Solo el 37% de los corredores en España incorpora entrenamiento de fuerza a su rutina
La marca global de dispositivos wearables deportivos Amazfit ha analizado los hábitos de entrenamiento de corredores en seis mercados europeos y concluye que solo el 37 % de los runners en España incorpora ejercicios de fuerza y funcional a su rutina habitual, una cifra que confirma que la mayoría sigue centrando su preparación en acumular kilómetros.
El estudio, realizado en España, Francia, Alemania, Polonia, Italia y Reino Unido, muestra que Alemania y Reino Unido lideran la adopción del entrenamiento complementario, con un 42 % de corredores que lo practican de forma regular. Polonia alcanza el 39 %, mientras que España se sitúa ligeramente por debajo con el 37 %. Francia (35 %) e Italia (34 %) cierran la clasificación europea, lo que refleja una tendencia generalizada a priorizar el volumen de carrera frente al trabajo de fuerza.
El análisis también identifica una relación directa entre la frecuencia de entrenamiento y la incorporación de sesiones complementarias. Cuanto más corre un deportista, mayor es la probabilidad de que integre ejercicios de fuerza y funcional. Los corredores que entrenan hasta cuatro veces por semana suelen añadir al menos una sesión de fuerza, mientras que quienes superan las cinco sesiones semanales tienden a incluir dos entrenamientos complementarios.
Desde la compañía subrayan que esta falta de trabajo estructural supone un riesgo para la salud y el rendimiento de los corredores. Según Jesús Carrero, director general de EMEA de Amazfit, correr es una disciplina aparentemente sencilla pero que requiere una base sólida de fuerza y trabajo funcional para evitar lesiones, reducir la fatiga y optimizar el rendimiento. En este sentido, destaca que la integración de planes de recuperación y entrenamiento basados en datos permite a los atletas desarrollar su forma física de manera más precisa y orientada a objetivos concretos.
Más allá de los datos, el informe pone de relieve una oportunidad estratégica para el sector del material deportivo y la tecnología wearable. La baja adopción del entrenamiento de fuerza abre un espacio de crecimiento para dispositivos que monitoricen cargas de trabajo, recuperación y planificación del entrenamiento, así como para marcas y retailers que apuesten por programas de entrenamiento estructurado, contenidos formativos y soluciones integrales vinculadas al running. En un mercado cada vez más orientado al rendimiento y a la prevención de lesiones, la combinación de tecnología, datos y entrenamiento personalizado se perfila como uno de los ejes de desarrollo del segmento.





