El sector alimentario diseña su futuro entre la incertidumbre global y la revolución tecnológica
IESE Food & Beverage Meeting 2026 reunió a más de 800 directivos, expertos y académicos para analizar los grandes cambios que están redefiniendo la industria alimentaria. Bajo el lema ‘Shaping the Future: from Uncertainty to Opportunity’, la jornada abordó cuestiones como la geopolítica, la evolución del consumidor, la transformación del talento y el impacto de la inteligencia artificial, con un objetivo común: convertir la incertidumbre en una oportunidad de crecimiento y competitividad.
El sector de alimentación y bebidas vive un momento decisivo. Las tensiones geopolíticas, la volatilidad económica, la irrupción de nuevas tecnologías y la rápida transformación de los hábitos de consumo están obligando a las empresas a replantear estrategias que parecían consolidadas hace apenas unos años. Ante este escenario, el 29º IESE Food & Beverage Meeting se planteó como un espacio para reflexionar sobre los desafíos que marcarán el futuro de la industria y sobre las herramientas que permitirán convertirlos en ventajas competitivas.
La jornada, organizada por IESE Business School junto con Deloitte, reunió a algunos de los principales directivos y expertos del sector para analizar los factores que condicionarán el crecimiento empresarial durante la próxima década. Desde las grandes dinámicas globales hasta la aplicación práctica de la inteligencia artificial, el encuentro dibujó una hoja de ruta para las organizaciones que aspiran a liderar el cambio.
Geopolítica, economía e inteligencia artificial: el nuevo tablero empresarial
La primera gran reflexión de la jornada estuvo dedicada a comprender cómo está cambiando el contexto internacional, de la mano de Ana Aguilar, de Deloitte, y el profesor del IESE Mike Rosenberg. Durante la sesión ‘Global Forces That Matter – Geopolitics & Economy’, los expertos analizaron el impacto que tienen los conflictos geopolíticos, la fragmentación de los mercados, la evolución de las cadenas de suministro y la incertidumbre económica sobre las estrategias empresariales.
Una de las principales conclusiones fue que la geopolítica ha dejado de ser un factor externo para convertirse en una variable estratégica. Las empresas alimentarias ya no pueden limitarse a optimizar costes o mejorar la eficiencia operativa; necesitan interpretar un entorno cada vez más complejo y tomar decisiones considerando factores que hace unos años apenas influían en la planificación corporativa.
La creciente rivalidad entre bloques económicos, los cambios regulatorios, la necesidad de garantizar el suministro de materias primas y la volatilidad energética están obligando a las compañías a revisar sus planes de expansión y sus modelos de crecimiento. En este nuevo escenario, la resiliencia y la capacidad de adaptación se han convertido en activos tan importantes como la productividad o la capacidad financiera.
A este contexto se suma la aceleración tecnológica. La inteligencia artificial, la analítica avanzada y la automatización están transformando la forma en que las organizaciones interpretan los mercados, anticipan riesgos y toman decisiones. Lejos de ser únicamente una herramienta operativa, la IA se perfila como un elemento clave para gestionar la incertidumbre y detectar oportunidades de negocio en entornos cada vez más cambiantes.
Un consumidor en permanente evolución
Si el contexto global define las reglas del juego, el consumidor determina gran parte de las decisiones empresariales. Por ello, una de las sesiones más esperadas del encuentro estuvo centrada en analizar los cambios que están experimentando los compradores y cómo estos cambios afectan a toda la cadena de valor alimentaria.
Protagonizada por Alvaro Justribó, fundador de Mazinn, Beatriz Santos, directora comercial de Eroski, y Daniel Ramon Vidal, catedrático de Tecnología de Alimentos de la Universidad Cardenal Herrera CEU, todos coincidieron en que la industria se enfrenta a un consumidor mucho más complejo y diverso que hace apenas una década. Conviven generaciones con hábitos, expectativas y prioridades muy distintas, desde los consumidores sénior —cada vez más numerosos y con mayor capacidad de gasto— hasta la generación Alfa, que crecerá en un entorno completamente digital y con nuevas formas de relacionarse con las marcas.
La búsqueda de productos saludables, la preocupación por la sostenibilidad, la exigencia de transparencia, la demanda de personalización y la creciente importancia de la experiencia de compra son algunas de las fuerzas que están impulsando esta transformación. A ellas se suman fenómenos como la digitalización del consumo, la influencia de las redes sociales y el acceso inmediato a la información.
Durante el debate se puso de manifiesto que las empresas ya no pueden apoyarse únicamente en segmentaciones tradicionales. Comprender al consumidor exige interpretar comportamientos, motivaciones y estilos de vida en constante evolución. En consecuencia, la capacidad para analizar datos y detectar tendencias emergentes se está convirtiendo en una de las principales fuentes de ventaja competitiva.
El desafío del talento en una industria en transformación
La transformación del sector no afecta únicamente a los mercados o a los consumidores. También está modificando la forma en que las empresas atraen, desarrollan y retienen talento.
La jornada dedicó una parte importante de sus contenidos a reflexionar sobre las nuevas expectativas de los profesionales y sobre el papel que desempeñan las organizaciones a la hora de generar entornos atractivos para las nuevas generaciones, poniendo mucha atención en el absentismo y sus motivos.
Héctor Blasco, director general de Umivale Activa, Pedro Casaño, director global de Personas de Corporacion Hijos de Rivera SL, Jordi Muns, director general de Servicios Corporativos de Ametller Origen, y Judith Viader, directora General de Frit Ravich, estuvieron deacuerdo en que la competencia por el talento será uno de los principales retos empresariales durante los próximos años.
La digitalización, la automatización y la creciente sofisticación de los procesos productivos exigen perfiles cada vez más especializados, mientras que los profesionales demandan organizaciones capaces de ofrecer propósito, desarrollo profesional y flexibilidad.
En este contexto, el liderazgo adquiere una importancia creciente. Las compañías necesitan directivos preparados para gestionar la incertidumbre, impulsar la innovación y liderar equipos multidisciplinares en entornos sometidos a cambios constantes.
La revolución tecnológica ya ha comenzado
La tecnología fue otro de los grandes ejes transversales del encuentro. Desde la producción hasta la logística, pasando por la relación con el consumidor, la digitalización está redefiniendo todos los procesos de la cadena de valor alimentaria.
La inteligencia artificial ocupó un lugar destacado en los debates, tanto por su potencial para optimizar operaciones como por su capacidad para generar conocimiento y mejorar la toma de decisiones. Eduardo Gómez de Tostón, CEO de Alisys, y Luis González Gugel, socio de Deloitte, analizaron aplicaciones relacionadas con la previsión de la demanda, la gestión de inventarios, la optimización de procesos productivos y la personalización de productos y servicios, con el foco puesto en la IA física.
Sin embargo, insistieron en que la verdadera transformación no depende únicamente de incorporar nuevas herramientas tecnológicas. El reto consiste en integrar estas capacidades dentro de una estrategia empresarial coherente que permita generar valor real y sostenible.
La visión de los líderes empresariales
El encuentro contó también con la participación de destacados directivos del sector, que aportaron una visión práctica sobre los desafíos analizados a lo largo de la jornada.
Entre ellos figuraron Laura Erra, CEO de Liquats Vegetals, Albert Morera, director general de la División Porcino de Grupo Vall Companys, y Jordi Morral, CEO de Europastry, quienes compartieron su experiencia sobre cómo afrontar un entorno cada vez más exigente y competitivo.
Las intervenciones pusieron de relieve la importancia de combinar visión estratégica y capacidad de ejecución. En un contexto marcado por la incertidumbre, las empresas deben ser capaces de adaptarse con rapidez, innovar de forma continua y construir organizaciones preparadas para evolucionar al mismo ritmo que lo hacen los mercados.
Del análisis a la acción
Más allá de las tendencias y los diagnósticos, el mensaje que sobrevoló toda la jornada fue la necesidad de pasar a la acción. Las empresas que liderarán el futuro no serán necesariamente las más grandes ni las que dispongan de más recursos, sino aquellas capaces de interpretar los cambios antes que sus competidores y transformar esa comprensión en decisiones concretas.
Como complemento a las reflexiones compartidas durante la jornada, desde Interempresas tuvimos la oportunidad de entrevistar a Miquel Lladó, director académico del encuentro y profesor de IESE Business School.
Durante la conversación, Lladó analizó las principales conclusiones del evento, profundizó en los retos que afronta actualmente la industria alimentaria y compartió su visión sobre las tendencias que marcarán el futuro del sector. Puedes escucharlo en el siguiente audio:


















