Las cooperativas de Baleares prevén pérdidas de hasta el 40% por las olas de calor
Las temperaturas superiores a 40 grados y las noches tórridas están provocando pérdidas de producción, estrés térmico en plantas y animales, un incremento de las necesidades de agua y mayores costes para el sector, detalla Cooperatives Agro-alimentàries de Balears, en un comunicado.
En algunas explotaciones socias de tomate de Mallorca ya se ha perdido alrededor del 25% de la producción de julio y, si las altas temperaturas se mantienen, las pérdidas podrían alcanzar el 40%. En el caso de las explotaciones hortícolas, el principal problema se produce cuando las temperaturas superan los 35 grados, ya que las flores se desprenden y el fruto no llega a formarse.
A ello se suman las elevadas temperaturas nocturnas. Cuando el termómetro se mantiene por encima de los 25 grados, las plantas continúan consumiendo carbohidratos durante la noche, no pueden recuperarse adecuadamente y entran en una situación de estrés térmico, indica. Cuando las olas de calor se suceden en periodos muy cortos, los daños pueden ser tan importantes que los agricultores se ven obligados a arrancar cultivos hortícolas enteros.
Las altas temperaturas también han favorecido la expansión exponencial de hongos y plagas que se ven favorecidos por las altas temperaturas y la humedad del suelo debida al riego. En este caso, los daños suelen hacerse visibles al final de la campaña o una vez iniciada la recolección. En una de las explotaciones analizadas por la entidad, la repercusión ha alcanzado aproximadamente el 40% de la superficie de patata recolectada durante julio.
En cuanto al ganado, en las cooperativas ganaderas de leche de Menorca, la principal consecuencia del calor está siendo el estrés térmico de los animales. El ganado reduce el consumo de alimento y, como consecuencia, puede disminuir la producción de leche. Paralelamente, aumenta el consumo de agua, lo que supone un gasto adicional.
La entidad pone como ejemplo que, en una cooperativa socia del sector ovino de Mallorca, se ha registrado un incremento de alrededor del 5% en la mortalidad habitual de los animales de engorde como consecuencia de las altas temperaturas. El calor reduce las horas de pastoreo, aumenta las necesidades de agua y provoca una pérdida de condición corporal, una menor producción de carne y una mayor incidencia de neumonías asociadas al estrés térmico.
Las altas temperaturas también están afectando a la alimentación estival del ganado porque el rastrojo y la hierba se secan o se queman antes de tiempo, con una reducción estimada de alrededor del 30% en su disponibilidad. Esta situación obliga a aumentar el consumo de pienso y eleva considerablemente los costes de producción.





















