"La inteligencia artificial, los datos y la automatización revolucionarán el supermercado, pero el factor humano seguirá siendo insustituible"
Entrevista a María Sánchez, directora de Alimentación de la Asociación Nacional Grandes de Empresas de Distribución (ANGED)
La directora de Alimentación de ANGED analiza los retos del sector ante las nuevas corrientes de consumo, la competencia desleal de plataformas asiáticas y la transición tecnológica. Asimismo, defiende el valor del envase en fresco como aliado frente al desperdicio alimentario y reclama seguridad jurídica, infraestructuras hídricas y equilibrio en la Ley de la Cadena.
Tras una dilatada trayectoria en el sector cárnico y en el ámbito asociativo, ¿qué aspectos de su experiencia anterior considera que están siendo más determinantes en su labor actual como directora de Alimentación de ANGED?
El hecho de haber trabajado en el ámbito asociativo también te exige escuchar posiciones diferentes, identificar los puntos comunes y convertirlos en propuestas concretas. Las empresas asociadas a ANGED tienen formatos, estrategias y realidades distintas, pero comparten retos importantes: la competitividad, la eficiencia, la sostenibilidad, la seguridad alimentaria o la necesidad de una regulación más sencilla y previsible.
El mundo asociativo te hace ser muy polivalente y multidisciplinar, por lo que la parte de creación y puesta en marcha de proyectos también está siendo de gran utilidad a la hora de diseñar estrategias en esta actual responsabilidad.
Creo que la capacidad de diálogo y de construcción de consensos es una de las herramientas que más útil me será, además de que esta nueva responsabilidad está suponiendo un aprendizaje constante y muy enriquecedor.
ANGED ha experimentado una expansión significativa (integración de supermercados, nuevos asociados como SQRUPS...). ¿Cuál es su prioridad estratégica número uno para consolidar este ecosistema de distribución alimentaria en los próximos meses?
Nuestra prioridad es impulsar la productividad del comercio, sobre la base de tres pilares: el talento; la libertad de empresa y de los consumidores; y el valor social de la distribución.
En cuanto a los coyunturales y macroeconómicos, la patronal ha advertido de una moderación del crecimiento para 2026 debido al conflicto en Oriente Medio. Más allá del frenazo en el volumen, ¿cómo está percibiendo el cambio en el comportamiento del consumidor? ¿Estamos ante un cambio de hábitos estructural o puramente coyuntural?
La segunda cuestión estructural es el contexto global: hoy competimos con grandes plataformas, principalmente asiáticas, que no siempre cumplen con el marco normativo de la UE, generando graves problemas de competencia. Hay una tercera cuestión estructural que tiene que ver con los procesos de urbanización, el acceso a la vivienda y nuevos estilos de vida. Nosotros pensamos que, pese a estos grandes cambios, las tiendas seguirán siendo el gran foco de socialización y experiencia de nuestros clientes.
Tensión en el consumo: las cifras indican que una gran parte de los consumidores tiene dificultades para ahorrar. ¿Cómo equilibra la gran distribución la necesidad de contener precios para el consumidor con el incremento en los costes de producción, energía y fertilizantes?
Pero hay que ser realistas: la distribución no puede controlar por sí sola todos los costes que intervienen en el precio de un alimento. La energía, el transporte, las materias primas, los fertilizantes, los costes laborales, la fiscalidad y las nuevas obligaciones regulatorias afectan a toda la cadena.
El objetivo debe ser que el sistema sea más eficiente en su conjunto. Defender el poder adquisitivo del consumidor es fundamental, pero también lo es garantizar que productores, fabricantes y distribuidores puedan cubrir sus costes, invertir y mantener el empleo. Si una parte de la cadena deja de ser viable, el problema termina afectando a todos.
Por eso reclamamos medidas que mejoren la competitividad: energía a precios razonables, menos burocracia, una fiscalidad adecuada y normas que tengan en cuenta su impacto económico antes de ser aprobadas.
Competencia global: en sus informes han mencionado la desigualdad en las “reglas del juego” respecto a las plataformas asiáticas. ¿Qué medidas concretas o cambios regulatorios serían necesarios para garantizar una competencia leal en el sector alimentario?
Las empresas europeas asumen obligaciones muy exigentes, y es razonable exigir ese mismo nivel a las plataformas que acceden a nuestro mercado. No se trata de proteccionismo, sino de garantizar el cumplimiento de las mismas reglas de juego.
Desperdicio alimentario: ha liderado mesas de trabajo sobre la eficiencia como palanca contra el desperdicio. Si bien la tecnología y la IA ayudan en la previsión, ¿cuál es el mayor cuello de botella actual para que la reducción de excedentes sea efectiva a gran escala? ¿Hasta qué punto la IA puede ayudar a mejorar la eficiencia y disminuir el desperdicio alimentario?
También gracias a la colaboración con el tercer sector y proyectos como el de To good to Go. Eso es un éxito que tiene impacto social, medioambiental y, por supuesto, económico.
Corresponsabilidad: en el ámbito del desperdicio, a menudo se señala que el problema no es solo la distribución, sino el hogar. ¿Qué papel debe jugar la pedagogía empresarial hacia el consumidor para cambiar esta tendencia, y hasta dónde llega la responsabilidad de las cadenas de distribución?
Por tanto, no basta con pedir más actuaciones a las cadenas. Necesitamos educación, campañas públicas sostenidas y una mayor concienciación desde la escuela.
Vamos por el buen camino, seguro que la IA y otras tecnologías son palancas útiles para mejorar el impacto. Además, el consumidor valora cada vez más el compromiso de los supermercados en esta materia. Un estudio reciente elaborado por ANGED y Too Good To Go refleja que la lucha contra el desperdicio está ganando peso incluso en la elección del establecimiento de compra.
Futuro del sector y talento: el sector enfrenta a una especie de “silla vacía” (vacantes y relevo generacional). ¿Cómo planea ANGED hacer más atractivo el empleo en la distribución para las nuevas generaciones ante la previsión de jubilaciones masivas en la próxima década?
Es también un sector que permite iniciar una carrera profesional y crecer dentro de la propia empresa. Muchas personas que hoy ocupan posiciones de responsabilidad comenzaron trabajando en una tienda, un almacén o un departamento operativo.
Por supuesto, tenemos retos, uno de los más importantes es adaptar la formación profesional a las necesidades reales de las compañías, facilitar el relevo generacional y seguir avanzando en conciliación, flexibilidad y desarrollo profesional.
Los jóvenes buscan estabilidad, pero también aprendizaje, propósito y posibilidades de evolución. La distribución puede ofrecer todo eso, porque es un sector esencial, muy dinámico y en plena transformación tecnológica.
Visión de futuro: ha hablado de la cadena agroalimentaria como el “ecosistema más innovador” de la economía. ¿Cuál cree que será la innovación tecnológica que transformará más radicalmente la experiencia del consumidor en el supermercado de aquí a 2030?
La inteligencia artificial permitirá anticipar mejor la demanda, personalizar la oferta, reducir roturas de stock y evitar excedentes. También facilitará información más útil al consumidor, por ejemplo, sobre ingredientes, alérgenos, origen o características nutricionales.
En la tienda veremos procesos de pago más ágiles, una reposición más precisa y herramientas que permitirán a los empleados dedicar menos tiempo a tareas repetitivas y más a atender al cliente.
Ahora bien, la tecnología no debe sustituir el componente humano. En alimentación, la confianza, la recomendación y el conocimiento del producto seguirán siendo muy importantes. La innovación será realmente útil cuando mejore la experiencia del consumidor y facilite el trabajo de las personas.
Como licenciada en Farmacia y experta en Nutrición, ¿cómo ha trasladado la visión de la distribución como un “agente de salud pública”? ¿Cómo cree que se podría conectar aún más la gestión de la distribución con la calidad nutricional y la seguridad alimentaria para ofrecer más valor añadido al consumidor? ¿Qué peso debe tener la oferta de productos frescos y mínimamente procesados en la estrategia de rentabilidad de una gran cadena hoy en día?
Puede contribuir mediante una oferta amplia y variada, facilitando el acceso a productos frescos, mejorando la información y ofreciendo alternativas adaptadas a diferentes necesidades nutricionales. También puede colaborar en campañas de sensibilización y promover hábitos equilibrados sin invadir la libertad de elección del consumidor.
Los productos frescos y mínimamente procesados tienen un peso estratégico muy importante. Generan frecuencia de visita, confianza y diferenciación. Además, responden a una demanda creciente de productos saludables, cercanos y de calidad.
Pero hay que tener en cuenta que son categorías especialmente complejas. Su vida útil es más corta, están muy condicionadas por la climatología y requieren una logística y unos controles excelentes. Por eso la gestión de estas secciones depende mucho de la eficiencia, la rotación y la colaboración con los proveedores.
Hortofruticultura y sostenibilidad: la gestión del desperdicio alimentario es un pilar estratégico. En el caso específico de las frutas y hortalizas —altamente perecederas—, ¿qué papel juegan las nuevas tecnologías (como envases activos o sistemas de trazabilidad en tiempo real) para alargar la vida útil del producto desde el origen hasta el lineal?
La trazabilidad en tiempo real permite detectar incidencias, mejorar la rotación y tomar decisiones antes de que el producto pierda calidad. Los sensores y los sistemas de análisis también ayudan a saber qué lotes deben salir primero o a qué establecimiento conviene enviarlos.
En cuanto a los envases, debemos evitar una visión demasiado simplista. Hay que reducir materiales y mejorar su reciclabilidad, pero el envase también cumple funciones esenciales en el caso de la alimentación: protege el alimento, mantiene sus condiciones y evita desperdicios.
La solución más sostenible no siempre es eliminar el envase. Hay que valorar todo el ciclo de vida. Si una pequeña cantidad de material permite que una fruta o una hortaliza dure más y no termine en la basura, el balance ambiental puede ser positivo.
Cambio climático y suministro: la escasez de agua y la volatilidad meteorológica están afectando gravemente a zonas clave de producción como Almería o Murcia. ¿Qué medidas de colaboración estratégica está impulsando ANGED para asegurar que las cadenas de distribución tengan un suministro estable de frutas y hortalizas ante el escenario de incertidumbre climática que enfrentamos en 2026?
Las empresas de distribución pueden aportar el conocimiento del consumidor, pero no pueden resolver solas la escasez de agua o la ausencia de infraestructuras. Hace falta una política de agua a largo plazo y una coordinación real entre administraciones.
Fruit Attraction 2026: ¿cuál es su punto de vista sobre la oportunidad real e inconvenientes que tienen estos mercados para el envío de frutas y hortalizas? En concreto, ¿mercados como Emiratos Árabes pueden ser puerta de entrada a los mercados árabes? ¿Qué cree que buscan los compradores chinos y de Emiratos Árabes, en cuanto a tendencias de consumo, importancia dan al packaging, etc?
Emiratos Árabes puede funcionar como mercado de destino y como plataforma de entrada a otros países de la región. Allí se valora mucho la presentación, la calidad constante, la conveniencia y la vida útil del producto. La logística es un factor crítico por la distancia y las condiciones climáticas.
China ofrece una escala enorme, pero requiere una estrategia muy bien trabajada. Los protocolos de acceso, los tiempos logísticos y las preferencias del consumidor pueden variar mucho según el producto y la región.
En estos mercados el packaging tiene bastante importancia, tanto por la protección como por la imagen. El origen, la marca, la confianza y los formatos adecuados para regalo o para consumo individual pueden marcar la diferencia.
Hay oportunidades reales, pero no son mercados en los que se pueda entrar con una operación puntual. Exigen continuidad, conocimiento local, adaptación del producto e inversión a largo plazo.
Seguridad jurídica: ha enfatizado la importancia de la seguridad jurídica para la estabilidad del sector. ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a las administraciones públicas respecto a la Ley de la Cadena y las futuras normativas de envases?
En la Ley de la Cadena es fundamental que las obligaciones sean claras, que se apliquen con criterios homogéneos y que no se generen interpretaciones diferentes según el territorio o el momento. La cadena alimentaria trabaja con productos perecederos, precios variables y mercados muy dinámicos, y la regulación debe entender esa realidad.
También debemos evitar que la normativa se centre en señalar a un eslabón concreto. Los problemas de la cadena son compartidos y las soluciones deben buscar más eficiencia, transparencia y competitividad para todos.
En materia de envases, las empresas están comprometidas con la reducción, la reutilización y el reciclaje. Pero las medidas deben ser técnicamente viables, estar coordinadas con la regulación europea y valorar el impacto sobre la seguridad alimentaria, la conservación del producto y el desperdicio.
Regular bien significa fijar objetivos claros, evaluar sus efectos y dar a las empresas tiempo suficiente para invertir y adaptarse. La sostenibilidad necesita ambición, pero también ser realistas.





















