Con la colaboración de la IGP Alubia de la Bañeza-León
La Universidad de León avanza en la protección frente a enfermedades bacterianas aplicando residuos de té verde
El grupo FISIOVEGEN lidera un estudio para analizar cuál es el papel de la pared celular vegetal frente a patógenos y su capacidad para activar mecanismos de defensa, así como explorar el uso de residuos vegetales como tratamientos aplicables en los cultivos.
Integrantes del grupo de investigación de Fisiología y Biotecnología de las Plantas (FISIOVEGEN) de la Universidad de León.
El estudio, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y la Unión Europea, se centra en comprender cómo las plantas se defienden frente a patógenos para, a partir de ahí, diseñar nuevas estrategias sostenibles para proteger los cultivos.
Concretamente, según explica investigador principal Asier Largo, el estudio aborda el papel de la pared celular vegetal, una estructura clave frente a enfermedades, que actúa no solo como barrera física que dificulta la entrada de patógenos, sino también como un sistema de alerta que permite a la planta activar sus mecanismos de defensa.
Todo ello, desde un trabajo que combina un enfoque de investigación básica con una clara orientación aplicada. “Queremos conocer cuál es el papel de la pared celular en la interacción de las plantas con los patógenos que generan enfermedades, y, al mismo tiempo, explorar cómo reutilizar residuos para obtener productos que podamos aplicar en campo y proteger los cultivos”, señala.
Cultivo de alubia
La investigación se centra en la enfermedad de la grasa de la alubia, causada por la bacteria Pseudomonas syringae, y que tiene un impacto directo en producciones de gran relevancia económica para la provincia de León, como la alubia de La Bañeza, así como en el conjunto de Castilla y León, donde provoca importantes pérdidas
Para ello, el proyecto busca avanzar en la comprensión de los mecanismos que determinan la susceptibilidad de determinadas variedades, como la alubia común riñón, analizando cómo la composición y organización de la pared celular influyen en la capacidad de la planta para resistir la infección.
Precisamente, el proyecto cuenta con la colaboración de la Indicación Geográfica Protegida Alubia de La Bañeza-León, así como con socios internacionales de la Universidad de Umeå (Suecia) y la Universidad Andrés Bello (Chile), reforzando su dimensión aplicada y su proyección internacional.
El potencial del té verde
Junto a este enfoque, el equipo investigador trabajará en el desarrollo de tratamientos sostenibles a partir de residuos de origen vegetal. En concreto, se analizará el potencial de los restos de té verde tras su infusionado, ricos en catequinas, compuestos fenólicos que podrían inhibir procesos clave en el desarrollo de la enfermedad.
“Estamos explorando la posibilidad de reaprovechar residuos generados en grandes cantidades para obtener tratamientos que podamos aplicar en campo y mejorar la protección frente a diferentes patógenos”, apunta Largo, quien subraya además que estos compuestos también están presentes en otros materiales vegetales, lo que abre la puerta a su aprovechamiento en distintos contextos agrícolas.
Según recuerdan desde FISIOVEGEN, las enfermedades de origen bacteriano y fúngico representan uno de los principales desafíos para la agricultura actual, con pérdidas que pueden alcanzar hasta el 40% de la producción. En este contexto, investigaciones como la que lidera la Universidad de León resultan clave para avanzar hacia modelos agrícolas más sostenibles, reducir el uso de agroquímicos y mejorar la seguridad alimentaria.
Este proyecto, que concluirá en agosto de 2028, refuerza el posicionamiento de la Universidad de León en el ámbito de la investigación en biotecnología vegetal y su compromiso con el desarrollo de soluciones innovadoras que respondan a retos globales desde una perspectiva local.




























