La instalación combina investigación, valorización de residuos ganaderos y producción de energía renovable
El IRTA pone en marcha una planta experimental de biogás en Tarragona
El Departamento de Agricultura de la Generalitat y el IRTA han presentado en Mas Bové, en Constantí (Tarragona), una planta experimental de biogás que permitirá investigar nuevas tecnologías y procesos para valorizar las deyecciones ganaderas, reducir las emisiones y obtener energía, fertilizantes orgánicos y agua recuperada. La instalación es la primera de Cataluña y España gestionada por un instituto público de investigación y vinculada al servicio de una explotación ganadera.
La nueva planta se alimenta de purín porcino, gallinaza y restos de pienso procedentes de las granjas de Mas Bové. Su actividad permitirá desarrollar proyectos piloto, validar tecnologías, ensayar nuevos productos y estudiar la obtención de biofertilizantes, bioestimulantes y otros productos de valor añadido a partir de las deyecciones ganaderas.
La instalación procesará más de 5.200 toneladas de materia orgánica al año y producirá unos 96.697 Nm³ de biogás, que se empleará para generar energía térmica destinada al autoconsumo. Esta energía permitirá calentar la nave de maternidad de las cerdas y mantener la temperatura del digestor, sustituyendo parte del uso de gas propano. La producción energética equivale al consumo anual de unos 165 hogares.
La planta también permitirá recuperar agua para el riego de los campos y la limpieza de las explotaciones, mientras que el fertilizante orgánico obtenido mediante la digestión de los residuos se utilizará en los terrenos de Mas Bové.
La directora general de Agricultura y Ganadería, Rosa Altisent, destacó que la instalación demuestra cómo la investigación puede convertir las deyecciones ganaderas en nuevos recursos. "Es una herramienta para avanzar en la circularidad y la sostenibilidad de las explotaciones", señaló.
Por su parte, el director general del IRTA, Josep Usall, subrayó que el proyecto constituye una línea prioritaria de investigación, teniendo en cuenta que la agricultura y la ganadería representan el 32% del potencial estimado de producción de biogás en Cataluña.
La iniciativa se enmarca además en la estrategia de la Generalitat para impulsar el biogás. El Gobierno catalán prevé un importante despliegue de estas instalaciones y calcula que en 2030 las deyecciones ganaderas supondrán casi un tercio de la materia orgánica utilizada por las plantas de biogás del territorio.
La responsable del objetivo científico estratégico del IRTA para impulsar la bioeconomía, Belén Fernández, incidió en que el proyecto "va mucho más allá de producir energía renovable", al permitir valorizar residuos, mejorar la salud del suelo, gestionar de forma sostenible el agua y desarrollar nuevos productos y soluciones para el sector agroalimentario.
Transferencia de conocimiento y formación
La planta también tendrá una función de transferencia de conocimiento y formación, con información abierta sobre su funcionamiento, visitas para la ciudadanía y demostraciones dirigidas al sector. El IRTA prevé, además, convertirla progresivamente en una plataforma para formar técnicos especializados en plantas de biogás.
El proyecto ha supuesto una inversión de más de 660.000 euros, de los que cerca de 100.000 euros proceden de una ayuda del IDAE. Según el responsable del programa de Sostenibilidad en Biosistemas del IRTA, August Bonmatí, el desarrollo de este tipo de instalaciones requiere "dimensionar muy bien los proyectos y contar con las personas e instituciones del territorio" para garantizar que contribuyan a mejorar la sostenibilidad ambiental y generen valor para las comunidades locales.






























