Narrar con Luz
Kelly Nuñez Sandoval, arquitecta. Licenciada en la Universidad de Piura, Perú.
Texto entradilla: Adrià Muros Alcojor
16/02/2026La iluminación es un recurso esencial en la cinematografía: sin luz no hay cine.
A lo largo de la historia del cine, la iluminación ha evolucionado desde una función técnica para registrar la imagen hasta convertirse en una herramienta artística. Hoy en día la luz no solo define el tono y la atmósfera, sino que también destaca rasgos de los personajes, los espacios y las emociones que el director desea evocar.
El uso adecuado de la iluminación es capaz de transformar una escena ordinaria en una experiencia visual y emocional que guía al espectador a lo largo del relato. La luz se convierte así en un lenguaje silencioso del cineasta, un medio que comunica sin palabras, pero que deja una huella profunda en la percepción del espectador.
La iluminación en el cine
Desde el nacimiento del cine, la luz ha estado presente como elemento esencial. En sus inicios cumplía una función técnica: un recurso para hacer visible la acción ante una cámara poco sensible y de tecnología limitada. Los primeros cineastas dependían en gran medida de la luz natural, hasta que la iluminación artificial se incorporó progresivamente a las producciones. A medida que la industria fue evolucionando, la iluminación lo hizo con ella, ampliando su valor en el filme. Manipular la luz comenzó a significar transformar el sentido narrativo de la escena.
De esta manera, los cineastas empezaron a experimentar con su potencial narrativo. En el cine expresionista alemán, las sombras y contrastes se utilizaron para expresar emociones y conflictos psicológicos, mientras que, en el cine soviético, la luz reforzaba el ritmo del montaje y el tono del relato. En los años cuarenta el filme Ciudadano Kane, un clásico del cine norteamericano, marcó un hito con su fotografía al incorporar profundidad visual, usando la luz para construir el espacio narrativo (San Miguel, 2002).
Durante la segunda mitad del siglo XX, la consolidación del color y el desarrollo de nuevas tecnologías amplió las posibilidades expresivas de la iluminación. La colorimetría, la saturación y la temperatura se convirtieron en herramientas narrativas para evocar emociones y atmósferas específicas.
En el cine contemporáneo, directores como Damien Chazelle o Christopher Nolan utilizan la luz para definir atmósferas, tiempos y significados, confirmando que la iluminación ha dejado de ser un recurso técnico para convertirse en un lenguaje visual y simbólico.
Componer la luz en una escena
En el cine, como en otros ámbitos visuales, existen dos grandes fuentes de luz: natural y artificial. La luz natural, proveniente del sol, aporta riqueza lumínica, pero resulta difícil de controlar. La luz artificial, en cambio, permite regular intensidad, dirección y color, ofreciendo un control preciso para construir escenas con intención narrativa y estética definida.
La iluminación cinematográfica dispone intencionalmente de las fuentes de luz en el espacio y su distribución responde a un propósito expresivo definido por el director. La ubicación de cada foco atiende no solo a las necesidades técnicas de la escena, sino también a las emociones y atmósferas que quiere evocar en el espectador.
Dentro de una escena, la iluminación se estructura en tres roles principales. La luz principal (‘key light’) define la dirección del modelado, establece el carácter visual del sujeto y determina la atmósfera. La luz de relleno (‘fill light’) suaviza las sombras generadas por la luz principal, logrando una apariencia más natural mientras aporta profundidad y dimensión al sujeto. Finalmente, la luz de fondo (‘back light’) separa al sujeto del entorno, aportando profundidad y evitando que la imagen se perciba plana. La articulación de estas tres luces constituye la base de la construcción visual cinematográfica.
En conjunto, la ubicación de la luz transforma la lectura de una escena: define la profundidad, orienta la mirada del espectador y establece los matices emocionales. De esta manera, la iluminación frontal transmite neutralidad y transparencia, mientras que la luz lateral enfatiza volumen y tensiones gracias al juego de sombras. La luz cenital sugiere vulnerabilidad o sometimiento, mientras que la iluminación desde abajo introduce una sensación de inquietud o amenaza.
El color como emoción
El color puede intervenir en diversas etapas, pero es en su aplicación a la iluminación donde se ha convertido en una herramienta narrativa fundamental. Al integrarse directamente en la luz, el color permite modular la atmósfera, construir tensiones y guiar la lectura emocional de un plano, reforzando con mayor intensidad los momentos clave del relato. La temperatura de color es la característica visual de la luz emitida por una fuente y determina si ésta es cálida, neutra o fría, evocando sensaciones de cercanía, intimidad, distancia o tensión. A ello se suma el papel de la saturación, un recurso capaz de teñir la atmósfera y reforzar la tonalidad emocional de la escena mediante la pureza o la intensidad del color.
El predominio de la temperatura de color y la saturación en el cine contemporáneo permite construir imágenes más refinadas y codificadas. La mezcla entre fuentes cálidas y frías crea contrastes psicológicos o señala transiciones narrativas, mientras que las paletas intensas o desaturadas influyen directamente en la lectura emocional del espacio, desplazándose desde la melancolía más contenida hasta la energía vibrante, según las necesidades dramáticas.
La iluminación se convierte así en un dispositivo expresivo que acompaña arcos narrativos, define mundos y articula transformaciones psicológicas sin depender del diálogo. Los tonos cálidos pueden insinuar intimidad o vitalidad, los fríos sugieren soledad o incertidumbre y los rojos, púrpuras o verdes intensos resaltan peligro, deseo o desequilibrio. Esto se aprecia en los contrastes densos de ‘Oppenheimer’, así como en la paleta saturada y vibrante de ‘La La Land’, donde la luz se convierte en pensamiento cromático que impulsa la narración.
La luz como lenguaje psicológico
La luz en el cine no solo ilumina, sino que piensa y comunica. Su uso intencionado actúa sobre la percepción del espectador, evocando emociones, tensiones internas y estados psicológicos sin necesidad de diálogo. Por ejemplo, una fuente tenue y difusa puede inducir introspección o vulnerabilidad, mientras que un haz intenso y dirigido genera sensación de poder o amenaza. La dirección, intensidad y color de la luz construyen un lenguaje psicológico, donde cada sombra, contraste o reflejo se convierte en un signo que revela deseos, conflictos y jerarquías invisibles.
El simbolismo lumínico también es clave para transmitir significados culturales o metafóricos. La luz puede representar dualidades como bien y mal, claridad y ocultamiento, seguridad y peligro. Asimismo, puede materializar conceptos abstractos como el paso del tiempo, la esperanza, la opresión o la transgresión. En este sentido, cada plano se convierte en un espacio narrativo donde la psicología de los personajes y las dinámicas sociales se expresan a través de la luz, generando capas de significado más allá de lo visible (González Requena, 1995; Arnheim, 1998).
El cine contemporáneo ofrece ejemplos claros de esta estrategia. En ‘La La Land’ la saturación y la colorimetría exaltan la ilusión romántica y la euforia emocional, mientras que las escenas más íntimas recurren a luces suaves y sombras difusas. Por su parte, ‘Oppenheimer’ utiliza luces cenitales y contrastes dramáticos para reflejar la tensión moral y la carga psicológica de la creación de la bomba, haciendo que la iluminación se convierta en un espejo de la conciencia del protagonista.
De este modo, la luz se consolida como un instrumento semiótico y psicológico, capaz de articular emociones, tensiones éticas y jerarquías sociales, transformando cada plano en una experiencia narrativa y sensorial compleja.
Narrar con luz
‘La La Land’ (2016)
El filme cuenta una historia de amor destinada a perdurar solo en la imaginación. Damien Chazelle y el director de fotografía Linus Sandgren construyen un estilo visual en el que la luz siente y actúa. Optan por colores saturados, focos direccionales y transiciones lumínicas marcadas, características del musical clásico, pero las reinterpretan para crear una psicología visual que oscila constantemente entre la fantasía y la realidad.
Sandgren recurre a la hora azul, un momento posterior al atardecer en el que el cielo adquiere tonos violáceos y azules profundos, otorgando a las escenas una sensación de suspensión que sitúa a los personajes en un umbral entre lo cotidiano y lo imaginario.
El color en la iluminación funciona como un vector emocional que guía la lectura de las escenas: los dorados y rojizos transmiten calidez e intimidad; los azules fríos sugieren distancia, desencuentro y melancolía; y los verdes suaves actúan como tonos de transición y apertura emocional. A esto se suman las escenas iluminadas con un único haz de luz dirigido a los personajes, un recurso que subraya la naturaleza teatral del film y acentúa la expresividad de los momentos clave.
Secuencia del atardecer en la colina
En el número musical que Mia y Sebastián comparten al atardecer, el equipo construye un entorno lumínico que mezcla lo real con lo coreografiado. Sandgren iluminó la escena con una luz cenital de tonalidad verdosa para contrastarla con el celeste y el rosa intenso del cielo, aprovechando al máximo la breve ventana de la hora azul. La iluminación principal provenía de dos cajas de luz cuidadosamente montadas para mantener la coherencia cromática.
La intención era clara: reforzar el magenta del horizonte y sumergir a los personajes en un ambiente suspendido, casi teatral. El resultado es una imagen en la que el romance parece irradiar literalmente del cielo, fundiendo a los protagonistas con la ciudad y con el propio género musical.
Oppenheimer (2023)
La narración en Oppenheimer juega un papel esencial en la narrativa dual de la película que opera como detonante psicológico, frontera moral y activador de memoria. Christopher Nolan y el director de fotografía Hoyte Van Hoytema buscan evocar el estado mental fracturado: una mente brillante empujada a sus límites morales por sus decisiones. Se apuesta por una iluminación basada en la interacción física con la luz, la oscuridad y el uso expresivo del contraste funcionando menos como atmósfera y más como pensamiento creando espacios cargados de responsabilidad, conciencia y devastación moral.
El film alterna dos modos visuales: blanco/negro y color. Para las secuencias en blanco y negro, se optó por una iluminación dura y tradicional que acentúan sobras y contrastes, transmitiendo una perspectiva fría y objetiva del juicio histórico. En los segmentos a color, la iluminación es más suave y naturalista usando luces mixtas (luz natural y luz artificial) con equilibrio de temperatura y saturación, aportando textura y sensación de autenticidad. Por otro lado, la iluminación más oscura y sombría resalta la carga moral creciente en el protagonista.
Prueba ‘Trinity’
La secuencia de la prueba ‘Trinity’ en ‘Oppenheimer’ constituye el clímax psicológico y formal de la película. El director de fotografía Van Hoytema la describe como “el momento culminante de una sinfonía”, donde toda la tensión de la historia converge en apenas diez minutos. A pesar de la magnitud del acontecimiento, se buscó transmitir intimidad profunda y personal teniendo como protagonista a la luz.
Durante la detonación, la iluminación principal se convierte en un resplandor blanco intenso expansivo casi antinatural que baña a Oppenheimer, Van Hoytema lo describe como “casi una radiografía”, permitiendo al espectador percibir la explosión y su impacto interno simultáneamente. La luz transforma el evento histórico en poesía visual, simbolizando la fusión de ciencia, poder y conciencia.
Iluminando el futuro
Como señala British Cinematographer en su reflexión sobre la evolución reciente de la iluminación cinematográfica, la irrupción de tecnologías LED inteligentes ha transformado de manera silenciosa, pero profunda la relación entre luz y narrativa. Más que sustituir a los sistemas tradicionales, estas luminarias introducen una nueva lógica: la luz deja de ser un artefacto físicamente manipulable para convertirse en un dispositivo programable, gobernado por interfaces digitales y algoritmos de control cromático. Esta transición tecnológica, aunque aún en desarrollo, abre un campo expresivo que trasciende la mera eficiencia operativa para situarse en el corazón mismo del diseño visual.
En este horizonte, la iluminación adquiere una plasticidad sin precedentes. La capacidad de modificar en tiempo real temperaturas de color, intensidades o texturas lumínicas permite que la luz acompañe de manera más orgánica los desplazamientos emocionales del relato. No se trata únicamente de modelar el espacio, sino de permitir que la luz respire con la escena, que adopte matices que sugieran tensiones internas, estados de ánimo o transformaciones del espacio.
Este proceso se ve potenciado por la colaboración creciente entre fabricantes y profesionales, quienes orientan el desarrollo tecnológico hacia necesidades narrativas cada vez más específicas. Del mismo modo, desde una perspectiva sostenible, resulta imprescindible promover tecnologías que favorezcan una mayor eficiencia energética, optimicen las condiciones de trabajo en las producciones y reduzcan el uso de materiales desechables (como plásticos y componentes de un solo uso). Solo así será posible avanzar hacia una industria audiovisual capaz de equilibrar innovación, creatividad y responsabilidad ambiental.
Narrar con luz se vuelve, así, en un ejercicio de sensibilidad expandida, sostenido por herramientas que amplifican el poder expresivo de la visión cinematográfica.
Conclusiones
La iluminación cinematográfica se revela como un lenguaje expresivo esencial que trasciende su función técnica para convertirse en una herramienta narrativa capaz de construir atmósferas, guiar emociones y dar forma a la subjetividad de los personajes. A lo largo del artículo se ha mostrado cómo la luz interviene en distintos niveles del relato: desde la composición del espacio y la definición del volumen, hasta el uso del color, la temperatura y la saturación como recursos que codifican emociones y orientan la interpretación del espectador.
En el cine contemporáneo, la iluminación adquiere una dimensión psicológica y simbólica aún más marcada. ‘La La Land’ evidencia cómo el color y la luz pueden sostener un mundo que fluctúa entre la fantasía y lo real, utilizando gradaciones cromáticas para transmitir deseo, melancolía o conexión entre los protagonistas. ‘Oppenheimer’, por su parte, muestra el potencial de la luz para traducir experiencias internas y tensiones históricas, convirtiendo un acontecimiento científico en un instante profundamente íntimo y poético.
Ambos casos demuestran que la luz no solo acompaña la narración, sino que la moldea y la impulsa. Comprender su uso permite reconocer la complejidad estética del cine y reafirma que, en manos de un director de fotografía, la luz es pensamiento, emoción y relato.
BIBLIOGRAFÍA
- San Miguel, B. G. (2002). ‘La luz como elemento expresivo de la narrativa audiovisual’. Comunicar, (19), 61-68. Recuperado de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15801816
- Loiseleux, J. (2005). ‘La luz en el cine: Cómo se ilumina con palabras, cómo se escribe con la luz’. Paidós
- Arnheim, R. (1998). ‘Film as Art’ (7th ed.). University of California Press.
- fotografiacinematografica. (2017, 3 de mayo). ‘La La Land: filmando en la ciudad de los sueños. Detrás de una imagen cinematográfica’. https://blogs.ffyh.unc.edu.ar/fotografiacinematografica/2017/05/03/a-la-land-filmando-en-la-ciudad-de-los-suenos/
- Waquas, S. (2024). ‘Cinematography analysis of Oppenheimer (in depth)’. Color Culture. https://colorculture.org/cinematography-analysis-of-oppenheimer-in-depth/
- James, D. (2023, 27 de noviembre). ‘How ‘Oppenheimer’ tension releases in the bright light of the bomb test’. Los Angeles Times. https://www.latimes.com/entertainment-arts/awards/story/2023-11-27/oppenheimer-tension-releases-in-the-bright-light-of-the-bomb-test
- British Cinematographer. (s. f.). Focus on Lighting. British Cinematographer. https://britishcinematographer.co.uk/focus-on-lighting/









