Plantas más resistentes al rugoso y al Fusarium con la vía fisiológica desarrollada por Ecoculture
Ecoculture ha realizado ensayos en fincas de Granada y Perú.
En un contexto en el que enfermedades como el virus rugoso del tomate o el Fusarium siguen sin contar con soluciones curativas definitivas, el foco de la sanidad vegetal se centra en fortalecer la fisiología de la planta para que sea capaz de resistir mejor el estrés y limitar el impacto de los patógenos. Ensayos desarrollados por Ecoculture Biosciences apuntan precisamente en esa dirección, con resultados que abren nuevas vías de manejo en cultivos hortícolas.
Uno de los casos más representativos es el del virus rugoso, considerado actualmente una de las mayores amenazas para el cultivo de tomate a nivel global. En ensayos realizados en Perú sobre tomate tipo Megalotom, un programa basado en aplicaciones periódicas de soluciones orientadas al control del estrés como XStress o Blush permitió reducir de forma significativa la incidencia de los síntomas. Hasta el momento de la cosecha, las plantas tratadas apenas mostraron daños relevantes, mientras que la presencia de manchas en fruto, uno de los principales problemas comerciales, se redujo hasta en un 75%, mejorando de forma notable su calidad visual.
Este tipo de respuesta no se basa en la eliminación del virus, algo que por ahora no es posible, sino en la capacidad de la planta para tolerar mejor la infección. El incremento de antioxidantes y la reducción de procesos asociados al deterioro bajo estrés permiten mantener la actividad fisiológica en condiciones adversas, lo que se traduce en una menor expresión de síntomas y en una mejor calidad final del fruto.
Un planteamiento similar, aunque adaptado a un patógeno de naturaleza distinta, se está aplicando frente al Fusarium, uno de los hongos más agresivos en hortícolas como tomate y pimiento. A diferencia del rugoso, este patógeno actúa desde el suelo, penetrando por la raíz y colonizando el sistema vascular de la planta, lo que bloquea el transporte de agua y nutrientes y provoca marchitez, clorosis y, en los casos más graves, la muerte del cultivo.
Ensayos realizados por la compañía almeriense en una finca de Albuñol (Granada) muestran que una estrategia centrada en la activación de las defensas internas y la regeneración del sistema radicular puede frenar su avance en un corto plazo. En apenas tres semanas de tratamiento con tecnologías como XStress y NHDelta, la infección llegó a reducirse o detenerse, con plantas más vigorosas, mejor desarrollo vegetativo y una evolución más estable en los ejemplares sanos. En las plantas ya afectadas, el hongo no desapareció completamente, pero sí dejó de progresar, permitiendo mantener su productividad.
Este enfoque combina, por un lado, la estimulación de mecanismos naturales de defensa, relacionados con compuestos como los jasmonatos o salicilatos, y, por otro, la recuperación de las raíces mediante fuentes de nitrógeno menos agresivas que favorecen el desarrollo radicular y la cicatrización de daños. A ello se suma la mejora de la microbiota del suelo, un factor cada vez más relevante en la prevención de enfermedades de origen radicular, gracias a la aplicación de otra solución de leonardita (Leodita).















