capacidad real de aportar valor en un entorno cada vez más selectivo.







