El portainjerto CIVAC-19 como base para la intensificación eficiente de la citricultura
Recolección mecanizada de naranja.
En numerosas especies frutales leñosas, como manzano, peral u olivo, la intensificación basada en portainjertos de bajo vigor ha demostrado ser clave para reducir costes estructurales y optimizar el uso de los recursos. En cítricos, sin embargo, este proceso ha sido más lento, debido principalmente a la dependencia histórica de patrones de vigor medio-alto, procedentes de semilla, que inducen árboles de gran volumen y requieren marcos de plantación amplios.
La intensificación en cítricos implica una transición hacia árboles de menor tamaño, con copas más eficientes desde el punto de vista fisiológico. Copas reducidas y bien iluminadas permiten una mejor distribución de la luz, una mayor eficiencia fotosintética y una asignación más equilibrada de los recursos hacia el fruto. Además, la reducción del volumen de copa por hectárea conlleva una disminución directa del uso de agua, fertilizantes y productos fitosanitarios, así como una mayor facilidad para la mecanización de la poda y la recolección.
En ausencia de reguladores de crecimiento eficaces y autorizados para cítricos, el control del vigor del árbol depende casi exclusivamente del portainjerto. Por ello, la disponibilidad de nuevos patrones capaces de inducir un menor tamaño del árbol resulta determinante para el desarrollo de sistemas intensivos. En este contexto, el portainjerto CIVAC-19 representa una aportación relevante para la modernización de la citricultura mediterránea.
CIVAC-19 es un híbrido interespecífico procedente del cruzamiento entre mandarino ‘Cleopatra’ (Citrus reshni) y Poncirus trifoliata, desarrollado dentro del programa de mejora genética del IVIA y coobtenido con Agromillora. Desde sus primeras fases de evaluación, este portainjerto fue seleccionado por su carácter semienanizante y su buena adaptación a las condiciones edafoclimáticas propias del área mediterránea.
Desde el punto de vista agronómico, CIVAC-19 reduce el vigor de las variedades injertadas entre un 40 y un 50% respecto a patrones de referencia como citrange Carrizo. Esta reducción de tamaño permite aumentar significativamente la densidad de plantación y disminuir el volumen total de copa por hectárea sin penalizar el desarrollo del árbol ni su productividad. Además, CIVAC-19 presenta tolerancia al virus de la tristeza (CTV), buena adaptación a suelos calizos, tolerancia intermedia a la salinidad, al déficit hídrico y a la asfixia radicular, así como un comportamiento favorable frente a Rosellinia necatrix, aunque es sensible a nemátodos.
Uno de los aspectos más destacados del CIVAC-19 es su excelente compatibilidad con un amplio abanico de variedades comerciales de naranja, mandarina y limón. Ensayos realizados en centros experimentales y en parcelas comerciales desde 2015 no han mostrado problemas de incompatibilidad, y las uniones patrón/variedad presentan un desarrollo homogéneo y estable.
El carácter semienanizante del CIVAC-19 permite implantar dos modelos de intensificación claramente diferenciados: la alta densidad (HD) y la super alta densidad (SHD). El modelo de alta densidad se sitúa como una alternativa intermedia entre los sistemas tradicionales y los superintensivos, con densidades de hasta 1.100 árboles por hectárea y copas de menor volumen que facilitan una recolección total o parcialmente peatonal. Este sistema permite una rápida entrada en producción, una reducción significativa de los costes de poda y recolección y producciones elevadas, especialmente orientadas al mercado en fresco.
Por su parte, el modelo de super alta densidad representa el máximo grado de intensificación. Con densidades superiores a 1.600 árboles por hectárea y copas lineales bidimensionales, el volumen total de copa puede reducirse en más de un 50% respecto a los sistemas tradicionales. Los ensayos realizados con variedades como ‘Clemenules’ y ‘Navelina’ muestran que CIVAC-19 ofrece elevadas producciones acumuladas sin penalizar el calibre del fruto, además de mejoras en la coloración y en el contenido en sólidos solubles, lo que se traduce en una maduración más temprana.
En conjunto, los resultados disponibles indican que CIVAC-19 constituye una herramienta clave para avanzar hacia una citricultura más eficiente y sostenible. Su capacidad para controlar el vigor del árbol de forma natural, mantener altos niveles de producción y calidad de fruta, y reducir el uso de insumos sitúa a este portainjerto como una base sólida para la intensificación de las plantaciones de cítricos en el entorno mediterráneo.










