Los ingresos de la marca caen un 5% a nivel global
Under Armour confía en estabilizar su negocio en Norteamérica a partir de 2027
Under Armour cerró el tercer trimestre de su ejercicio fiscal con una caída del 10 % en las ventas en Norteamérica, hasta los 757 millones de dólares, pero su fundador y CEO, Kevin Plank, aseguró que la región “está empezando a girar la esquina” y que el negocio se encamina hacia la estabilización en el ejercicio fiscal 2027.
Durante la presentación de resultados, Plank situó el mes de diciembre como el punto más bajo del proceso de reajuste iniciado hace dos años. Aunque el tráfico sigue siendo débil, el directivo subrayó que los indicadores de fondo muestran una evolución positiva, especialmente en comercio electrónico —con mejoras en la conversión— y en el rendimiento de las tiendas Factory House.
En wholesale, el foco sigue puesto en “reconstruir las relaciones adecuadas con los socios”. En este sentido, Plank destacó la campaña de ColdGear Compression desarrollada junto a Dick’s Sporting Goods, que ha generado resultados sólidos y ha reforzado la confianza mutua en producto y storytelling. Además, la compañía se mostró optimista con la cartera de pedidos para otoño en Norteamérica.
A cierre del ejercicio fiscal, Under Armour prevé que las ventas en la región caigan un 8%, tras descensos del 11% en FY25 y del 8% en FY24. El último trimestre positivo en Norteamérica se remonta al cuarto trimestre fiscal de 2023.
Buena parte del optimismo del grupo se apoya en los cambios organizativos. Plank destacó el papel de Kara Trent, recientemente ascendida a chief merchandising officer, y de Adam Peake, nuevo responsable de la región de las Américas. Según el CEO, la compañía “ya no está viendo descensos significativos en los pedidos”, una señal clave tras años de contracción.
A nivel de producto, Under Armour está aplicando una estrategia de “ganar con los ganadores”, priorizando categorías con mayor tracción. Las capas base de apparel, especialmente HeatGear y ColdGear, registran crecimientos de doble dígito y precios medios más altos, impulsados por nuevas segmentaciones, diseños actualizados y una distribución más selectiva.
La racionalización del catálogo es otro eje central del plan. La compañía ha eliminado ya el 25 % de sus SKUs y sigue simplificando materiales y procesos de diseño. El mayor ajuste se está produciendo en calzado, cuyas ventas cayeron un 12 % en el trimestre. Under Armour está reduciendo estilos de baja productividad y lanzamientos sin un rol claro, con el objetivo de mejorar márgenes y reducir riesgos de inventario. La estabilización del footwear también se espera para FY27.
En el conjunto del trimestre, los ingresos totales descendieron un 5 %, hasta 1.330 millones de dólares. EMEA creció un 6 %, Latinoamérica un 20 % y Asia-Pacífico redujo la caída respecto a la primera mitad del año. Los resultados superaron las expectativas del mercado en beneficio ajustado, lo que llevó a la compañía a mejorar ligeramente su previsión de resultado operativo.
“Estamos viendo mayor previsibilidad y menos sorpresas”, concluyó Plank, quien considera que Under Armour se encuentra ya en una fase más madura de su proceso de recuperación. El mercado reaccionó con fuerza: las acciones subieron un 20,5 % tras la publicación de los resultados.




