Fernando Pozuelo transforma terrazas y áticos en refugios urbanos del siglo XXI
En ciudades como Madrid o Barcelona, los áticos con espacios exteriores diseñados se han convertido en uno de los activos más buscados del mercado prime. Las terrazas han dejado de ser espacios residuales para convertirse en auténticos refugios privados en altura. Para Fernando Pozuelo, fundador de Fernando Pozuelo Unique Landscapes, diseñar un jardín elevado es mucho más que resolver un espacio exterior: es crear un mirador emocional sobre la ciudad. “Diseñar un paisajismo en altura es como construir un mirador en la cima de una montaña o un nido suspendido sobre el horizonte. Es una conexión con el cielo, un lugar donde el ruido desaparece y comienza el silencio”, explica el paisajista. Lejos de ser una simple solución urbana, el paisajismo en altura representa un viaje simbólico y sensorial. Evoca monasterios elevados, templos zen o paisajes de alta montaña donde el viento sustituye al bullicio y la perspectiva transforma la experiencia del espacio. “En estos lugares aparece la sensación de libertad, como en la proa de un barco. Hay más luz, más horizonte, más introspección”, señala. El nuevo paisaje privado del siglo XXI
En un contexto donde la vida se desarrolla principalmente en entornos urbanos, las terrazas orientadas al mar, la montaña o el skyline de la ciudad también se consolidan como el nuevo jardín contemporáneo. No se trata solo de estética, sino de una experiencia emocional profunda: refugio, intimidad, desconexión y singularidad. “Desde la ausencia de ruido emergen otras conexiones interiores. El entorno natural elevado invita a la introspección y se convierte en un espacio casi espiritual, si se diseña con intención”, afirma Pozuelo.
Estos espacios permiten incluso recrear paisajes de bosques o monte, integrar huertos urbanos, pequeños viñedos o invernaderos donde cultivar y disfrutar de experiencias culinarias propias. Más allá del valor gastronómico, aportan autonomía, control y la posibilidad de convivir simbólicamente entre el campo y la ciudad. Además, un jardín en altura bien diseñado no solo mejora la calidad de vida, sino que puede incrementar el valor percibido de la vivienda al ampliar los metros útiles y diferenciar el inmueble en el mercado.
Diez grandes retos técnicos de los jardines en altura
El paisajismo en terrazas, áticos y cubiertas exige una alta especialización técnica. Según Pozuelo, los principales desafíos comienzan por la gestión del peso estructural, y las limitaciones normativas, tanto estructurales específicas de carga por metro cuadrado, como las relativas al ordenamiento urbano, leyes de propiedad horizontal, y por supuesto la autorización por parte de la comunidad si fuera necesario.
A ello se suman otras variables como la propia orientación a la luz solar, la gestión del viento, determinante tanto en el confort como en la selección vegetal; el control térmico estacional; la correcta gestión integral del agua y drenajes; los sistemas de anclaje seguros; la logística y la normativa urbanística; la integración con el entorno urbano; y la conexión con el interior de la vivienda mediante soluciones de smart home. “El equilibrio entre diseño y limitaciones estructurales se consigue con creatividad, capacidad técnica y equipos cualificados. No es un ejercicio rápido, sino una reflexión pausada para que cada solución sea sólida y bella a la vez”, subraya.
En cuanto a la vegetación, las especies deben ser resistentes al viento, a la sequedad y a las variaciones térmicas. Coníferas, pinos, juníperos, olivos, romero, lavanda, jara o rosales son algunas de las variedades que mejor se adaptan a estas condiciones.
La ciudad del futuro: una red de nidos verdes
La integración con placas solares, instalaciones técnicas o sistemas de climatización es plenamente viable mediante soluciones de ocultación o integración consciente. Además, los tejados verdes desempeñan un papel clave como aislamiento térmico, filtro solar y colchón acústico, mejorando la eficiencia energética de los edificios. Referencias internacionales como el Bosco Verticale de Milán o grandes rooftops urbanos demuestran que la arquitectura y el paisaje pueden fusionarse en una nueva capa vegetal sobre la ciudad.
De cara a las próximas décadas, Pozuelo imagina ciudades donde cubiertas y terrazas formen una red interconectada de jardines elevados, auténticos ‘nidos verdes’ autosostenibles que aporten biodiversidad, bienestar y una nueva dimensión de conciencia urbana. Si tuviera que definir el jardín en altura ideal en una sola frase, el paisajista lo resume así: “Un paisaje idílico en aroma, color y luz, desde Persia y Babilonia hasta tu ciudad y hasta tu corazón”. El jardín en altura no es una tendencia pasajera, es una nueva forma de habitar la ciudad.














