La compañía explora la venta como alternativa
GoPro admite dudas sobre su viabilidad tras años de caída y deterioro financiero
GoPro ha alertado a sus inversores de que existen dudas sustanciales sobre su capacidad para seguir operando durante el próximo año. La advertencia figura en una nueva presentación ante la SEC, en la que su auditor, PricewaterhouseCoopers (PwC), subraya los riesgos derivados de las pérdidas operativas, los flujos de caja negativos y las obligaciones financieras a corto plazo.
La compañía, que vivió su gran auge tras su salida a bolsa en 2014 con una valoración que superó los 11.000 millones de dólares, ha experimentado desde entonces un deterioro progresivo de su negocio. La mejora de las cámaras integradas en los smartphones, la presión de competidores de bajo coste y decisiones estratégicas fallidas han reducido de forma notable su posición en el mercado. Entre los hitos de ese declive figura el fracaso de la diversificación hacia los drones con el modelo Karma, retirado del mercado por problemas técnicos, así como una pérdida continuada de relevancia en el segmento de cámaras de acción. Este retroceso ha derivado en una caída sostenida de ingresos y rentabilidad en los últimos ejercicios.
Las cifras más recientes reflejan esa tendencia: en 2025, GoPro registró ingresos de 651,5 millones de dólares, frente a los 801,5 millones de 2024 y más de 1.000 millones en 2023. La compañía cerró el año con pérdidas de 93,5 millones de dólares y una posición de caja reducida a 49,7 millones, muy por debajo de los niveles de hace dos años.
Para sostener su operativa, la empresa ha recurrido a financiación adicional mediante préstamos y deuda convertible, además de aplicar recortes de plantilla cercanos al 25%. Estas medidas buscan ganar tiempo mientras negocia con sus acreedores y trata de cumplir los compromisos financieros asociados a su estructura de deuda. El escenario se complica por el endurecimiento de las condiciones financieras, con covenants que exigen niveles mínimos de liquidez y EBITDA, y cláusulas de incumplimiento cruzado que podrían acelerar las obligaciones de pago. A ello se suma la presión de costes en componentes clave, como los chips de memoria, cuyo precio ha aumentado de forma significativa en los últimos meses.
En paralelo, GoPro explora alternativas estratégicas que incluyen la posible venta de la compañía y la búsqueda de nuevas vías de crecimiento en sectores como el aeroespacial o la defensa, donde ya ha tenido presencia puntual. Sin embargo, la propia empresa reconoce que, sin nueva financiación o una operación corporativa relevante, podría verse obligada a reestructurar su actividad o incluso cesar operaciones en el medio plazo





