Cuando la Tuta deja de ser una preocupación en el semillero
En una empresa que trabaja con millones de plantas de tomate, la sanidad vegetal no es un aspecto más del proceso, sino una condición imprescindible para mantener la confianza del cliente. En este contexto, Semilleros El Plantel ha conseguido dar un paso importante en el control de una de las plagas más persistentes del cultivo: la Tuta absoluta.
La incorporación del sistema Biocaptur no se planteó inicialmente como una solución definitiva, sino como una prueba en condiciones reales. Sin embargo, los resultados fueron concluyentes desde el principio.
Manuel Escudero, director gerente de Semilleros El Plantel, explica que “decidimos ver la máquina en funcionamiento y, tras instalar una primera unidad, no necesitamos mucho tiempo para comprobar su efectividad. Funciona muy bien y además no tiene mantenimiento, por lo que optamos por instalar las suficientes para cubrir nuestro mayor invernadero de plantones de tomate”.
Uno de los aspectos más valorados por la empresa es la combinación entre sencillez y eficacia. “Es un principio de funcionamiento muy simple”, destaca Escudero. Una característica especialmente relevante frente a una plaga compleja como la Tuta absoluta, que forma parte del entorno habitual del cultivo.
En un semillero, donde existe una entrada constante de personas, materiales y aire del exterior, el riesgo no es puntual. “La cuestión no es si la Tuta puede entrar, sino cómo evitar que llegue a establecerse en la planta”, añade.
En este sentido, la experiencia ha sido determinante. “Desde que instalamos el sistema, la Tuta ha dejado de ser una preocupación para nosotros”, afirma Escudero.
Sin daños asociados a la Tuta
El propio diseño del semillero favorece la eficacia del sistema. La uniformidad en la altura de las plantas y la disposición del cultivo permiten una cobertura óptima. “En una hectárea como esta, con tres dispositivos hemos logrado un control efectivo”, concreta.
Este avance tiene un impacto directo en el valor que la empresa ofrece a sus clientes. En cultivos como el tomate injertado, donde la inversión por planta es elevada, partir de un material vegetal sano es fundamental.
“El agricultor puede encontrarse Tuta en su finca o en el entorno, pero lo importante es que la planta que sale del semillero no sea el origen del problema”, subraya Escudero.
De este modo, la empresa consolida un modelo de producción en el que la prevención y el control desde el origen marcan la diferencia en la calidad final del cultivo.















