Columbia detecta señales de recuperación pese a la presión de aranceles y la debilidad en EE.UU.
El consejero delegado de Columbia Sportswear, Tim Boyle, se mostró “animado” por los primeros indicadores derivados de la estrategia Accelerate tras un cuarto trimestre que superó las previsiones en ventas y rentabilidad gracias a una demanda más sólida de lo esperado en Estados Unidos. Sin embargo, el directivo reconoció que el negocio en su mercado doméstico sigue enfrentando dificultades.
En el conjunto del ejercicio, la compañía elevó sus ventas un 1% —también en moneda constante— hasta los 3.400 millones de dólares, impulsada principalmente por el crecimiento internacional, que compensó los vientos en contra en EE.UU. El beneficio neto, no obstante, descendió un 21%, hasta 177,2 millones, penalizado por el impacto de los aranceles, el aumento del gasto comercial y cargos por deterioro vinculados a Prana y Mountain Hardwear.
Aun así, Columbia mantiene una posición financiera sólida, con cerca de 791 millones de dólares en caja y sin deuda, además de inventarios estables. Boyle subrayó que la compañía continúa optimizando gastos para reforzar la inversión en marketing y estimular la demanda.
Producto y reposicionamiento de marca
Uno de los ejes de la estrategia ha sido la apuesta por el producto y la renovación del discurso de marca. La colección Amaze Puff para otoño/invierno fue calificada como un “éxito sobresaliente” y evidenció la capacidad de Columbia para rejuvenecer su propuesta y conectar con nuevos consumidores, apoyada por la campaña Engineered for Whatever.
Para primavera de 2026, la compañía ha ampliado la línea Amaze y ha introducido programas como ROC Pant y la serie ROC Lite, además de nuevas propuestas en hiking, pesca, trail running y outdoor lifestyle. Entre las innovaciones destaca OutDry Extreme, tecnología impermeable fabricada con textiles reciclados y alineada con el nuevo escenario regulatorio sin PFAs.
Crecimiento internacional como motor
La evolución geográfica volvió a ser desigual. En el cuarto trimestre, las ventas en EE.UU. cayeron un 8%, lastradas por un descenso del negocio wholesale y un tráfico más débil en tiendas físicas y online. Factores como envíos adelantados, restricciones de inventario y el cierre de puntos de liquidación también afectaron al desempeño.
Por el contrario, el negocio internacional mostró un crecimiento “fuerte y generalizado”. La región Asia-Pacífico y Latinoamérica avanzó un 10% en moneda constante, con China registrando incrementos de doble dígito en un mercado outdoor que la compañía sigue considerando robusto. Japón y Corea también aportaron crecimiento, mientras que Europa, Oriente Medio y África mejoraron un 3%, pese a que el clima cálido redujo la demanda de productos de invierno.
Marcas emergentes y rentabilidad
Entre las marcas del grupo, Prana creció un 6% apoyada en el canal directo y en la actualización de su oferta, mientras que Sorel (-18%) y Mountain Hardwear (-5%) retrocedieron, en parte por comparativas exigentes tras campañas promocionales del año anterior.
En términos de rentabilidad, el margen bruto anual se situó en el 50,5%, aunque la compañía anticipa una ligera contracción en 2026 debido al impacto de nuevos aranceles. Para contrarrestarlo, Columbia ha activado subidas de precios —de un dígito alto en EE.UU.— junto a negociaciones con proveedores y ajustes en la producción.
Perspectivas para 2026
La compañía prevé elevar las ventas entre un 1% y un 3% en 2026, hasta un máximo de 3.500 millones de dólares. Con más del 80% de los pedidos globales de otoño ya en cartera, Columbia espera una mejora progresiva del negocio wholesale en la segunda mitad del año, incluido el retorno al crecimiento en Estados Unidos.
No obstante, Boyle advirtió que los retailers mantienen la cautela ante el traslado al mercado de los incrementos de precios derivados de los aranceles.
En conjunto, el grupo confía en que la combinación de innovación de producto, reposicionamiento de marca y tracción internacional siente las bases de una mejora estructural. Un escenario que refleja tanto la resiliencia del outdoor como los desafíos que afrontan las grandes marcas ante un consumidor más selectivo y un entorno comercial cada vez más condicionado por factores geopolíticos y regulatorios.




