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La convergencia de tecnologías orientadas a cultivos impulsa una agricultura más precisa y sostenible, apoyada en referencias académicas e industriales actualizadas

Automatización y robótica en la agricultura: El futuro de la cosecha y más allá (I)

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¿Qué está empujando al agro a mirar la robótica con otros ojos, y por qué precisamente ahora? La robótica agrícola se ha convertido en un tema estratégico porque, por primera vez, coinciden tres fuerzas que no se podían ignorar: una demanda global de alimentos que no deja de crecer, una escasez estructural de mano de obra y una madurez tecnológica que permite pasar de experimentos a soluciones escalables.
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La automatización en el campo ya no es una posibilidad futura, sino una necesidad operativa. El sector está listo para adoptar soluciones robóticas, y la pregunta clave ha cambiado. Ya no se trata de si la robótica llegará al agro, sino de quién liderará esta transformación y cómo integrará la automatización de la cosecha para generar una ventaja competitiva real y sostenible.

Si trabajas con cultivos intensivos como frutales de hueso, con pepitas o secos, berries, uva de mesa, hortalizas frescas, ya lo estás viviendo en carne propia. Cada año cuesta más encontrar mano de obra suficiente para cosecha y tareas finas. En frutas y hortalizas, el coste laboral puede suponer hasta un 38% de los costes de producción en frutales y en torno a un tercio en hortalizas frescas. El adelanto climático de las cosechas provoca que campañas tradicionales se solapen, de modo que muchos temporeros no pueden atender simultáneamente dos recogidas. Este desajuste agrava la escasez de personal disponible en cada época punta.

Al mismo tiempo, el mercado no perdona, más exigencias de calidad, certificaciones, trazabilidad y presión sobre precios. En ese contexto, la robótica deja de ser un 'gadget' para ferias y pasa a ser una palanca estratégica:

  • El mercado global de robots agrícolas se estima en unos 17,7 mil millones de USD en 2025, con previsión de alcanzar 56,3 mil millones en 2030 (CAGR 26%). Informe de MarketsandMarkets.
  • Solo el segmento de robots de cosecha se valora en unos 249 millones de USD en 2024, con proyección a 855 millones en 2031 (CAGR 19,6%). Informe de Intel Market Research.

La adopción ya está en fase ascendente. El debate dejó de ser si llegará al sector y pasó a ser cuándo y, sobre todo, de qué manera integrarlo con rentabilidad y escala.

Escasez de mano de obra y auge de la robótica en la cosecha

Muchos agricultores, en España y en otros países, expresan su preocupación por la escasez de temporeros capaces de cubrir las campañas de recolección bajo el sol. Este problema ya no es aislado ni pasajero, sino una tendencia que pone en jaque la producción de alimentos en plena expansión de la demanda que contrasta con la disminución y envejecimiento de la fuerza laboral agrícola.

En la UE, unos 2,5 millones de trabajadores han abandonado el sector agrario en la última década, y se proyecta una caída adicional del 2% anual hasta 2030. En España, el empleo agrario pierde alrededor de 18.000 afiliados cada año según los registros de la Seguridad Social, una tendencia que evidencia el envejecimiento del sector y la escasa renovación generacional. Sumado a que la edad media de los agricultores en la UE se mueve alrededor de los 57 años, y solo un 11-12% de las explotaciones están gestionadas por menores de 40 años.

A medida que la población rural activa disminuye, queda en entredicho quién recogerá las cosechas necesarias para abastecer tanto el mercado nacional como internacional. El impacto económico de esta situación es significativo: si parte de la fruta queda sin recoger, las pérdidas para los agricultores y cooperativas pueden ser cuantiosas, además de generar ineficiencias operativas en la planificación de las campañas.

La robótica agrícola se ha convertido en una respuesta tangible a estos retos. En mis años de trabajo con robots de cosecha, he visto cómo la tecnología puede tomar las tareas más repetitivas y extenuantes y realizarlas con precisión milimétrica. Lejos de ser solo un contratiempo, esta crisis de mano de obra se está convirtiendo también en un catalizador de innovación en el campo español. Hay que ver el vaso medio lleno.

Aquí es donde la automatización surge no solo como una solución tecnológica, sino como un aliado para el agricultor. De hecho, se estima que entre el 30% y el 40% del coste de producir un cultivo corresponde a las labores de cosecha, por lo que implementar robots en estas tareas podría mejorar la rentabilidad de las explotaciones.

Cómo la tecnología está acelerando la robótica agrícola: IA, sensores y navegación autónoma

La expansión de la robótica agrícola tiene un motor claro: la tecnología finalmente maduró. En los últimos cinco años se han alineado capacidades que antes eran imposibles de desplegar en una finca: algoritmos capaces de 'ver' y decidir en tiempo real, sensores que leen el cultivo al detalle y sistemas de navegación que permiten operar sin supervisión constante.

Hoy la inteligencia artificial y la visión por computador permiten que un robot identifique frutos, calibres o estados fenológicos, con una precisión que ya compite con un operario experto. Los sensores multiespectrales, las cámaras 3D, el LIDAR y la fusión sensorial ofrecen mapas detallados de canopia, vigor y obstáculos, indispensables para la movilidad autónoma entre líneas.

A esto se suma la navegación de nueva generación: GNSS RTK centimétrico, SLAM, geocercas y planificación automática de rutas, que facilitan operar tanto en frutales como en invernadero. Y todo ello conectado mediante 5G, redes mesh y edge computing, lo que permite que las decisiones críticas se tomen en el propio robot, sin depender de la nube.

En conjunto, estas tecnologías han hecho posible algo que hace apenas un lustro sonaba a ciencia ficción: robots que cosechan, desbrotan, aplican insumos de forma variable, monitorizan parcela por parcela y aprenden del historial de la finca.

Y cuando combinamos este salto tecnológico con las dinámicas que ya vienen presionando al sector, el resultado es claro: la robótica deja de ser una promesa para convertirse en una respuesta operativa. Ahí, en la intersección entre necesidad y tecnología, aparecen cuatro factores que importan de verdad.

La automatización no sustituye al trabajo humano, lo hace cambiar de rol y lo orienta hacia tareas de mayor criterio y menos desgaste...
La automatización no sustituye al trabajo humano, lo hace cambiar de rol y lo orienta hacia tareas de mayor criterio y menos desgaste.

Cuatro grandes vectores de cambio

1. Presión en costes y mano de obra

  • Incremento del coste/hora y dificultad de encontrar personal para cosecha y labores finas.
  • Necesidad de estabilizar costes mediante plataformas autónomas (robots de cosecha, bin haulers, robots interlínea, etc.)

2. Exigencias de calidad, trazabilidad y normativas

  • Trazabilidad por parcela, lote y hasta por planta.
  • Robots y equipos autónomos que registran automáticamente datos de operación, insumos aplicados, tiempos y localización.

3. Salto en tecnologías habilitadoras

  • IA y visión por computador: identificación de frutos, malezas, troncos, ramas, calibres, estados fenológicos.
  • Sensores avanzados: cámaras RGB, multiespectrales e hiperespectrales, LIDAR, ultrasonidos, sensores de presión y fuerza en pinzas de cosecha.
  •  Navegación y posicionamiento: GNSS RTK, SLAM, mapeo 3D de invernaderos y frutales, geocercas y rutas autoplanificadas.
  • Actuadores y mecatrónica: brazos robóticos más ligeros, pinzas suaves ('soft robotics'), sistemas de pulverización selectiva, microdosificación en tiempo real.
  • Conectividad y datos: 5G, Wifi mesh en fincas, edge computing en el propio robot, integración con plataformas de datos y gemelos digitales.

4. De la prueba piloto al escalado

  • Bajada de costes de hardware (sensores, cámaras, motores, controladoras).
  • Modelos de negocio tipo 'robot-as-a-service', alquiler por hectárea o por hora de trabajo, que reducen la barrera de entrada para el productor.

La creciente adopción refleja que el sector está abrazando la automatización como nunca. No obstante, es importante reconocer que esta revolución tecnológica no ocurre de la noche a la mañana, ni de forma homogénea.

La adopción de robótica agrícola empieza por el agricultor

Desde la experiencia de campo, lo que veo claro es que la automatización no sustituye al trabajo humano, lo hace cambiar de rol y lo orienta hacia tareas de mayor criterio y menos desgaste.

La empatía no es un detalle blando en este proceso, es la condición para que la tecnología funcione en campo real. Un agricultor no adopta un robot porque sea de última generación, sino porque le resuelve problemas diarios como, por ejemplo: falta de manos, picos de cosecha, mermas por retrasos, presión de calidad.

Cuando entiendes su campaña, su calendario, sus riesgos y su margen, la conversación cambia. Ya no hablas de innovación, hablas de cómo evitar que una parcela se quede sin cortar, cómo llegar a tiempo al calibre óptimo, cómo reducir pérdidas en la manipulación y poscosecha. Esa conexión es lo que convierte una solución tecnológica en una herramienta confiable para él.

La robótica agrícola no se implanta con fichas técnicas impecables pero sin campo, se implanta con escucha activa, acompañamiento y claridad sobre el retorno real. Ahí es donde la innovación deja de ser promesa y empieza a ser productividad. Con estos conceptos, veamos en detalle qué tecnologías robóticas están cambiando la forma de cosechar.

Qué entendemos por automatización y robótica en agricultura

En la agricultura de hoy, se despliegan tecnologías de automatización para optimizar la cosecha y el manejo de cultivos. Los expertos definen varios niveles de automatización, desde sistemas de piloto automático en tractores hasta vehículos completamente autónomos. Esta convergencia de tecnologías orientadas a cultivos (frutales, berries, uva, hortalizas) impulsa una agricultura más precisa y sostenible, apoyada en referencias académicas e industriales actualizadas.

1. Automatización de maquinaria agrícola tradicional

La automatización ya no es solo añadir tecnología a un tractor, es integrar sistemas que asisten, corrigen y optimizan cada labor. Desde pilotos automáticos hasta equipos capaces de operar casi solos, esta evolución está llevando a la maquinaria convencional a un nuevo estándar de precisión, eficiencia y sostenibilidad.

  • Descripción: máquinas de labranza, siembra y cosecha automatizadas. Incluye autoguiado (piloto automático) en tractores y robotización incipiente de implementos (distribución de fertilizante, labranzas repetitivas). Además, se usan sensores inerciales, cámaras y LiDAR en tractores de viña/huerto para detectar surcos y obstáculos.
  • Tecnologías: GNSS/RTK de alta precisión, sensores inerciales (IMU), visión artificial (cámaras RGB/D), LiDAR para detección de objetos, radar, así como sistemas telemáticos para monitoreo remoto. Las cosechadoras modernas llevan medidores de rendimiento (yield monitors), pilotos automáticos y guiado de turno (autoturn).
  • Ejemplos comerciales:

-Autoguías Trimble/Topcon integradas en tractores John Deere, New Holland y Fendt

Sistemas de guiado satelital (GNSS/RTK) de alta precisión integrados de fábrica, que permiten tráfico controlado, virajes automáticos y control de secciones desde el terminal del tractor.

-John Deere 9R con kit de autonomía (16 cámaras de visión 360°)

Plataforma de autoconducción basada en IA y visión estereoscópica para trabajo autónomo sin operario. Utiliza cámaras montadas en el techo y redes neuronales para detectar obstáculos en tiempo real.

-Tractores 5ML (cultivos especiales) con sistema Bear Flag + Blue River (visión + LiDAR)

Solución autónoma para frutales y viña: combina visión 360°, sensores LiDAR y algoritmos de navegación de Blue River Robotics para pulverización autónoma entre copas densas.

-Equipos de labranza AGCO/Fendt y CNH con autoguiado de fábrica

Implementos ISOBUS compatibles con sistemas de guiado automático (AFS, VarioGuide, IntelliSteer), que permiten ajustes automáticos en sembradoras, cultivadores y pulverizadores.

-Cosechadoras New Holland con IntelliSense™ (asistencia inteligente)

Sistema avanzado que ajusta automáticamente parámetros de trilla y limpieza cada 20 segundos para maximizar eficiencia y minimizar pérdidas, aprendiendo del rendimiento en tiempo real.

-Prototipos eléctricos y autónomos presentados en Agritechnica 2025

Incluyen el tractor eléctrico John Deere E-Power (130 CV), el Fendt e100 con extensor de batería, y nuevos robots autónomos como AgXeed T2, Robotti, GUSS o el híbrido CNH R4 para viña.

  • Aplicaciones en cultivos: laboreo, siembra y pulverización en cultivos extensivos (maíz, soja, trigo, cereales), así como aplicaciones en frutales (p.ej. pulverización de pistachos, almendros) y olivos, donde la automatización de tractores y pulverizadores agiliza labores críticas. En viñedos, los tractores automáticos reducen la fatiga del operario en tareas repetitivas de raleo y aplicación de fitosanitarios.
Tractor eléctrico John Deere E-Power presentado en Agritechnica 2025

Tractor eléctrico John Deere E-Power presentado en Agritechnica 2025.

2. Robots móviles de servicio (UGV)

Los UGV son plataformas autónomas que se mueven por el campo sin supervisión constante y asumen tareas repetitivas como transporte, seguimiento o apoyo a la cosecha. Son el primer paso hacia cuadrillas más eficientes, menos desplazamientos inútiles y una logística interna mucho más ágil.

  • Descripción: Pequeños robots de rueda u orugas para monitoreo y actuación puntual. Pueden ser vehículos especializados (p.ej. para deshierbe, sensores) o plataformas modulares. Trabajan de forma continúa escaneando el cultivo y realizando intervenciones localizadas (fertilización, fumigación o eliminación de malezas) únicamente donde se necesita.
  • Tecnologías: GNSS/RTK y frecuentemente LiDAR 360° para posicionamiento estable; visión multispectral/cámara RGB para reconocer plantas o malas hierbas; ultrasonidos o sensores específicos (p.ej. detectores de pestes). Tóneres remotos IoT y redes inalámbricas para coordinación de flotas. En algunos casos usan aprendizaje automático para clasificar plantas.
  • Ejemplos comerciales:

-Bonirob (CH). Robot de campo abierto desarrollado por Deepfield Robotics (spin-off de Bosch). Es una plataforma modular de tracción independiente, con diversos implementos (deshierbe, plantación, monitoreo).

-Naïo Technologies (FR) comercializa varios robots autónomos para hortalizas. Oz es un 'robot asistente' para mercados hortícolas: puede trazar surcos, sembrar y desyerbar de forma mecanizada (entre y sobre filas) en parcelas de 1–10 ha. Dino es su robot pionero de deshierbe autónomo en cultivos hortícolas, evolucionado recientemente al prototipo Orio.

-FarmDroid FD20 (DK). Robot UGV solar autónomo diseñado para sembrar y desherbar verduras y cereales.

-SwarmFarm (AU). Vehículos autónomos ligeros (4WD eléctrico con orugas o ruedas) para operaciones de precisión (deshierbe, pulverización, monitorización) conectados en un sistema abierto (SwarmConnect). Usan visión artificial y sensores para tareas específicas.

-Blue River See & Spray (USA). Brazo de pulverización automatizado (instalado en tractor) que detecta y aplica herbicida específicamente. Empresas como Robotics Plus (NZ) desarrollan UGV híbridos 'Tow and Go' para mercados de berries.

-Robotics Plus UGV 'Prospr' (Nueva Zelanda). Plataforma autónoma híbrida (eléctrico + generador diésel) desarrollada por Robotics Plus (NZ) para frutales y viñedos.

-Augean / Burro es un UGV autónomo que sigue al operario o recorre rutas predefinidas para transportar canastas y fruta cosechada.

-Agrai (Bumerania Robotics, España). Startup de Alicante que diseña robots agrícolas con IA. Su robot Agrai es un UGV ligero autoalimentado por energía renovable (solar + “vela” de viento) para líneas de cultivo.

-Ecorobotix AVO (Suiza) ha desarrollado AVO, un robot autónomo de plataforma abierta para deshierbe en cultivos de cereal y hortalizas.

  • Aplicaciones en cultivos: deshierbe selectivo en hortalizas y viñedos, pulverización localizada en frutales de alto valor (algodón, almendras, vides), sensores aéreos y terrestres para vigor y plagas.
Robot autónomo AgXeed trabajando en labores de acondicionamiento de forraje

Robot autónomo AgXeed trabajando en labores de acondicionamiento de forraje.

3. Robots de cosecha selectiva

Estos robots combinan visión artificial e inteligencia aplicada para identificar fruta madura y recolectarla sin dañarla. En berries, hortalizas y otros cultivos sensibles, ya están elevando la productividad al reducir mermas y asegurar una cosecha más precisa y constante.

  • Descripción: sistemas móviles con cámaras 3D o estereoscópicas que escanean las plantas para detectar frutos en su punto óptimo. Incorporan brazos robóticos con pinzas adaptativas, ventosas o cuchillas especiales que cortan o recogen el fruto como también, copas de succión para manzana y tomate. Tijeras y 'clippers' personalizados para racimos. Operan de forma autónoma siguiendo las hileras de cultivo, a menudo en horario nocturno o continuo.
  • Tecnologías: visión por computadora (cámaras RGB, infrarrojas o espectrales) para estimar madurez y tamaño; unidades de procesamiento gráfico (GPU) en tiempo real para analizar imágenes y decidir la acción. Sensores de profundidad y fuerza en el efector final para un agarre preciso sin aplastar el fruto. Mapas de navegación RTK y LiDAR para posicionarse entre hileras. Sistemas de manipulación fabricados con materiales inoxidables y diseño alimentario seguro.
  • Ejemplos comerciales:

-Agrobot E-Series (ESP): robots precomerciales para fresa, que coordinan hasta 24 unidades simultáneamente y logran recolección delicada sin dañar el fruto. Su diseño incluye hasta 30 brazos robóticos trabajando en paralelo, cada uno equipado con cámaras que analizan entre 10 y 30 imágenes por segundo para distinguir las fresas.

-Harvest CROO (USA): se concibe como una fábrica móvil. No solo identifica y recoge fresas maduras, además, las inspecciona, limpia, desinfecta y empaqueta de forma directa en el campo.

-Tevel Aerobotics: esta startup, en colaboración con el gigante japonés Kubota, ha introducido drones autónomos voladores que cosechan fruta directamente de los árboles.

-HarvBot demostró cómo robots colaborativos con cámaras 3D pueden ayudar en la recolección de fresas en sistemas hidropónicos verticales.

-Octinion (Bélgica) y Vision Robotics (USA): prototipos de robot para fresa y otros berries.

-Ripe Robotics (Australia): creó el robot 'Eve' para cosechar manzanas. Este sistema móvil cuenta con dos brazos robóticos dotados de ventosas y emplea cámaras RGB (montadas en los brazos) para medir el color y tamaño de cada fruta y determinar su madurez vía visión artificial.

-Nanovel Ltd es una startup israelí que desarrolló un robot autónomo multibrazo para la cosecha de cítricos.

-El conglomerado japonés DENSO Corporation incursionó en robótica agrícola. Su primer producto comercial es Artemy (o FARO), un robot totalmente autónomo para cosechar tomates cherry en invernadero.

-Organifarms (ESP) presentó BERRY, un robot recolector de fresas inteligente. En viñedo se experimenta con brazos robóticos (ej. proyecto Bacchus, EU, con dos cobots UR para uva). También se desarrollan robot cosechadores de tomate, melón, etc.

  • Aplicaciones en cultivos: principalmente frutales de alto valor (fresa, arándano, uva de mesa, manzana, cítricos) y hortalizas como tomate o pimiento. En cada caso, los sensores se calibran para la coloración y formas del fruto específico. Por ejemplo, en fresas se usan cámaras RGB-IR; en uva o cerezas se usan visión 3D para agrupar racimos.
Robots 'Oz' (primer plano) y 'Orio' desarrollados por Naïo Technologies
Robots 'Oz' (primer plano) y 'Orio' desarrollados por Naïo Technologies.

4. Sistemas colaborativos humano–robot (HRC)

En estos modelos, personas y robots comparten espacio y tareas. Los cobots asumen esfuerzos repetitivos o pesados, mientras el operario aporta criterio y precisión. El resultado: cuadrillas más eficientes, menos carga física y una forma de trabajar más segura y productiva.

  • Descripción: robots diseñados para interactuar directamente con personas sin barreras de seguridad rígidas. Pueden ser plataformas móviles que transportan cargas (plataformas robotizadas pull-type), brazos asistidos o sistemas de apoyo teleoperado. Integración con sistemas de gestión de finca, gemelos digitales y plataformas de datos para generar mapas de rendimiento, huella de mano de obra y análisis de costes por árbol, hilera o parcela. Suelen ser 'plug-and-play' y de fácil manejo.
  • Tecnologías: sensores de proximidad y fuerza integrados para detener el robot en caso de acercamiento, algoritmos de evitación de colisiones. Interfaces intuitivas (controles remotos, tablets). La robótica colaborativa utiliza cobots ligeros (brazos Universal Robots) con controles de impedancia. Algunos robots tienen perímetros virtuales con LiDAR para detenerse si se invade su zona.
  • Ejemplos reales:

-Burro (Augean Robotics, EEUU): plataforma autónoma que sigue al operario y transporta cajas de fruta en huertos, reduciendo el esfuerzo físico y mejorando el rendimiento de la cuadrilla.

-Bacchus (UE): robot móvil con dos brazos colaborativos para vendimia en uva, capaz de identificar racimos, cortarlos y colocarlos en cajas, imitando el gesto humano gracias a sensores de fuerza y pinzas flexibles.

-AISPRID (Francia): robot autónomo para invernaderos que realiza tareas como deshoje y tutoreo en plantas de tomate, colaborando con el operario en labores repetitivas.

-TIAGo++ / CANOPIES (España): plataforma bimanual móvil usada en viña para poda y cosecha, donde el robot trabaja junto al operario en labores delicadas bajo supervisión humana.

-Universal Robots (Dinamarca): brazos colaborativos UR10/UR20 aplicados en plantas de empaquetado para clasificar, encajar o paletizar frutas y verduras, trabajando codo a codo con operarios.

-Geoentec / ROVAG (España): robot móvil para tratamientos fitosanitarios en invernadero, que opera de forma autónoma o asistida para aplicar productos, reduciendo la exposición del trabajador.

-AgRibot (UE): plataforma europea que desarrolla soluciones colaborativas para pulverización, fertilización y cosecha en cultivos como patata, cítricos y hojas verdes, integrando AR y control compartido.

  • Aplicaciones actuales: transporte de frutos y materiales (Barnadores en viñedos, cítricos), apoyo en empaque y clasificación de cosecha, encofrado de cosechadores, y labores culturales repetitivas (tutorado, poda). Además, los cobots se usan en investigación postcosecha (por ejemplo, en muestreo de fruta) y en control de calidad de producto fresco.

Cada uno de estos niveles de automatización cuenta ya con evidencia en la literatura técnica y en aplicaciones reales. Estas combinaciones de automatización y robótica están reescribiendo cómo entendemos las jornadas, equipos y decisiones en campaña.

A partir de aquí, vale la pena revisar qué están haciendo los líderes globales en robótica aplicada a la cosecha extensiva, un aspecto que se desarrollará en la segunda entrega de este artículo, junto a los retos reales de la robótica agrícola.

La robótica agrícola no se implanta con fichas técnicas impecables pero sin campo, se implanta con escucha activa, acompañamiento y claridad sobre el retorno real

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