La industria de los bioestimulantes reclama un marco regulatorio ágil para impulsar su desarrollo
La VIII Jornada Técnica AEFA Tech, organizada por la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes (AEFA), reunió el 18 de junio en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de Madrid a más de 160 profesionales del sector de la nutrición vegetal y los bioestimulantes. La cita se consolidó una vez más como uno de los principales foros técnicos de referencia para analizar los desafíos regulatorios que afronta la industria de los bioestimulantes en España y en la Unión Europea.
Camino García, directora general de AEFA, fue la encargada de moderar el debate con los expertos del sector.
Con el lema 'Bioestimulantes antes el nuevo escenario regulatorio. Novedades y Desafíos', la jornada estuvo centrada en el estudio del marco normativo que afecta a los productos bioestimulantes, especialmente aquellos formulados a base de microorganismos, una categoría de insumos agrícolas que ha experimentado un importante crecimiento en los últimos años debido a su contribución a la sostenibilidad de los sistemas agrarios.
El encuentro reunió a fabricantes, investigadores, representantes de organismos públicos, entidades certificadoras y expertos en regulación, todos ellos interesados en conocer las últimas novedades legislativas y compartir experiencias sobre su aplicación práctica.
Durante la inauguración se destacó el papel que desempeña AEFA como interlocutor técnico del sector de la agronutrición especializada. Desde la asociación se recordó que AEFA Tech nació en 2016 con el objetivo de crear un espacio de transferencia de conocimiento que permitiera anticipar los cambios normativos y tecnológicos que afectan a la industria. Desde entonces, estas jornadas se han convertido en una referencia para los profesionales que trabajan en el desarrollo, fabricación y comercialización de fertilizantes y bioestimulantes.
Los expertos coincidieron en señalar que el desarrollo normativo avanza de manera lenta pero impulsado por la necesidad de garantizar la seguridad, eficacia y calidad de estos productos, al tiempo que se fomenta la innovación y la sostenibilidad. Sin embargo, también se puso de manifiesto la complejidad que supone para las empresas adaptarse a un escenario regulatorio en continua evolución.
Punto de inflexión en la normativa
La jornada fue inaugurada por José Manuel Palacios Alberti, director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) de la Universidad Politécnica de Madrid, quien dio la bienvenida a los asistentes y destacó el papel de la Escuela como espacio de referencia para el encuentro entre el ámbito académico, la administración y el sector empresarial.
Durante su intervención, subrayó la evolución reciente del centro, marcada por la mejora de infraestructuras, la digitalización y el fortalecimiento de la oferta formativa en los ámbitos alimentario y biotecnológico, lo que ha permitido un notable incremento del número de estudiantes y una mayor atracción de talento.
En la primera ponencia, Bibiana Rodríguez Sendón, subdirectora adjunta de la Subdirección General de Medios de Producción Agrícola y Oficina Española de Variedades Vegetales del MAPA, señaló los puntos clave del reciente borrador del nuevo Real Decreto de productos fertilizantes que marca un "punto de inflexión" para el sector, con un impacto directo en los bioestimulantes y en las empresas fabricantes.
El Real Decreto 506/2013, de 28 de junio, sobre productos fertilizantes, constituye la norma básica que regula la fabricación, comercialización, etiquetado, composición y registro de los productos fertilizantes comercializados en España. Su objetivo principal es garantizar la eficacia agronómica de los productos y prevenir riesgos para la salud humana, animal y el medio ambiente.
Aunque el texto original no estaba concebido específicamente para los bioestimulantes, durante años fue el principal marco legal bajo el que se comercializaron muchos de estos productos en España. Posteriormente fue modificado en varias ocasiones para incorporar nuevas categorías y tecnologías. El nuevo Real Decreto está previsto que entre en vigor en 2027.
A continuación, Manuel Sanz Bernal, jefe de Área de Productos Fitosanitarios de la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad, profundizó en los criterios y metodologías para la evaluación de dosiers de bioestimulantes a base de microorganismos, aportando una visión clave desde el ámbito de la salud.
La jornada también abordó los procedimientos de certificación y control. Representantes de organismos especializados explicaron los pasos que deben seguir las empresas para acreditar la conformidad de sus productos con la normativa vigente y acceder al mercado europeo con todas las garantías. Gracias a la interacción con los asistentes, se analizaron casos prácticos y experiencias reales de empresas que han afrontado procesos de certificación.
Transición hacia sistemas agrarios más sostenibles
La sostenibilidad fue otro de los conceptos transversales presentes en la jornada. Los expertos coincidieron en que las nuevas exigencias regulatorias están estrechamente ligadas a los objetivos europeos de reducción del impacto ambiental de la agricultura y de mejora de la eficiencia en el uso de los recursos.
En este contexto, los fertilizantes innovadores, los bioestimulantes y los productos basados en microorganismos están llamados a desempeñar un papel cada vez más relevante en las estrategias de transición hacia sistemas productivos más sostenibles.
María Tejada Navarro, jefa de Sección Técnica de la Subdirección General de Frutas y Hortalizas y Vitivinicultura, explicó la aplicación práctica de las ayudas a los bioestimulantes en el marco de las directrices medioambientales de las OPFH en el sector de frutas y hortalizas.
Unas ayudas que persiguen facilitar a los agricultores el acceso a esta tecnología, con ayudas por hectárea que van desde los 635,80 euros para los bioestimulantes sin microorganismos en cultivos hortícolas, a los 379,75 euros para los productos que incorporan microorganismos y que se aplican en cultivos de frutales, leñosos y cítricos, siendo en todo caso importes máximos con cargo a los programas operativos.
Por su parte, la Comisión Técnica de AEFA tuvo una participación especialmente destacada a través de distintas intervenciones que permitieron profundizar en el contexto regulatorio europeo desde la perspectiva del sector.
En este bloque, Ángela Varo Suárez, de Yara Iberian, presentó la ponencia 'Bioestimulantes microbianos: situación actual y próximos cambios en la UE', en la que abordó las claves legislativas inminentes para avanzar en el marcado CE de productos con microorganismos.
En su opinión, "la innovación de las empresas va por un lado y la legislacion por otro. Esto nos impacta por los largos plazos, la carga económica y a los agricultores por no disponer de esta innovación, incluso también a los consumidores".
Asimismo, Estefanía Hinarejos, de AlgaEnergy by DSG, analizó el 'Nuevo contexto político en la UE y REACH', poniendo el foco en la evolución del marco regulatorio y en las propuestas del sector para adaptar los requisitos a la realidad de la industria.
Durante este bloque también se abordaron aspectos relativos a la legislación de subproductos animales para fertilizantes en Europa. Azucena Mainar, de Fertinagro Biotech, destacó su relevancia en el desarrollo y comercialización de estos productos.
En conjunto, la Comisión Técnica puso en valor el trabajo que realiza el sector para "anticiparse a los cambios normativos y contribuir a un marco regulatorio más claro, armonizado y viable, facilitando así la innovación y la competitividad de las empresas".
En conclusión, la jornada permitió actualizar conocimientos sobre la legislación europea y nacional, profundizar en los procesos de certificación, debatir sobre el potencial de los microorganismos en la agricultura y reflexionar sobre el equilibrio entre innovación, seguridad y sostenibilidad.
Todo ello en un momento especialmente relevante para una industria que afronta importantes retos normativos, pero también grandes oportunidades para contribuir a una agricultura más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.




















