La decisión marca un cambio de rumbo en la política agraria comunitaria
Bruselas aprueba las NTG y abre una nueva etapa en la agricultura europea
Bruselas ha dado un paso decisivo hacia la modernización de la agricultura europea. El Parlamento Europeo aprobó definitivamente el reglamento que regulará las Nuevas Técnicas Genómicas (NGT, por sus siglas en inglés), culminando así un largo proceso legislativo que comenzó con la propuesta presentada por la Comisión Europea en 2023 y que concluyó tras el acuerdo alcanzado entre Parlamento y Consejo a finales de 2025.
La norma entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea, aunque la mayor parte de sus disposiciones comenzarán a aplicarse transcurridos dos años, previsiblemente a mediados de 2028.
La nueva normativa supone uno de los cambios más relevantes en materia de mejora vegetal desde la legislación europea sobre organismos modificados genéticamente (OMG) aprobada en 2001. Su objetivo es facilitar el desarrollo y la comercialización de variedades vegetales obtenidas mediante técnicas de edición genética de precisión, consideradas por gran parte de la comunidad científica como herramientas clave para afrontar los desafíos productivos y climáticos que enfrenta el sector agrario europeo.
Las NGT permitirán, por ejemplo, reducir significativamente el periodo necesario para poner una variedad nueva en el mercado, pasando de los actuales 10-12 años a una horquilla de 5-7 años. El reglamento entrará en vigor 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE y se empezará a aplicar dos años después, previsiblemente a mediados de 2028.
Dos categorías para diferenciar riesgos y requisitos
La principal novedad del reglamento es la creación de dos categorías diferenciadas de plantas obtenidas mediante NGT.
Por un lado, las denominadas NGT-1 agrupan aquellas variedades que presentan modificaciones genéticas equivalentes a las que podrían producirse de forma natural o mediante mejora convencional. Estas plantas pasarán a ser tratadas de forma similar a las variedades tradicionales y no estarán sujetas a los estrictos procedimientos de autorización aplicables a los OMG.
Por otro lado, las NGT-2 incluirán las modificaciones genéticas más complejas y continuarán bajo el régimen regulatorio vigente para los organismos modificados genéticamente, con evaluación de riesgos, autorización previa, trazabilidad y etiquetado obligatorio. Los Estados miembros seguirán teniendo la posibilidad de restringir o prohibir su cultivo en sus respectivos territorios.
Esta diferenciación responde al criterio científico defendido por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y por numerosos organismos de investigación, que consideran que determinadas modificaciones obtenidas mediante técnicas como CRISPR no presentan diferencias sustanciales respecto a las mutaciones que pueden producirse de forma espontánea o mediante métodos convencionales de mejora genética.
Herramienta estratégica
La Comisión Europea ha defendido desde el inicio que las NGT pueden convertirse en una "herramienta estratégica" para "reforzar la sostenibilidad del sistema agroalimentario europeo".
Entre las aplicaciones más avanzadas figuran variedades de trigo con menor contenido en gluten, patatas resistentes a determinadas plagas, cultivos capaces de soportar mejor la sequía o plantas con una mayor eficiencia en el uso de nutrientes. Estas características podrían contribuir a reducir las aplicaciones de fitosanitarios y fertilizantes, además de mejorar la adaptación de la agricultura a fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
Según el Parlamento Europeo, el nuevo marco regulatorio permitirá "acelerar la llegada al mercado de variedades más productivas y resilientes, fortaleciendo la seguridad alimentaria y la competitividad de los agricultores europeos" frente a productores de terceros países que ya utilizan estas tecnologías desde hace años.
Patentes y semillas
Uno de los aspectos que más controversia ha generado durante la negociación ha sido el relativo a la propiedad intelectual.
Finalmente, el reglamento permitirá patentar determinadas innovaciones obtenidas mediante NGT, aunque excluye aquellos rasgos o secuencias genéticas presentes de forma natural o generados mediante procesos biológicos convencionales. Además, se han incorporado mecanismos destinados a mejorar la transparencia y evitar situaciones de concentración excesiva del mercado.
El Parlamento Europeo también introdujo salvaguardas para proteger el acceso de agricultores y obtentores a las semillas, preservando el derecho a guardar y reutilizar material vegetal en determinadas circunstancias.
Reacciones desde España
La Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE) afirmó que la norma es “estratégica“ y abre ”una nueva etapa para la competitividad, sostenibilidad y futuro“ del campo. Para ANOVE, esta decisión supone un “punto de inflexión” al reconocer oficialmente el papel estratégico de la innovación genética para garantizar dicha competitividad, sostenibilidad y seguridad alimentaria.
Por parte de las organizaciones agrarias, ASAJA destacó que se trata de “un gran paso“ porque se dispondrá de una herramienta ”clave“ para afrontar la sequía, reducir insumos y mejorar la sostenibilidad de las explotaciones. Para ASAJA, las NGT son también una cuestión de “justicia competitiva“ porque permitirá competir ”en igualdad“ con los productores de terceros países.
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) mostró su confianza en que la norma ayude al campo a ser “más sostenible y rentable“ por ser una oportunidad ”de oro“ al proporcionar técnicas que permitirán disponer ”más rápidamente“ de semillas y plantas más resistentes a plagas y enfermedades, mejorando el rendimiento y la calidad de los cultivos en un contexto de cambio climático.
Desde la Alianza por una Agricultura Sostenible (ALAS) se celebró un acuerdo "histórico" que "pone fin a una década de bloqueo, en la que los agricultores españoles hemos estado apoyando esta adaptación de la regulación de plantas al progreso científico y no habíamos entendido el retraso de la adopción de los acuerdos necesarios", aseguró Juan Ignacio Senovilla, presidente de ALAS. A su juicio, el acceso a las plantas NTG "debe ser lo más fácil y ágil para afrontar mediante esta innovación los retos de sostenibilidad económica, medioambiental y social del sector”.


















