ACTUALIDAD

El cultivo de girasol en España: entre la resiliencia agronómica y la presión estructural

Foto

El girasol constituye uno de los principales cultivos industriales del sistema agrario español, con especial relevancia en zonas de secano de la mitad sur y de la Meseta Norte. Su importancia radica tanto en la producción de aceite vegetal como en su papel en las rotaciones agrícolas, contribuyendo a la sostenibilidad de los sistemas cerealistas.

El girasol mantiene un papel relevante dentro del sistema agrario español
El girasol mantiene un papel relevante dentro del sistema agrario español.

En los últimos años, el cultivo de girasol en España ha experimentado una evolución marcada por factores climáticos, económicos y geopolíticos. La volatilidad de los mercados internacionales de oleaginosas, el impacto de la sequía y los cambios en la Política Agraria Común (PAC) han condicionado su superficie y productividad. Este artículo analiza la evolución del cultivo, centrándose en superficie, producción, rendimientos y estructura territorial, así como en su posicionamiento dentro del contexto europeo.

Evolución de la superficie cultivada

Durante el periodo analizado, 2019-2025, la superficie dedicada al girasol ha mostrado una tendencia oscilante, con una relativa estabilidad a nivel nacional, pero con importantes variaciones regionales. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y estimaciones sectoriales, en 2024 la superficie nacional se situó en torno a 745.000 hectáreas, cifra similar a campañas previas.

Castilla y León concentra cerca del 47% del total nacional, consolidándose como la principal región productora. A nivel regional, el comportamiento ha sido heterogéneo. Andalucía ha experimentado un descenso progresivo en la última década, con una caída reciente del 5% entre 2024 y 2025, mientras que en Castilla-La Mancha se observa una estabilidad relativa con ligeros ajustes anuales.

Las variaciones de superficie responden a varios factores estructurales:

  • Rentabilidad relativa inferior frente a cultivos leñosos (olivar, almendro).
  • Competencia por el uso del suelo (energías renovables, cambios de uso agrario).
  • Políticas agroambientales que incentivan el girasol en determinadas regiones.
  • Condiciones climáticas, especialmente sequías recurrentes.

En el Gráfico 1 se muestra la evolución de la superficie de girasol por CCAA en el periodo 2019-2025.

Gráfico 1. Superficie (ha) de girasol por CCAA en España. Período 2019-2025...

Gráfico 1. Superficie (ha) de girasol por CCAA en España. Período 2019-2025. Fuente: Anuario estadística julio 2025 (MAPA) y Gobierno de Aragón (SINGEAR).

El caso de Andalucía resulta especialmente ilustrativo de las dinámicas de cambio. Según datos oficiales de la Junta de Andalucía, la superficie ha pasado de más de 246.000 hectáreas en 2022 a poco más de 179.000 en 2025, lo que supone una contracción significativa en apenas tres campañas. Esta reducción no puede atribuirse a un único factor, sino a la convergencia de varios elementos: la pérdida de rentabilidad relativa frente a cultivos leñosos como el olivar o el almendro, la competencia por el uso del suelo —incluyendo la expansión de instalaciones de energías renovables— y la creciente incertidumbre climática.

A pesar de estas presiones, el girasol no ha desaparecido del sistema productivo, lo que revela su valor estructural. En muchas explotaciones de secano continúa siendo una alternativa viable dentro de las rotaciones cerealistas, especialmente en contextos donde las limitaciones edafoclimáticas restringen otras opciones. Su bajo requerimiento hídrico y su capacidad de adaptación a suelos de fertilidad media lo convierten en un cultivo difícilmente sustituible en determinadas zonas.

Si la superficie ha mostrado una relativa estabilidad a escala nacional, la producción ha seguido una trayectoria mucho más errática, reflejando la extrema dependencia del cultivo respecto a las condiciones meteorológicas. El año 2023 constituye un punto de inflexión en este sentido. La combinación de altas temperaturas y déficit hídrico generalizado provocó una caída abrupta de los rendimientos, que en regiones como Andalucía descendieron por debajo de 1 tonelada por hectárea. Esta campaña evidenció, de manera particularmente clara, la vulnerabilidad del girasol de secano ante episodios de sequía prolongada.

En contraste, las campañas de 2024 y 2025 han mostrado una cierta recuperación, con rendimientos que vuelven a situarse en el entorno de 1,2-1,3 t/ha en muchas zonas productoras. No obstante, esta mejora debe interpretarse con cautela. Más que un cambio estructural en la productividad, parece responder a una normalización parcial de las condiciones climáticas tras un año excepcionalmente adverso. De hecho, si se analiza la evolución del rendimiento a medio plazo, no se observan incrementos significativos, lo que apunta a un estancamiento productivo que limita la competitividad del cultivo.

Esta situación plantea un desafío importante desde el punto de vista agronómico. A diferencia de otros cultivos extensivos que han experimentado mejoras sostenidas gracias a la innovación genética y tecnológica, el girasol en España no ha logrado incrementar de forma significativa su rendimiento medio. Si bien se han desarrollado híbridos más resistentes y se han introducido mejoras en las prácticas de cultivo, estos avances no han sido suficientes para contrarrestar los efectos del estrés hídrico y la variabilidad climática.

Contexto internacional

En paralelo, el contexto internacional ha ejercido una influencia creciente sobre la evolución del cultivo. El mercado global de oleaginosas, caracterizado por una elevada volatilidad, ha condicionado las decisiones de siembra de los agricultores. España, lejos de ser autosuficiente, mantiene una posición estructuralmente deficitaria y depende en gran medida de las importaciones de semilla de girasol. Dentro de la Unión Europea, se sitúa como uno de los principales países importadores, lo que refleja tanto la insuficiencia de la producción interna como la fuerte demanda de la industria transformadora.

En este escenario, las tensiones geopolíticas y las disrupciones en los mercados internacionales han tenido efectos ambivalentes. Por un lado, el incremento de los precios en determinados momentos -como la invasión de Ucrania por parte de Rusia- ha incentivado la siembra; por otro, la incertidumbre ha desincentivado la inversión y ha reforzado la percepción de riesgo asociada al cultivo. Esta dualidad ha contribuido a la volatilidad observada en la superficie cultivada.

La PAC también ha desempeñado un papel relevante en este periodo. Las nuevas orientaciones hacia una agricultura más sostenible han favorecido, en cierta medida, el mantenimiento del girasol dentro de las rotaciones, especialmente a través de medidas agroambientales. No obstante, estos incentivos no siempre han sido suficientes para compensar las desventajas económicas frente a otros cultivos más rentables, lo que explica en parte la pérdida de superficie en determinadas regiones.

Gráfico 2. Superficie (Mha) de girasol UE-27. Período 2019-2025. Fuente: Comisión Europea, enero de 2026
Gráfico 2. Superficie (Mha) de girasol UE-27. Período 2019-2025. Fuente: Comisión Europea, enero de 2026.

Desde el punto de vista económico, el girasol continúa ocupando una posición modesta. En Andalucía, por ejemplo, representa apenas el 0,6% del valor de la producción vegetal, a pesar de concentrar más del 94% del valor de las oleaginosas. Este contraste pone de manifiesto su carácter de cultivo extensivo de bajo margen, cuya viabilidad depende en gran medida de su integración en sistemas productivos más amplios.

A pesar de estas limitaciones, el cultivo presenta una serie de fortalezas que explican su persistencia. Entre ellas destaca su contribución a la sostenibilidad de los sistemas agrarios. El girasol permite reducir el barbecho, mejora la estructura del suelo y favorece la biodiversidad, aspectos cada vez más valorados en el marco de las políticas agrarias europeas. Además, su bajo consumo de insumos lo convierte en una opción interesante en un contexto de creciente preocupación por los costes de producción y el impacto ambiental.

Conclusiones

De cara al futuro, el cultivo de girasol en España se enfrenta a un escenario de incertidumbre, pero también de oportunidades. La creciente demanda de aceites vegetales y la necesidad de diversificar los sistemas agrarios podrían favorecer su mantenimiento, siempre que se logren avances en términos de rentabilidad y estabilidad productiva. En este sentido, la mejora genética, la optimización de las técnicas de cultivo y la adaptación al cambio climático serán factores clave.

En última instancia, la evolución reciente del girasol pone de manifiesto la tensión entre su valor agronómico y sus limitaciones económicas. Su continuidad no dependerá únicamente de los precios o de las políticas agrarias, sino de su capacidad para adaptarse a un entorno cada vez más exigente. En un contexto de cambio climático y transformación del sistema agroalimentario, el girasol seguirá siendo, probablemente, un cultivo de equilibrio: menos visible que otros, pero esencial para la sostenibilidad de amplias zonas del territorio agrícola español.

COMENTARIOS AL ARTÍCULO/NOTICIA

Deja un comentario

Para poder hacer comentarios y participar en el debate debes identificarte o registrarte en nuestra web.

Suscríbase a nuestra Newsletter - Ver ejemplo

Contraseña

Marcar todos

Autorizo el envío de newsletters y avisos informativos personalizados de interempresas.net

Autorizo el envío de comunicaciones de terceros vía interempresas.net

He leído y acepto el Aviso Legal y la Política de Protección de Datos

Responsable: Interempresas Media, S.L.U. Finalidades: Suscripción a nuestra(s) newsletter(s). Gestión de cuenta de usuario. Envío de emails relacionados con la misma o relativos a intereses similares o asociados.Conservación: mientras dure la relación con Ud., o mientras sea necesario para llevar a cabo las finalidades especificadasCesión: Los datos pueden cederse a otras empresas del grupo por motivos de gestión interna.Derechos: Acceso, rectificación, oposición, supresión, portabilidad, limitación del tratatamiento y decisiones automatizadas: contacte con nuestro DPD. Si considera que el tratamiento no se ajusta a la normativa vigente, puede presentar reclamación ante la AEPD. Más información: Política de Protección de Datos
REVISTAS
VÍDEOS DESTACADOS
  • La voz del cliente | Agropineda S.L. | Tractores Fendt

    La voz del cliente | Agropineda S.L. | Tractores Fendt

  • Mario Lallana, ingeniero de Producto de Fendt España

    Mario Lallana, ingeniero de Producto de Fendt España

PRODUCTOS DESTACADOS
NEWSLETTERS
  • Newsletter Grandes Cultivos

    25/03/2026

  • Newsletter Grandes Cultivos

    18/03/2026

ENLACES DESTACADOS
Oleicultura 2026Subtropicales 2026Demostración en campo de almendro 2026Caprino-2026ENEO MeetingSyngenta España, S.A.U.
ÚLTIMAS NOTICIAS
EMPRESAS DESTACADAS
OTRAS SECCIONES
SERVICIOS