Horticultura del Sureste: organizar para crecer, digitalizar para decidir
Cuatro fincas, varios cultivos, decisiones constantes
Esta diversidad implica planificaciones diferentes a lo largo del año, equipos en campo, control de consumos, gestión de horas de trabajo y un seguimiento constante de los costes por cultivo.
En la práctica, todo esto exige que la información fluya con rapidez y fiabilidad.
Actualmente, aproximadamente 30 personas utilizan diariamente Wisecrop en Horticultura del Sureste, desde encargados que registran tareas hasta equipos administrativos que analizan costes e informes.
Organizar la información para confiar en los números
Antes del cambio, la empresa ya trabajaba con un sistema de gestión. El problema no era la falta de tecnología, sino la dificultad para confiar plenamente en la información que generaba.
Extraer datos claros requería tiempo. Filtrar por cultivo, por parcela o por campaña no siempre era sencillo. Y cuando la información no es completamente consistente, el análisis se ve condicionado.
Israel Ros, director financiero de Horticultura del Sureste, recuerda que esa fue una de las principales razones para buscar otra solución: la necesidad de organizar mejor las actividades de campo y, sobre todo, garantizar que los números reflejasen la realidad.
“Para nosotros es esencial que el informe del cultivo esté alineado con la contabilidad. No podemos tomar decisiones con datos incorrectos”, afirma.
En una operación con cientos de hectáreas y múltiples cultivos a lo largo del año, pequeñas imprecisiones se acumulan rápidamente. Y cuando eso ocurre, la percepción puede alejarse de la rentabilidad real.
Cuando el análisis cambia la lectura de la campaña
Uno de los impactos más relevantes de la reorganización de la información fue la posibilidad de confrontar la sensación del campo con los números finales.
“Muchas veces pensamos que un cultivo ha ido bien. Pero cuando sacamos el informe final, nos damos cuenta de que no fue tan rentable como imaginábamos”, señala Ros.
El calabacín y el brócoli son ejemplos claros de ello. En uno de los ciclos recientes de brócoli, el margen que separaba la rentabilidad de las pérdidas fue de apenas tres céntimos. En un escenario de gran escala, tres céntimos se multiplican por toneladas. Sin una visión consolidada de costes, horas de trabajo, consumos y producción, ese desvío difícilmente se habría identificado con precisión.
Hoy, las decisiones sobre planificación y continuidad de cultivos se toman en base a informes detallados. El análisis ya no depende únicamente de la experiencia: está respaldado por datos fiables.
Menos tareas repetitivas, mayor capacidad de análisis
La empresa estima que se han reducido entre 5 y 10 horas mensuales de trabajo administrativo dedicadas únicamente a introducir información que antes se registraba en papel y posteriormente se digitalizaba. Más allá del tiempo ahorrado, el impacto principal ha sido la reducción de errores y la mejora en la calidad de los datos.
Al mismo tiempo, se hicieron posibles análisis que antes no estaban al alcance, como indicadores de productividad en kilos por hora. Este tipo de información permite evaluar equipos, comparar campañas e identificar oportunidades de mejora con mayor objetividad.
Un camino que continúa
Para Israel Ros, la digitalización en el sector agrícola es un proceso inevitable. Recientemente completó formación en transformación digital aplicada al sector agro, reforzando su convicción de que las empresas deberían estructurar mejor sus procesos e integrar herramientas que faciliten la gestión.
En Horticultura del Sureste, el trabajo no ha terminado. El objetivo es seguir reduciendo el papel, mejorar la integración con la contabilidad y automatizar tareas siempre que sea posible.
Si tuviera que definir Wisecrop en una frase, Israel Ros lo tiene claro: “Ágil, intuitivo y simple”.
Pero para la empresa, el impacto va más allá de la simplicidad. En un contexto donde pequeñas diferencias determinan la rentabilidad de una campaña, la capacidad de organizar la información y confiar en los números se ha convertido en una parte central de la gestión.
Y en un sector cada vez más exigente, tomar decisiones basadas en datos ha dejado de ser una ventaja: es una condición para seguir creciendo.














