Entrevista a Gerardo Mariñas, autor del libro ‘El Cambio Permanente’
‘El Cambio Permanente: Management efectivo para tiempos de incertidumbre’ ofrece una metodología práctica para analizar el entorno, identificar los factores clave que impactan en el negocio y desarrollar un modelo de gestión que impulse el crecimiento y el liderazgo en cualquier sector.
¿Podría explicarnos brevemente en qué consiste su modelo de gestión para entornos dinámicos y cómo puede implementarse en empresas de distintos sectores?
El modelo se basa en las siguientes premisas y procesos. En primer lugar, es necesario analizar y comprender el entorno social y económico general, así como el entorno de mercado y empresarial en el que actúa la empresa. Para ello, es fundamental analizar el entorno global y conocer los actores que intervienen en él.
A continuación, es necesario entender los tipos de cambios y su origen, que se producen en estos entornos y que pueden afectar a la empresa. Una vez conocido y analizados estos factores, es posible adoptar medidas para anticiparse y gestionar el cambio.
El modelo de gestión que propongo se basa en la previsión de los cambios que pueden afectar a la operativa y a la evolución de una empresa. Tras el análisis de los factores de cambio, se propone el establecimiento de una serie de escenarios sobre cómo estos cambios pueden afectar a la empresa y la definición de planes de acción en caso de que estos escenarios se produzcan.
Tras un análisis inicial de los factores externos e internos, se desarrolla un plan general con subplanes de acción correspondientes a los diferentes escenarios potenciales. Es necesario tener prevista la asignación de recursos para ejecutar los planes de acción que se decida poner en marcha.
Como factores clave y finales están la revisión y el aprendizaje en función de la eficacia de los planes y los escenarios, así como la integración de este proceso en la operativa cotidiana de la compañía.
Su libro incluye casos de estudio reales. ¿Cuál considera que es el ejemplo más revelador de cómo convertir la incertidumbre en ventaja competitiva?
De los ejemplos que incluyo en el libro, diría que el más llamativo es el del banco BBVA.
En un sector clásico, con una estructura empresarial interna rígida, muchas limitaciones legales y clientes habituados a ciertas formas de trabajo, pero en un entorno donde la digitalización amenazaba con sacar a empresas del mercado, este banco fue capaz de rediseñar su manera de operar, transformar la organización, su relación con los consumidores y las prácticas de mercado, todo ello sin perder volumen de negocio y mejorando su posicionamiento en el mercado y la imagen de la compañía.
El caso más llamativo se produce cuando el banco desarrolló una plataforma digital a través de la cual sus clientes podían controlar la situación de sus relaciones bancarias, no solo con el propio banco, sino incluyendo también las de la competencia. Un hecho inaudito hasta ese momento.
¿Cuáles son los errores más comunes que cometen las empresas al intentar adaptarse al cambio y cómo se pueden evitar?
Diría que el error más común es no entender qué es el cambio, en qué medida puede afectar a la empresa y no tomar acciones para estar preparadas ante ello.
La manera de evitarlo es ser consciente de que un error de revisión, con factores en muchos casos repentinos y no controlables por la empresa, puede colocarla en un punto de no retorno que lleve a su desaparición. Es necesario ser consciente de ello e incorporar la gestión del cambio en los procesos operativos habituales de la empresa.
Otro error común es la falta de profundidad en el análisis. Dado que no se percibe la urgencia de estar preparado para un posible cambio, se desatiende el análisis y se concibe como un párrafo más a cumplimentar en los planes anuales de la empresa, lo que invalida cualquier acción a posteriori que se tome al respecto.
Por último, la visión cortoplacista de los mercados actuales hace que las empresas piensen en horizontes de tiempo muy limitados. Como la historia empresarial demuestra, los cambios sísmicos arrasan a las empresas sin dejarles opción de reacción, caso de no estar preparadas ante ellos.
Frente a un mercado en constante evolución, ¿cómo puede una organización fomentar la innovación sin perder el foco en su negocio principal?
La innovación, y en este caso la preparación ante el cambio (que en sí misma es una manera de innovar en la gestión), debe ser parte del proceso de planificación estratégica y táctica de la empresa.
Es necesario tener el convencimiento de que esto es así, dedicarle recursos (tiempo y dinero) a su planificación y forzar una implementación en cuanto a la concienciación de todos los empleados para identificar, desarrollar e implementar, en caso necesario, estos cambios.
Un factor clave es la identificación de los perfiles empresariales adecuados y la adaptación y gestión de cada plan a las diferentes áreas de la compañía.
Muchas empresas confunden cambios con crisis, ¿cuál es la diferencia entre gestionar el cambio de forma proactiva y reaccionar ante una crisis?
Las diferencias son el horizonte de acción, la amplitud de las respuestas y la capacidad de implementación de acciones idóneas para resolver un problema cuando se produce, e incluso antes de que este se produzca.
Una crisis ya ha sucedido y es necesario reaccionar frente a ella. Si existe un buen plan de contingencia y los recursos adecuados para ejecutarlo, las posibilidades de salir indemnes de una crisis son sustancialmente superiores que en el caso contrario.
En la gestión proactiva es necesario ampliar mucho el horizonte de análisis, ya que los eventos perjudiciales para una compañía todavía no se han producido. Por el contrario, se dispone de tiempo para prepararse ante ellos, lo que permite una respuesta más inmediata, desarrollada y detallada. Por lo tanto, las opciones de sobrevivir a estos eventos aumentan de manera exponencial.
¿Desea añadir algún comentario más?
Ser consciente de ello, prepararse y desarrollar planes para enfrentarlo deberían ser parte intrínseca de la mentalidad de cualquier gestor de compañía.









