"El principal desafío no es la cantidad de sistemas, sino qué tan eficazmente trabajan juntos"
Entrevista a Tiago Dantas, Sales Director Iberia en Infios
Periodista especializada en la producción de aceite de oliva y logística · Interempresas Media
07/05/2026
El software es un elemento integrador de distintas tecnologías, pero si no se integra bien en la operativa añade más caos. Una estructura clara y ordenada permite que la automatización suceda de manera fluida y adaptable en tiempo real. Entramos en detalle con Tiago Dantas, Sales Director Iberia en Infios.
¿Hasta qué punto la operativa de un almacén depende del software y qué ocurre cuando el sistema falla o pierde conectividad?
Es importante destacar que el enfoque ha pasado de la dependencia a la resiliencia. En cualquier entorno complejo de cadena de suministro, las interrupciones son una realidad, y las organizaciones líderes diseñan sus sistemas para gestionarlas. Las arquitecturas modernas ayudan a minimizar el riesgo de inactividad mediante redundancia, estabilidad y actualizaciones continuas.
¿Qué decisiones dentro de la operativa siguen fuera del alcance del software y por qué?
Más que una división clara entre decisiones impulsadas por sistemas y decisiones humanas, está surgiendo un modelo más colaborativo. La IA es cada vez más eficaz para analizar grandes volúmenes de datos, identificar patrones y apoyar o ejecutar decisiones en tiempo real, lo que permite operaciones más rápidas y consistentes.
Las operaciones más eficaces combinan la inteligencia de decisión impulsada por IA con la supervisión humana, creando un modelo en el que ambos trabajan conjuntamente para mejorar el rendimiento operativo.
¿La integración de distintos sistemas mejora la eficiencia o introduce más complejidad y puntos de fallo en la operativa?
La integración impulsa la eficiencia cuando refleja cómo operan las cadenas de suministro modernas en tiempo real, abarcando almacenamiento, transporte, gestión de pedidos y automatización. Los sistemas conectados permiten una visibilidad de extremo a extremo, respuestas más rápidas ante interrupciones y una ejecución más coordinada.
El principal desafío no es la cantidad de sistemas, sino qué tan eficazmente trabajan juntos. Cuando están bien diseñadas, las integraciones reducen el esfuerzo manual, eliminan duplicaciones y garantizan un flujo fluido de datos y procesos entre el cumplimiento de pedidos y el transporte.
Aquí es donde la ejecución inteligente de la cadena de suministro se vuelve central. Las capacidades en ejecución de almacenes, gestión del transporte, orquestación de pedidos y automatización están cada vez más diseñadas para operar dentro de un ecosistema conectado. Esto permite a las organizaciones fortalecer áreas individuales mientras mantienen un flujo coordinado de extremo a extremo.
En última instancia, el valor proviene de la interoperabilidad, donde sistemas, datos y ejecución trabajan conjuntamente para mejorar la resiliencia, la capacidad de respuesta y el rendimiento.
¿Hasta qué punto la inversión continua en software (actualizaciones, cambios de sistema, nuevas capas tecnológicas) aporta valor real frente al coste operativo que genera?
El desafío no es la inversión en sí, sino la fragmentación: añadir herramientas o capas sin una alineación clara con el valor de negocio o la arquitectura. Esto puede aumentar la complejidad sin mejorar el rendimiento.
Cuando se gestiona correctamente, la inversión en software genera valor de forma acumulativa con el tiempo, permitiendo una mayor eficiencia, escalabilidad y capacidad de adaptación. La diferencia no radica en la tecnología, sino en lo intencionalmente que se aplica.


























