La supervivencia de la producción española a unos precios interesantes para los agricultores pasaría por una clara diferenciación del producto nacional
El futuro de un cultivo sostenible del aguacate en España
J.I. Hormaza, J.J. González Fernández
Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea 'La Mayora' (IHSM La Mayora-CSIC-UMA). 29750 Algarrobo-Costa. Málaga
03/10/2023Aunque en los últimos años hemos asistido a una expansión del cultivo del aguacate, el mantenimiento de la rentabilidad y sostenibilidad de este cultivo en España requiere de una visión a largo plazo que tenga en cuenta los principales limitantes del cultivo y las dinámicas de los mercados internacionales.
Introducción
La producción total de aguacates en el mundo se acerca a los 9 millones de toneladas. La mayor parte se halla concentrada en el continente americano, siendo México el mayor productor mundial, con más de 2 millones de toneladas, seguido por la República Dominicana, Perú y Colombia.
España es un caso particular en el cultivo del aguacate ya que, junto con el sur de Portugal y algunas comarcas de Sicilia y Creta es prácticamente el único país europeo con una producción comercial significativa de este frutal, representando más del 90% de la producción europea. No obstante, Europa importa más del 90% de aguacate consumido, fundamentalmente desde Perú, Chile, Colombia y México. Tradicionalmente, el grueso de la producción española se ha localizado en la costa Mediterránea andaluza, sobre todo en las provincias de Málaga y Granada, y en las islas Canarias, fundamentalmente en Tenerife y La Palma.
En los últimos años estamos asistiendo a una expansión del cultivo principalmente hacia las provincias de Cádiz y Huelva y la Comunidad Valenciana. Igualmente se está aumentando la producción en otras islas del archipiélago canario y a zonas concretas de las costas del norte peninsular, desde Galicia hasta el País Vasco. La superficie cultivada de aguacate en España se acerca a las 20.000 hectáreas. De ellas, unas 14.000 se encuentran en Andalucía, 3.000 en la Comunidad Valenciana y 2.500 en Canarias.
La expansión del cultivo del aguacate se ve favorecida por su capacidad de adaptación a diferentes zonas edafoclimáticas, la existencia de un mercado consolidado, una demanda creciente a nivel mundial junto a unos precios atractivos o la disponibilidad de un paquete tecnológico contrastado. España, además, cuenta con ventajas propias como la existencia de pocas plagas y enfermedades de importancia y la cercanía al mercado europeo.
Factores limitantes
No obstante, aunque en los últimos años hemos asistido a una expansión del cultivo del aguacate, el mantenimiento de la rentabilidad y sostenibilidad de este cultivo en España requiere de una visión a largo plazo que tenga en cuenta los principales limitantes del cultivo y las dinámicas de los mercados internacionales. A continuación, se repasan algunos de esos limitantes que pueden amenazar esta sostenibilidad y rentabilidad del cultivo en nuestro país:
1. Disponibilidad de agua de buena calidad
El aguacate es un cultivo que requiere de aporte de agua prácticamente durante todo el año para una correcta producción. En el caso de España se calcula que se debe aportar un mínimo de 5000-7000 m3 por hectárea y año, según las zonas. Pero, además, esta agua ha de tener baja conductividad por la sensibilidad del aguacate a las sales, especialmente en el caso de los portainjertos de raza mexicana, que son los más utilizados en zonas de clima mediterráneo. En los últimos años, como consecuencia del cambio climático, los periodos de sequía prolongados, de temperaturas extremas y de precipitaciones concentradas en el tiempo son cada vez más frecuentes en la cuenca mediterránea por lo que este suministro no está, a día de hoy, completamente garantizado en la principal zona productora de aguacate de España. La tendencia futura indica que esta situación va a ser crónica y, probablemente, en el futuro implicará el uso de aguas de peor calidad que las actualmente disponibles. Urge, por tanto, tomar decisiones que aseguren la viabilidad del cultivo del aguacate en esta nueva coyuntura. Ello pasa, en primer lugar, por optimizar la gestión del agua disponible, realizando un manejo adecuado de las diferentes fuentes de agua (agua superficial, subterránea, regenerada de depuración y, en zonas costeras, procedentes de la desalinización de agua marina). En segundo lugar, por continuar optimizando los sistemas de riego, de forma que se potencie la monitorización de los aportes de agua en función del estado hídrico del suelo y de la planta mediante las nuevas tecnologías de agricultura de precisión así como continuar con los avances en riego localizado y de bajo caudal. Finalmente, va a ser muy necesario disponer a medio plazo de portainjertos que muestren cierta tolerancia a condiciones de salinidad y/o alto contenido en caliza así como a menores dotaciones de agua. Todo ello, combinado con un aumento de la productividad por hectárea que permita reducir la huella hídrica del aguacate por kilogramo de fruta producido.
2. La baja productividad del aguacate
La baja productividad es un problema general en este cultivo a nivel mundial y tiene relación con el bajo porcentaje de flores que da lugar a fruto, que suele ser inferior al 0,15%. Los trabajos que hemos realizado en los últimos años en el IHSM La Mayora, instituto mixto de investigación entre el CSIC y la Universidad de Málaga, indican que ese bajo porcentaje de cuajado se debe tanto a factores intrínsecos como extrínsecos al cultivo. Entre los factores intrínsecos, el principal está relacionado con una baja calidad de flor, definida por un bajo contenido en diferentes compuestos como carbohidratos o boro en las flores en el momento de la polinización y fecundación. Ello conduce a que, aunque la flor pueda ser polinizada, las probabilidades de desarrollarse en fruto son menores en las flores de peor calidad. Por ello, el mejorar la calidad de flor puede redundar en un mejor cuajado. Para ello, en nuestras condiciones es clave un abonado adecuado durante los meses de invierno, ya que, hasta hace poco, se asumía que en esos meses el árbol se encontraba en reposo vegetativo y que no eran necesarios aportes de nutrientes. Todo ello, unido a un buen estado nutritivo del árbol evaluado mediante análisis foliares que puedan determinar posibles carencias nutritivas.
En cuanto a los factores extrínsecos, hay que tener en cuenta, sobre todo, dos aspectos clave. Por un lado, evaluar la necesidad de plantar árboles polinizantes (para ‘Hass’, que es una variedad de tipo floral A, tienen que ser variedades de tipo floral B, como ‘Fuerte’, ‘Ettinger’, ‘Bacon’, ‘Edranol’ o ‘Zutano’). En condiciones de temperaturas durante floración de unos 20°C y humedades relativas superiores al 70% no parece tan necesaria la plantación de variedades polinizantes o, si se hace, puede llevarse a cabo en un número pequeño (un 5% de los árboles) para garantizar la producción, especialmente en los años de baja cosecha. El otro factor es la presencia de insectos polinizadores. La abeja de la miel es el insecto más utilizado a nivel mundial como polinizador del aguacate. Sin embargo, el aguate es originario de América y la abeja de la miel se introdujo en ese continente a partir de la llegada de los europeos, por lo que el aguacate evolucionó en presencia de otros insectos nativos de América, como las abejas meliponas. De hecho, los resultados obtenidos en diferentes países indican que es recomendable aumentar la diversidad de insectos polinizadores mediante un manejo adecuado de las cubiertas vegetales y, en su caso, establecimiento de estructuras que atraigan otro tipo de insectos además de la abeja de la miel. La abeja de la miel tiene unos rendimientos como polinizador bajo en días frescos y con cielos cubiertos. Otros insectos como los abejorros o diferentes especies de dípteros (fundamentalmente sírfidos) e incluso diferentes especies de abejas solitarias nativas de Europa pueden mejorar la eficiencia de la polinización en esas condiciones.
Una correcta expansión del cultivo pasaría por elaborar mapas de viabilidad que permitan identificar las zonas con mejores condiciones edafoclimáticas, las que deberían descartarse y las que, siendo aptas, presentan distintos niveles de riesgo
3. Plagas y enfermedades
Al estar situados lejos de la zona de origen del cultivo en América Central y al ser un cultivo de relativamente reciente introducción a nivel comercial en España, el número de plagas y enfermedades graves todavía es escaso en nuestras condiciones de cultivo comparado con otros países exportadores de aguacate el mercado europeo. La plaga más importante es el ácaro cristalino (Olygonichus perseae), que se introdujo en Europa hace unos 15 años. Los resultados de la investigación realizada en el IHSM La Mayora, el IFAPA de Churriana y el ICIA de Canarias han permitido avances significativos en el control biológico de este ácaro en base a enemigos naturales y prácticas de cultivo que permiten convivir con la presencia de la plaga sin necesidad de aplicación de acaricidas.
En cuanto a las enfermedades, existen problemas graves de hongos de suelo, fundamentalmente causados por Phytophthora cinnamomi y Rosellinia necatrix. Para el primero, existen portainjertos clonales con tolerancia al hongo. Los más conocidos son Duke7, Dusa o Toro Canyon pero recientemente están apareciendo nuevos portainjertos como Leola, Latas o Zerala de Sudáfica, o Julián de Canarias y otros procedentes de California e Israel. Para el segundo hay un programa de selección en España en el que participan el IFAPA centro de Churriana, el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC y el IHSM La Mayora, que ya cuenta con diferentes selecciones avanzadas con tolerancia al hongo, la mayoría de ellas obtenidas a partir de árboles con portainjertos de semilla que sobreviven en condiciones de infección en campo. Otro problema fúngico cada vez más importante es la presencia de hongos aéreos de la familia Botryosphareaceae que causan muerte regresiva de ramas. Se dispone ya de métodos de detección precoz y se está avanzando en el control de la enfermedad en campo que pasa por reducir las situaciones de estrés de las plantas y un apropiado manejo de los árboles infectados.
4. Expansión del cultivo a nuevas zonas productoras
En los últimos años estamos asistiendo a una expansión del cultivo del aguacate en España desde las zonas tradicionales de producción (provincias de Málaga y Granada en la península e islas de Tenerife y La Palma en Canarias) hacia otras como la costa occidental de Andalucía (provincias de Cádiz y Huelva), Comunidad Valenciana, costa atlántica gallega y cornisa cantábrica. Sin embargo, en muchas de las nuevas zonas de cultivo e incluso en algunas plantaciones en las zonas tradicionales de la península, las condiciones climáticas pueden no ser las más adecuadas para esta especie. Los principales problemas se derivan de un exceso de días con vientos intensos y, sobre todo, de temperaturas mínimas absolutas que dificulten la rentabilidad del cultivo. Podemos considerar como inadecuadas aquellas localizaciones en las que se produzcan temperaturas mínimas absolutas inferiores a -4°C, aunque las condiciones óptimas serían aquellas en las que las temperaturas mínimas absolutas estén por encima de los 0°C, aunque en algunas ocasiones muy puntuales puedan bajar hasta -2°C. Por ello, una correcta expansión del cultivo pasaría por elaborar mapas de viabilidad que permitan identificar las zonas con mejores condiciones edafoclimáticas, las que deberían descartarse y las que, siendo aptas, presentan distintos niveles de riesgo.
A pesar de ser un cultivo de reciente introducción a nivel de producción comercial en España, no debemos olvidar que en nuestro país existen aguacates desde el siglo XVI y que en muchos lugares de España, incluidas las zonas emergentes de este cultivo, existen árboles aislados, a veces muy longevos y de gran tamaño, que normalmente proceden de siembras realizadas por familias de indianos, emigrantes a América que trajeron con ellos costumbres y plantas americanas, y que, al haber sobrevivido y crecido vigorosamente, han mostrado una buena adaptación a las zonas donde viven y constituyen un material vegetal de gran interés para su utilización directa o en programas de mejora. Para ello, es importante organizar su localización a gran escala y proceder a su descripción morfológica y genética y a su conservación en colecciones públicas.
5. Excesiva dependencia de una única variedad y ausencia de una denominación de origen
Actualmente ‘Hass’ es la variedad de referencia y la que domina completamente el comercio internacional de aguacate. Esta variedad surgió por azar hace unos 100 años en California y se ha consolidado como la principal variedad del comercio mundial desde la década de 1960, sustituyendo a ‘Fuerte’ que era la variedad por excelencia hasta entonces. Sin embargo, esta apuesta por una sola variedad, no habitual en otros cultivos frutales, presenta problemas de vulnerabilidad y sostenibilidad a medio/largo plazo del cultivo al depender de un único producto a nivel mundial.
La dependencia del mercado de la variedad ‘Hass’ hace que la estrategia sea la producción de la misma variedad en diferentes lugares del mundo para abastecer el mercado mundial con el mismo producto durante los 12 meses del año. Sin embargo, a pesar de que la variedad sea la misma, la calidad, el manejo poscosecha, la huella de carbono por transporte o la sostenibilidad de su manejo no son iguales en las diferentes regiones productoras.
Por otra parte, esta dependencia monovarietal hace que no se aproveche una de las peculiaridades de este cultivo, que es la posibilidad de producir durante diferentes épocas del año en función de las variedades disponibles. Así, en España podemos producir aguacate durante todo el año con una combinación óptima de variedades haciendo uso de la enorme diversidad varietal del cultivo. Por ejemplo, comenzando en los meses de septiembre y octubre con ‘Bacon’, y siguiendo progresivamente con ‘Fuerte’, ‘Hass’, ‘Lamb Hass’ y, finalmente, ‘Reed’, en los meses de verano. Además la expansión del cultivo a las nuevas zonas puede permitir incluso alargar la campaña de cada una de las variedades recolectando fruta de diferentes condiciones climáticas. Evidentemente, un buen manejo de esta diversificación varietal requiere de una diferenciación de cada variedad para evitar que algunas de ellas, de aspecto externo similar a ‘Hass’ se comercialicen como ‘Hass’. Sin embargo, la situación actual es que los productores españoles recolectan ‘Hass’ durante unos pocos meses (cada vez menos debido a la llegada cada vez más temprana de frutos de ‘Hass’ de otros países) y el resto del año las empresas comercializadoras, para garantizar una continuidad de suministro a sus clientes, importan ‘Hass’ de países terceros para reexportarlos al mercado europeo. Esta estrategia, además de conllevar el riesgo de entrada de plagas y enfermedades presentes en otros países y todavía ausentes en nuestras condiciones, podría ser, a la larga, un problema para nuestros productores, ya que cada vez hay más competencia en los mercados europeos y nuestros costes de producción son más altos que los de otros países exportadores al mercado europeo. En este contexto, la supervivencia de la producción española a unos precios interesantes para los agricultores pasaría por una clara diferenciación del producto español en base, por ejemplo, a la baja huella de carbono en transporte y el manejo sostenible del cultivo.
Conclusiones
En resumen, el cultivo del aguacate en España debería aprovechar el valor de su singularidad al representar más del 90% del aguacate producido en la UE, y destacar ventajas obvias como la baja huella de carbono debida al transporte o la sostenibilidad de un cultivo que se rige por las estrictas normas europeas en materia de uso de productos químicos en agricultura. Además, debería desmarcarse de la oferta monovarietal y distinguirse por la diversificación varietal aprovechando la gran riqueza de diversidad de la especie que permite producir aguacate español en una combinación de distintas variedades durante los doce meses del año.










