Deckers mejora su previsión de beneficios pese a rebajar sus expectativas de ventas
Deckers Brands cerró el segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2027, finalizado el 30 de septiembre, con unas ventas netas de 1.481 millones de dólares, un 3,5% más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la facturación quedó por debajo de las expectativas del mercado, que apuntaban a 1.510 millones de dólares, según las estimaciones de ocho analistas recopiladas por Zacks. Pese a esta desviación, la compañía superó sus previsiones de beneficios y elevó su estimación de beneficio por acción para el conjunto del ejercicio.
El presidente y consejero delegado de Deckers Brands, Stefano Caroti, atribuyó los resultados a una gestión disciplinada del mercado y al control de los gastos en un entorno de consumo complicado. Para la segunda mitad del ejercicio, la compañía pretende reforzar su conexión con los consumidores, mejorar la ejecución comercial y concentrar los recursos en las oportunidades de mayor potencial. La dirección mantiene su confianza en las posibilidades de crecimiento internacional de Hoka y UGG y en su capacidad para generar valor a largo plazo para los accionistas.
Por marcas, Hoka registró unas ventas netas de 677,2 millones de dólares, frente a los 634,1 millones del mismo trimestre del año anterior, lo que supone un incremento del 6,8%. UGG alcanzó los 786,4 millones de dólares, un 3,5% más que los 759,6 millones del ejercicio precedente. En cambio, las ventas de las otras marcas del grupo cayeron un 54,3%, hasta los 17 millones de dólares, frente a los 37,2 millones anteriores.
El comportamiento de los canales comerciales volvió a evidenciar diferencias entre la distribución mayorista y la venta directa. Los ingresos del canal wholesale aumentaron un 5,5%, hasta los 1.093 millones de dólares, frente a los 1.036 millones del año anterior. Por el contrario, las ventas directas al consumidor (DTC) disminuyeron un 1,8%, hasta los 387,5 millones de dólares, frente a los 394,6 millones del mismo periodo de 2025. Las ventas comparables de este canal retrocedieron un 6,4%.
Por mercados geográficos, las ventas nacionales descendieron un 0,4%, hasta los 835,8 millones de dólares, frente a los 839,5 millones del ejercicio anterior. Los ingresos internacionales, en cambio, crecieron un 9%, hasta los 644,7 millones de dólares, frente a los 591,3 millones registrados un año antes. En los datos de otras marcas, canal mayorista y mercado nacional se incluyen los descensos derivados de la eliminación progresiva de las operaciones independientes de la marca Koolaburra.
Para el ejercicio fiscal completo, que finalizará el 31 de marzo de 2027, Deckers ha reducido su previsión de ventas netas consolidadas a una horquilla de entre 5.700 y 5.725 millones de dólares, frente a los 5.860-5.910 millones estimados anteriormente. La compañía también ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento para sus dos principales marcas. Ahora prevé que Hoka avance a un ritmo porcentual de un dígito alto, frente al crecimiento de dos dígitos bajo contemplado anteriormente. Para UGG, espera un incremento de un dígito bajo, en lugar del crecimiento de un dígito medio previsto hasta ahora.
Pese a la rebaja de las expectativas de facturación, la compañía ha mejorado sus previsiones de rentabilidad. El margen bruto se sitúa ahora en torno al 58,5%, frente a una estimación anterior ligeramente superior al 56,5%. Los gastos de venta, generales y administrativos representarán aproximadamente el 35,5% de las ventas netas, frente al 35% previsto anteriormente, mientras que el margen operativo se estima en torno al 23%, por encima de la previsión previa, que apuntaba a un nivel ligeramente superior al 21,5%. El tipo impositivo efectivo se mantiene en aproximadamente el 23%.
Deckers advierte de que sus perspectivas están sujetas a riesgos e incertidumbres que pueden afectar a los resultados, entre ellos la evolución de las condiciones macroeconómicas y geopolíticas, los conflictos internacionales, los cambios en la confianza del consumidor y el gasto discrecional, las presiones inflacionistas, las fluctuaciones de las divisas, las modificaciones de las políticas comerciales y las restricciones arancelarias, así como las posibles interrupciones de la cadena de suministro.




