Aceite de naranja: más allá del control de insectos
Cuando se habla de aceite de naranja, suele asociarse al control de insectos y ácaros como mosca blanca, pulgón o cochinilla. Sin embargo, su aportación valiosa va más allá.
Esta tecnología contribuye a la gestión de enfermedades reduciendo el inóculo, eliminando esporas e interrumpiendo etapas clave del desarrollo de patógenos fúngicos y oomicetos antes de que la infección se establezca. Su modo de acción físico, por contacto directo, altera las membranas de esporas, micelio y estructuras reproductivas, provocando su desecación y reduciendo su viabilidad.
Contra oídio, actúa directamente sobre la biomasa fúngica expuesta, observándose degradación visible del micelio en 48 horas tras el tratamiento. Contra mildiu, incide sobre esporangios y estructuras de fructificación antes de la esporulación, momento crítico para prevenir la dispersión del patógeno.
Esta actividad de amplio espectro, eficaz frente a insectos, ácaros, hongos y oomicetos, convierte al aceite de naranja en una herramienta clave dentro de las estrategias de protección integrada de cultivos.
Con más de 2.000 ensayos de eficacia a nivel mundial, formulaciones de aceite de naranja 60 g/L como PREV-AM®, Orocide® y Oro-Quin® han demostrado resultados consistentes frente a enfermedades de gran impacto económico en hortícolas de invernadero y aire libre, viñedo y manzano.






















