Reclaman soluciones para la rafia: ayudas pendientes y organización eficaz de los residuos agrícolas
La decisión de las gestoras de residuos de no aceptar restos vegetales con hilos de polímero desde el pasado 1 de septiembre de 2025 traslada un sobrecoste al agricultor, quien debe pagar precios más elevados por las alternativas biodegradables y reabre el debate sobre la responsabilidad compartida entre administración, agricultores, organizaciones y gestores de residuos en la gestión ambiental del campo almeriense.
Asaja Almería se hace eco de la creciente preocupación e incertidumbre que recorre el sector hortofrutícola de la provincia por la finalización de la actual campaña. Desde el pasado 1 de septiembre de 2025, las principales plantas de gestión de residuos de la provincia han dejado de recepcionar restos vegetales que contengan rafia de polímero convencional (plástico), una medida que, aunque no responde a una prohibición legal de venta del producto, supone un bloqueo operativo “de facto” para muchas explotaciones de explotaciones.
La organización expone que la transición hacia la rafia biodegradable o compostable no es solo un reto económico sino también técnico. No todos los cultivos se adaptan a esta alternativa. Asaja advierte que la rafia bio no es adecuada para cierto cultivos, como el tomate en percha, o en otros cultivos como el pimiento, donde la humedad y el peso del fruto pueden provocar la rotura prematura del hilo y la caída de la planta.
Esta situación se suma a la ya delicada rentabilidad de las explotaciones, en un contexto de costes crecientes y precios que no siguen el mismo ritmo.
El 50% de los productores, en situación de desigualdad
Asaja Almería subraya que esta problemática afecta de manera desigual al sector. Se estima que el 50% de los agricultores de Almería y la Costa de Granada no están integrados en Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH). Al no pertenecer a estas estructuras, este colectivo no puede acceder a los fondos operativos que sufragarían parte del sobrecoste de la rafia bio, quedando en una clara situación de desventaja competitiva y vulnerabilidad económica.
Solicitud urgente de ayudas a la Junta de Andalucía
Ante este escenario, Asaja-Andalucía y Ecohal-Andalucía ya remitieron el pasado octubre una solicitud formal a la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural para que se habilitaran incentivos urgentes. La organización recuerda que en el anterior marco del Programa de Desarrollo Rural (PDR) 2014-2020 ya existía una solución eficaz: la medida 10.1.9 (Sistemas sostenibles de cultivos hortícolas intensivos y flor cortada en invernadero), que en su Actuación 2 contemplaba ayudas específicas para el uso de rafia biodegradable.
Peticiones de Asaja Almería
En esta línea, desde Asaja Almería se solicita a la Administración autonómica:
- Convocar una nueva línea de ayudas agroambientales específica, dentro de la campaña actual de la PAC 2026 para la sustitución de la rafia convencional por alternativas biodegradables.
- Incluir ayudas destinadas a cubrir los costes de mano de obra para aquellos agricultores que decidan seguir utilizando la rafia convencional. Esta opción implica un laborioso proceso de triaje manual para separar la rafia de la planta antes de su traslado a la planta de gestión, una tarea que supone un sobrecoste inasumible sin apoyo público. Y, a su vez, garantizar la igualdad de acceso, de modo que estas ayudas estén disponibles para todos los agricultores, independientemente de si cuentan o no con el respaldo de fondos operativos de una OPFH.
- Desde Asaja Almería se entiende la necesidad de soluciones en este sentido y se recuerda que la seguridad en las plantas de tratamiento es una prioridad que debe abordarse con responsabilidad y coordinación. En este sentido, defiende que el campo almeriense es una responsabilidad compartida entre administración, productores y gestores de residuos, por lo que resulta imprescindible articular ayudas eficaces y soluciones técnicas viables, al tiempo que se apela a la responsabilidad de todos los agentes implicados en aras de mantener un campo limpio y sostenible al tiempo que estas prácticas contribuyen al cumplimiento de los protocolos de sanidad vegetal.












