Rosa Ceño, la paisajista enraizada entre el arte de la biodiversidad y el ritmo de los jardines ecológicos

Entrevista a Rosa Ceño, paisajista

Redacción Interempresas05/11/2026

La paisajista lleva más de 15 años proyectando jardines saludables que fomentan la biodiversidad sin olvidar el arte de la belleza y la armonía, incluyen especies vegetales que se adaptan a realidades climáticas extremas y al entorno, y contemplan el suelo y el agua como factores clave en el éxito del jardín. Actualmente diseña jardines ecológicos biofuncionales, en consonancia con un paisajismo naturalista mediterráneo desde su estudio en Marbella, Ginkgo Landscape.

Rosa Ceño, paisajista
Rosa Ceño, paisajista.

Tras un periodo de siete años en el Caribe, donde realizó proyectos de paisajismo en las embajadas de EEUU, Canadá y Suiza, en la Nunciatura Apostólica y en la Cruz Roja Americana, Ceño se especializó en técnicas de xerojardinería debido a la escasez de agua, pero sobre todo fue consciente de que el tiempo en que los jardines se diseñaban por razones puramente estéticas había llegado a su fin. La belleza y la armonía acompañan siempre a sus diseños, pero su funcionalidad es esencial: mediante la plantación de árboles con copas amplias y jardines bien concebidos podemos aumentar la absorción de CO2, disminuir la temperatura y y la contaminación acústica, además de mejorar la salud, el bienestar y la cohesión social.

Entre la Universidad Politécnica de Madrid, el naturalismo inglés y el diseño ecológico

A su regreso a España, Ceño decidió cursar en 2021 un Máster en Jardines Históricos y Servicios Ecosistémicos de la Infraestructura Verde (UPM), gracias al cual incorporó a sus proyectos la conectividad como clave de la unión de los espacios verdes, los beneficios que nos ofrece la naturaleza y la necesidad de transformar las ciudades en lugares saludables; desde entonces, ha continuado su formación académica en naturalismo inglés con Noel Kingsbury y Nigel Dunnett, y en el diseño ecológico de jardines (JBCLM). Y todo ello lo fue alternando con el diseño de jardines como el del parque público saludable El Jardín de los Sentidos de Marbella, incluido por CONAMA y su Observatorio de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) como ejemplo de buenas prácticas en infraestructura verde. Había llegado la hora de poner en práctica conceptos tan innovadores como jardines biofuncionales, comunidades vegetales y SbN.

Las libélulas y los polinizadores piensan en verde.

Los jardines que tienen únicamente un valor estético han dejado de ser una opción viable: asistimos pues al fin de una era. En la actualidad, los jardines han de ser biofuncionales, es decir, han de tener una función desde el punto de vista ecológico y autorregularse mediante procesos naturales. El diseño biofuncional es un enfoque de planificación y gestión de espacios verdes que integra principios ecológicos, fisiología ambiental y criterios de bienestar humano para generar sistemas ajardinados resilientes y funcionales.

Cuantos más hábitats tengamos, más biodiversidad habrá y más funciones ecológicas desarrollará el jardín. ¿Pero cómo podemos medir la biodiversidad? Pues a través de los bioindicadores, como pueden ser el número de mariposas o libélulas que hay en un espacio verde. A más biodiversidad, menos mantenimiento y mayor resiliencia, porque si plantamos una comunidad vegetal adecuada, la fauna se encargará de que todo vaya bien.

Una comunidad vegetal es un conjunto de plantas que conviven en un hábitat. Si las elegimos correctamente, convivirán amigablemente entre ellas y evolucionarán según la sucesión ecológica. En caso contrario, podemos arriesgarnos a que una planta domine tanto que logre acabar con el resto de especies. Por ello, es crucial crear en los jardines los microhábitats adecuados y lograr una armonía funcional que permita una gran biodiversidad, incluyendo a los polinizadores, que son los que sostienen la reproducción vegetal.

Biodiversidad
Biodiversidad.

¿Qué función cumplen los Servicios Ecosistémicos (SSEE) y las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN)?

Cuando diseñamos un jardín, uno de nuestros objetivos es mejorar los beneficios que nos aporta la naturaleza (SSEE), con el fin de mejorar la salud de los ciudadanos y la de los ecosistemas. Si plantamos árboles, los protagonistas de la infraestructura verde, podemos lograr un ahorro energético, mejorar la calidad del aire que tantas alergias causa o enfriar el ambiente entre 2 y 8 grados; una iluminación sostenible no contaminante se logra con luminarias por debajo de 2700 grados Kelvin. Estos son ejemplos de SSEE de regulación, pero no podemos olvidar los culturales, como la mejora de la salud física y mental, la cohesión social y el bienestar que proporcionan los espacios verdes, o los de aprovisionamiento, que se centran en la obtención de recursos como alimentos o agua. La fauna sonora, el murmullo del agua, el susurro de las hojas al viento, las texturas y aromas que encontramos en un jardín estimulan los sentidos y nos aportan sensaciones de bienestar; también nos hacen recordar sensaciones pasadas.

Las SbN, como el uso de acolchados de materiales locales como la piedra de Marès, que utilizamos en Mallorca para evitar la evaporación y la germinación de plantas adventicias en el suelo desnudo, son de gran ayuda en la consecución de nuestros objetivos: diseñar jardines de gran belleza escénica que perduren en el tiempo y puedan ser un legado para generaciones venideras. Cada jardín es una oportunidad de mejorar la salud.

Servicios ecosistémicos
Servicios ecosistémicos.

¿Qué caracteriza un jardín ecológico?

Primero hacemos un análisis exhaustivo de varios elementos como son la franja bioclimática, la temperatura, los vientos, el microclima, la exposición solar, el agua, el suelo y el ombroclima. Determinamos qué ecosistemas existen en la zona y cuáles son las especies vegetales que podemos encontrar en ellos.

Por ejemplo, si estamos trabajando en un proyecto en primera línea de playa junto a las dunas de Marbella, podemos inspirarnos en el ecosistema Dunas litorales con Juniperus spp. (Juniperus oxycedrus subsp. macrocarpa, HIC2250). Luego organizamos las comunidades vegetales de los hábitats en matrices como esta: Juniperus turbinata y Juniperus oxycedrus subsp. Macrocarpa (estrato alto); Rosmarinus officinalis, Medicago marina y Crucianella marítima (estrato medio); Pancratium maritimum, Cyperus capitatus y Lotus creticus (estrato bajo). Cuando creamos estos microhábitats atraemos la fauna útil que busca refugio entre las plantas que ya ‘conocen’; en un ecosistema dunar se trata de aves insectívoras y granívoras, reptiles y pequeños mamíferos como lagartijas, salamanquesas, pequeñas aves de matorral, conejos, y depredadores como rapaces.

Integramos en el diseño la vegetación existente y la del ecosistema elegido teniendo en cuenta las comunidades vegetales y la sucesión ecológica: observamos cómo se agrupan, qué colores predominan, sus ritmos y corrientes, los límites entre especies, aquellas que dominan y se repiten, y cuáles destacan por su arquitectura, contraste y forma de agrupación.

Las Dunas de Artola, Marbella
Las Dunas de Artola, Marbella.

¿Cómo logra atraer la biodiversidad en sus diseños?

La selección de especies vegetales, que ha de ser lo más variada posible, se realiza teniendo en cuenta la función que desempeñan las especies en los ecosistemas y los beneficios que nos aportan. Además, prolongamos la disponibilidad de alimento para los polinizadores mediante el uso de especies que florecen escalonadamente durante todo el año. Creamos microhábitats en los que la flora atrae a la fauna que va a autorregular el espacio en el futuro para que el manejo del jardín sea casi autónomo. Las aves, reptiles, insectos y otros animales se acercan a las plantas de su ecosistema. Si incluimos vegetación nativa y el control biológico lo realizamos por conservación, no por inundación, podremos evitar plagas. Además, limitamos el riego excesivo y la fertilización, a menudo perjudiciales e innecesarios para la planta mediterránea. Todo ello aumenta la resiliencia del jardín y el bienestar que proporciona.

Polinización
Polinización.

¿Qué importancia tiene el suelo y cómo estratifican las plantaciones?

El suelo es el gran olvidado. ¿Y por qué es tan importante conocer la microbiota de los suelos? Porque es un pilar fundamental del ecosistema: sus hongos micorrícicos, los hongos antagonistas de patógenos y las bacterias son fundamentales para que nuestros jardines se desarrollen correctamente, sean más eficientes en la captación de agua y padezcan menos enfermedades.

La regeneración y mejora del suelo es esencial para el buen funcionamiento del jardín. Y para saber qué tipo de suelo tenemos, podemos realizar tres tipos de análisis. El físico evalúa la textura, la estructura, la porosidad y la capacidad de retención de agua del suelo. Por otro lado, el químico, analiza el pH, la salinidad, la materia orgánica y los nutrientes disponibles. Y, por último, el análisis metagenómico estudia el ADN de bacterias, hongos, arqueas y virus del suelo mediante técnicas de biología molecular. Entre las mejoras al suelo que hemos utilizado tras los análisis relevantes destacamos el uso del biochar, excelente para regenerar el suelo, y retener agua y nutrientes.

En nuestros proyectos no dejamos el suelo desnudo: la estratificación alcanza al menos tres niveles (bajo, medio, alto) y además usamos material de acolchado. Diseñamos un calendario fenológico con la floración esperada cada mes, usamos plantas que atraen a los polinizadores y plantas refugio para la fauna auxiliar (sírfidos y otros), los setos y las alineaciones de árboles sirven de conectores y hemos sustituido los productos químicos por estrategias de biocontrol. Evitamos prácticas como el laboreo, el uso de productos químicos y la compactación pues destruyen las conexiones de la Wood Wide Web, las beneficiosas redes micorrícicas subterráneas formadas por hifas de hongos que conectan las raíces de las distintas plantas.

Jardín ecológico
Jardín ecológico.

La sequía, ¿limitación u oportunidad?

La escasez de agua nos lleva a innovar, a descubrir nuevas especies y formas de riego, a emplear SbN como acolchados y SUDs, y a diseñar con materiales que antes hubieran sido impensables. Cuando proyectamos los jardines de la Embajada de Canadá, debido a las restricciones de agua, tuvimos que usar la imaginación y dibujar ‘Hojas de arce’, ‘Ríos rojos’ y ‘Ríos blancos’ con materiales como cantos rodados y corteza de pino. Así evitamos el uso del césped. Lo importante no es solo regar menos, sino diseñar un jardín que necesite menos agua desde el principio y aproveche mejor la que recibe.

El agua es vital en un jardín ecológico, pues condiciona el tipo de plantas que podemos incluir en nuestro diseño y el comportamiento del ecosistema. Existen herramientas que nos ayudan a valorar la cantidad de agua que necesita una especie vegetal, como WUCOLS, una base de datos en línea de la Universidad de California que clasifica plantas ornamentales y de paisaje según sus necesidades de riego en cada región climática y nos ayuda a diseñar jardines y sistemas de riego eficientes: permite agrupar plantas con necesidades hídricas similares en la misma zona de riego.

Jardines costeros
Jardines costeros.

En la Costa del Sol vemos una paleta de plantas muy variada. ¿Cómo gestiona vuestro estudio esta realidad?

Cuando el proyecto está cerca del mar apostamos por planta mediterránea resistente a la salinidad. Los Colores del Litoral incorpora 70 especies vegetales que desafían el agua salina y los vientos abrasadores del Levante, y se compone de 9 espacios inspirados en la paleta cromática de las obras de 9 artistas. Plantas como Ballota acetabulosa, Cytisus praecox 'All Gold', Frankenia laevis, Helichrysum cymosum, Dorycnium pentaphyllum, Cerastium tomentosum, Euphorbia characias o Phlomis purpurea resisten vientos salinos y destacan por su textura y color.

Por otro lado, en Málaga, desde el s. XIX, los jardines de aclimatación incorporaron plantas y semillas procedentes de América, Asia, África u Oceanía, con el fin de usar plantas alóctonas de clima cálido; Howea f., Strelitzia r., Cycas r., Callistemon c., Pittosporum t., Cordyline a., Begonia s., Opuntia f. o Aloe v. ya forman parte de nuestros paisajes costeros. Recomendamos que su empleo vaya unido a Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN). En El Jardín de los Sentidos de Marbella, en la parte inferior del parque, Monstera d., Archontophoenix a. y Phenakospermum g. actúan como esponjas y absorben el agua sobrante de la lluvia y el sistema de riego, reduciendo así la escorrentía procedente de los pronunciados taludes del jardín.

Entre las amenazas para los espacios verdes y los ecosistemas próximos está la expansión de plantas invasoras, como la caña común (Arundo donax) en cauces y riberas, donde desplaza a la vegetación autóctona. También debemos reducir la dispersión de microplásticos procedentes de los rellenos de caucho de algunas superficies de césped artificial y limitar el uso de productos químicos dañinos para la salud.

Los Colores del Litoral
Los Colores del Litoral.

¿Cómo evolucionan los jardines tras la plantación?

Preferimos hablar de cuidados, en vez de mantenimiento, pues el jardín ha de evolucionar, no quedarse siempre igual. Estos serán mínimos porque la ecología de los distintos microhábitats que proporcionará un suelo vivo con comunidades vegetales adecuadas atraerá una biodiversidad que se encargará de equilibrar de forma sostenible el jardín.

Las buenas prácticas se deben reconocer y trabajamos con CAAE en la certificación de áreas verdes que cumplan con los principios de sostenibilidad ambiental. Se trata de reconocer las buenas prácticas en espacios al aire libre en varias categorías. El Jardín Botánico de Castilla La Mancha (JBCLM) ha sido primer espacio de la península ibérica en recibir el certificado de Jardín de Excelencia Ecológica; en 2026 puede formarme en diseño ecológico e infraestructura verde viva con su conservador, Alejandro Santiago, y pude comprobar personalmente las ventajas de proyectar un ‘Jardín Vivo’ al visitar sus más de 40 ecosistemas regionales gestionados de forma impecable y sostenible desde Albacete, según la jardinería ecológica. Todo un ejemplo a seguir.

Arte y naturaleza conviven en sus proyectos más reconocidos, como Los Colores del Litoral, Premio OJA de AMJA, o El Árbol de los Deseos, Premio Design Week Marbella

La belleza de los jardines puede resaltar una obra de arte o una escultura. Al establecer diálogos creativos entre el arte y los jardines se genera un vínculo entre ser humano, obra artística y naturaleza. Parto de la obra para imaginar una historia y crear un entorno paisajístico armónico que refleje su espíritu y realce su belleza. Muchas veces vemos esculturas que no están en el entorno que merecen, pues se encuentran solas en el césped o el cemento, y creo que un jardín podría aumentar su brillo.

Diseñamos El Jardín del Edén alrededor de dos esculturas del artista Eduardo Chillida Belzunce (Galería Blanca Soto Arte), Adán y Eva, con proporciones áureas, una espiral de Fibonacci y un gran contraste entre vegetación árida y tropical con un dilema: ¿qué decisión tomar?

Nos centramos en dialogar con el cliente, sea un particular o una institución, y conocer sus gustos, sus objetivos y el entorno en que se emplazará el jardín de la obra de arte. Es como elaborar un plato de alta cocina: a partir de la inmensa variedad de especies que brinda la naturaleza, voy definiendo las combinaciones de colores, las formas geométricas, juego con la luz y los aromas de las plantas y también con el agua, el elemento que, para mí, nunca puede faltar en un jardín. Lo esencial es que prevalezca el alma del jardín por encima de todo.

El Árbol de los Deseos
El Árbol de los Deseos.

Entre Veredas: ejemplo de espacio de bienestar, biodiversidad y conectividad

Los jardines proyectados por Rosa Ceño para el hotel diseñado por L35 Arquitectos en Valdebebas (Madrid), no responden al concepto de paisajismo tradicional. Se trata de una estrategia integral basada en SbN que busca conectar la infraestructura hotelera con la Zona 2 del Bosque Periurbano de Madrid; el diseño es un referente de sostenibilidad acreditado bajo el estándar internacional LEED Gold.

Diseñado como un ‘Jardín de los Sentidos’, el espacio wellness acompaña a los huéspedes por senderos serpentiformes donde convergen texturas, aromas, sonidos y vistas biofílicas que favorecen la reducción del estrés y el bienestar físico y emocional.

Sobre una intervención de casi 2000 m² —repartida entre terreno natural, jardineras sobre forjado y terrazas en altura— el diseño incorpora unas 10.000 plantas de 66 especies botánicas cuidadosamente seleccionadas. Esta paleta vegetal combina árboles como olivos, fresnos de flor y arces con especies xéricas, aromáticas, gramíneas y vivaces que aseguran floraciones e interés cromático continuo durante las cuatro estaciones, fomentando así la biodiversidad.

La mayoría de los espacios son cubiertas vegetales, como una gran terraza extensiva de Sedum y tepe floral de 620 m², la cual funciona como Sistema Urbano de Drenaje Sostenible (SUDs), favoreciendo la retención e infiltración de agua pluvial en origen, reduciendo la escorrentía y mitigando la isla de calor. La eficiencia hídrica es un pilar central y el esquema integra riego por goteo enterrado; el alumbrado exterior emplea iluminación ámbar cálida (≤2.700K) orientada de arriba hacia abajo, con el fin de evitar la contaminación lumínica, y proteger los ciclos circadianos y los de la fauna nocturna.

Entre Veredas
Entre Veredas.

Sierra Blanca o ¿cómo integrar el paisaje y la recuperación de un ecosistema?

El proyecto Sierra Blanca, en Marbella, plantea un masterplan de más de 50.000 metros cuadrados en el que la infraestructura gris busca vincularse de manera armónica con su entorno mediante un paisajismo ecosistémico: una forma de diseñar que considera el paisaje como un sistema vivo, para comprender su funcionamiento antes de transformarlo.

La belleza sigue siendo esencial, pero se integra con la recuperación ambiental, la biodiversidad y la adaptación al cambio climático. Desde esta perspectiva, el proyecto busca crear paisajes funcionales, capaces de sostener procesos naturales y aportar beneficios a las comunidades que los habitan; todo ello con el fin de alcanzar una funcionalidad ecológica, la adaptación climática y el bienestar de las personas. Entre los tesoros que hemos encontrado en la parcela, se encuentran varios árboles centenarios de las especies Ceratonia siliqua y Quercus faginea.

Sierra Blanca permite situar la integración paisajística como punto de encuentro entre urbanización y naturaleza. La relación con el paisaje circundante adquiere especial importancia en esta escala de intervención. La topografía, las características del suelo, el comportamiento del agua y la presencia de flora y fauna constituyen las bases del diagnóstico ecológico, junto con la selección de especies locales, la permeabilidad del suelo y la atención a la biodiversidad. Desarrollar esa relación exige una coordinación multidisciplinar porque debemos trabajar en equipos en los que los paisajistas se unan a los proyectos en las fases iniciales de los mismos, no al final.

El planteamiento ecosistémico incorpora una dimensión social que es la razón de todo nuestro trabajo: lograr una mejora en la salud y el bienestar de los ciudadanos mediante la rehabilitación de la infraestructura verde. Un espacio ajardinado debe responder a las necesidades de quienes lo habitan, facilitar el encuentro entre las personas y favorecer una relación cotidiana con la naturaleza.

Sierra Blanca
Sierra Blanca.
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