¿Cómo acelerar la transformación del sistema agroalimentario sin trasladar todo el coste a los agricultores?
El informe ‘From Pilots to Portfolios: Coordinated Finance for Food Systems’ elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Bain & Company, sostiene que la transformación del sector debe abordarse como un desafío estratégico para entidades financieras, aseguradoras e industria alimentaria, y no como una iniciativa de sostenibilidad aislada.
La volatilidad climática, el incremento de los costes de producción y las crecientes tensiones geopolíticas están transformando la economía de la producción alimentaria y la resiliencia de las cadenas de suministro a escala mundial. Ante este escenario, un nuevo informe elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Bain & Company concluye que la transformación del sistema agroalimentario debe dejar de considerarse una cuestión de sostenibilidad de nicho para convertirse en una prioridad estratégica para el sector financiero y empresarial.
El informe, 'From Pilots to Portfolios: Coordinated Finance for Food Systems', analiza las condiciones necesarias para que la transformación del sistema agroalimentario deje de depender de proyectos piloto y pueda estructurarse mediante modelos de financiación coordinados, escalables y viables.
Según el estudio, estos factores ya están afectando a bancos, inversores y aseguradoras al modificar las expectativas sobre la calidad crediticia, la exposición al riesgo y la rentabilidad de los activos. Además, aunque los sistemas alimentarios generan cerca del 30% de las emisiones mundiales, reciben apenas el 7% de la financiación climática anual. El informe estima que serán necesarios unos 1,1 billones de dólares al año hasta 2030 para financiar la transición del sistema alimentario.
El documento sostiene que la principal barrera no es la falta de soluciones, sino la ausencia de mecanismos capaces de coordinar a productores, industria alimentaria, entidades financieras y aseguradoras para compartir riesgos, mejorar la visibilidad de los ingresos y movilizar inversión a gran escala.
“En un contexto como el actual, pedir a los agricultores que soporten en solitario el coste de la transición no es realista. Lo que propone el informe del Foro Económico Mundial es precisamente lo contrario: que la industria alimentaria, las entidades financieras, las aseguradoras y otros actores compartan riesgos y construyan estructuras que hagan viable la inversión en resiliencia, productividad y estabilidad a largo plazo”, señala Ignacio Otero, managing partner para España y Portugal de Bain & Company.
Palancas para pasar de proyectos piloto a carteras de inversión
El estudio identifica cuatro elementos que deben avanzar de forma coordinada para que la transición resulte realmente financiable.
- Señales de demanda claras por parte de las empresas
Los compromisos de compra a largo plazo y los programas que incentivan prácticas sostenibles ayudan a aportar estabilidad a los ingresos de los productores y facilitan su acceso a financiación.
- Estructuras de financiación que distribuyan mejor el riesgo
La combinación de capital comercial, capital catalítico, garantías, seguros y financiación concesional permite movilizar más recursos y reducir la percepción de riesgo para bancos e inversores.
- Infraestructura de apoyo al agricultor
El acceso a asistencia técnica, sistemas de medición y verificación, datos fiables y herramientas de mitigación del riesgo resulta clave para que los productores puedan adoptar nuevas prácticas sin comprometer su viabilidad económica.
- Mecanismos que remuneren mejor los resultados sostenibles
Valorar las mejoras en emisiones, suelo, agua, biodiversidad o resiliencia puede abrir nuevas fuentes de ingresos y reforzar la rentabilidad de la transición.
España: una transición que debe ser económicamente viable
Aunque las conclusiones del informe son aplicables a escala mundial, en España, donde el sector agrario convive desde hace años con una fuerte presión sobre los márgenes, los costes y la disponibilidad de agua, el debate sobre la sostenibilidad no puede desligarse de la rentabilidad de las explotaciones. En este contexto, el informe defiende que la transición no debe plantearse como una carga adicional para el agricultor, sino como un esfuerzo compartido entre todos los eslabones de la cadena agroalimentaria.
“Para el sector agroalimentario español, la prioridad no es añadir más exigencias, sino construir modelos que protejan la rentabilidad de las explotaciones y mejoren su resiliencia. En un país especialmente expuesto a la sequía, a la volatilidad de los insumos y a la presión sobre las cadenas de suministro, la transición solo podrá avanzar si está respaldada por instrumentos financieros, aseguradores y comerciales que hagan viable la inversión”, añade Otero.
El informe concluye que la transformación del sistema alimentario puede resultar financieramente atractiva para bancos, inversores y empresas si se estructura de forma adecuada. Para ello, considera necesario reforzar los sistemas de datos y verificación, acelerar la colaboración entre las áreas de financiación, sostenibilidad, compras y seguros, y desarrollar ecosistemas de apoyo que conecten mejor al productor con el mercado y el capital.





















