XIII Congreso 'El Futuro del Cereal' organizado por Agropal y Grupo Interempresas
El cereal acelera su transformación ante un escenario cada vez más complejo
El XIII Congreso ‘El Futuro del Cereal’ reunió en Palencia a cerca de 250 profesionales para analizar las claves de la campaña 2026/2027, desde la innovación varietal y la fertilización hasta la digitalización, la agricultura regenerativa y los mercados. El encuentro se consolidó un año más como foro de referencia del sector del cereal en España, donde técnicos y expertos aportaron su conocimiento para producir de forma más eficiente, reducir el riesgo y mejorar la capacidad de respuesta ante un escenario climático, económico y geopolítico cada vez más complejo.
VÍDEOS DEL CONGRESO 'EL FUTURO DEL CEREAL' 2026
- 21/09/2026 - Castilla y León prepara 30 millones en ayudas al cereal para activarlos "cuanto antes"
- 21/09/2026 - Análisis y perspectivas del mercado de cereales en España
- 21/09/2026 - Multienergía Repsol en el sector agro: Certificados de Ahorro Energético
- 21/09/2026 - Fertilización regenerativa y nutrición de precisión
- 21/09/2026 - Ajuste de la fertilización en cereal: claves de la herramienta SATIVUM
- 21/09/2026 - Claves para maximizar el rendimiento en cereal
- 21/09/2026 - Las legumbres como pilar de la fertilidad y sostenibilidad del suelo
- 21/09/2026 - Semilla certificada AGROPAL: Un valor diferencial
- 21/09/2026 - Innovación al servicio del agricultor en la producción de cereales
- 21/09/2026 - Manuel Pimentel, exministro de Trabajo: "La mano de obra en el campo va a desaparecer"
La rentabilidad volvió a situarse en el centro del debate cerealista durante el XIII Congreso ‘El Futuro del Cereal’, celebrado el pasado 15 de septiembre en Magaz de Pisuerga (Palencia) bajo el lema ‘Sembrando un nuevo modelo de agricultura’. Organizado por Grupo Interempresas y Agropal Grupo Alimentario, el encuentro reunió a cerca de 250 técnicos y profesionales del sector en una jornada que permitió abordar, desde diferentes perspectivas, los principales condicionantes de la campaña 2026/2027.
El programa combinó una visión general sobre el futuro de la agricultura con un amplio bloque técnico dedicado a genética, protección vegetal, nutrición, semilla certificada, leguminosas, agricultura digital, fertilización de precisión, eficiencia energética y mercados. El hilo conductor fue la necesidad de mejorar la eficiencia de las explotaciones para afrontar un escenario marcado por la presión sobre los costes, la incertidumbre climática y la volatilidad de los mercados.
La jornada dejó además un diagnóstico compartido: la tecnología y la innovación ofrecen herramientas para mejorar la productividad y reducir el uso de insumos, pero su incorporación debe estar vinculada a la rentabilidad y a las necesidades concretas del agricultor.
El valor estratégico de la agricultura
La ponencia inaugural corrió a cargo del exministro Manuel Pimentel Siles, ingeniero agrónomo, doctor en Derecho, editor y escritor, quien abordó el futuro de la agricultura desde la perspectiva de la innovación, la sostenibilidad y la competitividad.
Su intervención puso el foco en una cuestión que trasciende al propio cultivo de cereal: la relación entre el precio de los alimentos, la remuneración de los productores y la capacidad de Europa para mantener una producción alimentaria suficiente.
Pimentel señaló que el peso de la alimentación en el presupuesto de los hogares ha “descendido drásticamente” durante las últimas décadas y advirtió de que, mientras los consumidores destinan una proporción cada vez menor de sus ingresos a la cesta de la compra, los agricultores reciben una parte cada vez más reducida del precio final de los alimentos. A su juicio, esta evolución compromete la viabilidad de numerosas explotaciones.
El exministro defendió asimismo la necesidad de garantizar la producción alimentaria en España y Europa. El mensaje conectó con algunas de las ideas desarrolladas en su libro La venganza del campo, donde plantea el carácter estratégico de la agricultura ante cuestiones como la seguridad alimentaria, la sostenibilidad, la energía y los cambios económicos y sociales.
Su intervención situó así el debate técnico posterior en un marco más amplio: la innovación agrícola no puede desligarse de la necesidad de asegurar la viabilidad económica de quienes producen alimentos.
Soluciones agronómicas
Tras la ponencia inaugural, la primera mesa redonda, ‘Innovación al servicio del agricultor’, trasladó el debate al terreno de las soluciones agronómicas.
Teresa Fortún, Breeder de cereal norte de Limagrain Field Seeds Ibérica; Javier Blázquez, Business Development Lead de FMC Agricultural Solutions; José Ángel Cortijo, responsable del Servicio Agronómico del noroeste de Fertiberia, y Jesús Foronda, Biologicals Agronomy Technical Expert de Corteva Agriscience, analizaron las posibilidades que ofrecen la mejora genética, la protección de cultivos y las nuevas estrategias de nutrición.
El planteamiento de esta mesa partió de una premisa cada vez más presente en la agricultura extensiva: la mejora de la rentabilidad no depende de un único factor, sino de la combinación de genética, manejo, protección y nutrición.
La innovación varietal permite trabajar con materiales adaptados a diferentes condiciones productivas, mientras que las nuevas soluciones de protección y nutrición buscan mejorar la eficiencia y responder a un escenario en el que las herramientas disponibles y las condiciones climáticas están cambiando.
El objetivo, en definitiva, es producir más y mejor con una utilización más ajustada de los recursos, una cuestión especialmente relevante en una campaña en la que los rendimientos y los costes vuelven a estar bajo presión.
La semilla certificada como primer eslabón del rendimiento
El siguiente bloque estuvo dedicado a la semilla certificada de Agropal, presentada por Carlos Colmenares, director técnico del Departamento Agronómico de la cooperativa.
Colmenares puso sobre la mesa uno de los elementos que determinan el potencial productivo desde el inicio de la campaña: la calidad del material de siembra. Según explicó durante su intervención, los ensayos realizados por Agropal para comparar semilla R2 con R3 o semilla procedente de la propia explotación mostraron una producción superior de entre el 8% y el 15% en R2.
La cifra refuerza la importancia de considerar la semilla como una inversión productiva y no únicamente como un coste. La calidad sanitaria, la pureza varietal y el potencial genético constituyen factores que pueden condicionar el resultado final de una campaña antes incluso de que el cultivo emerja.
En este sentido, la apuesta de Agropal por su Centro de Alto Rendimiento de selección de semilla certificada se integra dentro de una estrategia orientada a acompañar al agricultor desde la elección del material vegetal hasta la comercialización.
Las leguminosas ganan protagonismo en las rotaciones
La intervención de Mario Cordero, técnico del Departamento Agronómico de Agropal, introdujo otro elemento clave para el futuro de los sistemas cerealistas: las leguminosas.
Bajo el título ‘Las legumbres como pilar de la fertilidad y sostenibilidad del suelo’, Cordero analizó el papel de estos cultivos dentro de las rotaciones. Entre sus principales ventajas señaló la fijación biológica de nitrógeno, el aporte de residuos y materia orgánica, la diversificación de cultivos y un mejor aprovechamiento de los recursos del suelo.
La incorporación de leguminosas puede contribuir así a reducir la dependencia de determinadas aportaciones externas y a mejorar el funcionamiento agronómico de la rotación. Además, permite diversificar las fuentes de ingresos de las explotaciones y responder a una demanda creciente de proteína vegetal en Europa.
La cuestión adquiere especial importancia en un momento en el que el cereal necesita mejorar sus márgenes y en el que la sostenibilidad se plantea cada vez más desde una perspectiva de sistema y no únicamente de cultivo.
Maximizar el rendimiento utilizando mejor los recursos
La segunda mesa redonda de la jornada, ‘Claves para maximizar el rendimiento en cereal’, puso el foco directamente en la eficiencia.
Cristina Gómez, de Bayer Crop Science; Jesús Val, de EuroChem Agro Iberia; Diego Mozo, de Kenogard, y Alejandro García Álvaro, de Yara Iberian, analizaron el papel de la agricultura digital, la protección de cultivos, los biorracionales y las nuevas estrategias de nutrición.
El debate permitió mostrar cómo diferentes tecnologías están convergiendo en torno a un mismo objetivo: utilizar mejor la información y los insumos para tomar decisiones agronómicas más precisas.
La digitalización permite disponer de datos sobre el cultivo y el suelo; la teledetección facilita el seguimiento de determinadas variables; las nuevas herramientas de nutrición permiten ajustar las aportaciones y las soluciones biorracionales amplían las posibilidades de manejo sanitario.
El reto está en integrar todas estas herramientas en sistemas que sean operativos y económicamente viables para el agricultor.
SATIVUM: datos para ajustar la fertilización
Uno de los ejemplos más claros de esa agricultura basada en datos llegó de la mano de David Nafría, jefe del Área de Desarrollo Tecnológico del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL).
Su intervención estuvo dedicada a SATIVUM, herramienta orientada a apoyar la toma de decisiones en materia de fertilización. El planteamiento responde a una de las necesidades más importantes de la agricultura actual: ajustar las aportaciones de nutrientes a las necesidades reales del cultivo y a las características de cada parcela.
El interés de este tipo de herramientas reside en convertir la información agronómica en decisiones concretas. En el caso del nitrógeno, una aplicación más ajustada puede contribuir simultáneamente a mejorar la eficiencia económica y a reducir pérdidas de nutrientes.
La digitalización aparece así no como un fin en sí mismo, sino como un instrumento para mejorar la gestión de los recursos.
Agricultura regenerativa y nutrición de precisión
La intervención de David González, socio de la cooperativa Sustraiak, amplió el debate hacia la agricultura regenerativa y la nutrición de precisión.
González sintetizó la situación del sector cerealista con una frase que resume buena parte de las dificultades actuales: “Los costes suben, los precios no acompañan, el clima aprieta y la geopolítica añade incertidumbre sobre insumos que dábamos por garantizados”.
Ante este escenario, la agricultura regenerativa plantea trabajar sobre la capacidad productiva del propio sistema, prestando especial atención a la salud del suelo, la materia orgánica, la biodiversidad y la eficiencia en el uso de los recursos.
La nutrición de precisión complementa este enfoque al buscar una aplicación más ajustada de los nutrientes. Ambas estrategias convergen en la idea de que producir de forma sostenible exige conocer mejor el funcionamiento de las parcelas y gestionar de manera más eficiente sus recursos.
La eficiencia energética entra en la ecuación
El programa incorporó también la eficiencia energética con la intervención de Iván Martín, coordinador Agro de Repsol, sobre las soluciones multienergía aplicadas al sector.
Martín destacó durante su intervención la posibilidad de monetizar los ahorros energéticos derivados de inversiones y actuaciones destinadas a mejorar la eficiencia energética, vinculándolos a los Certificados de Ahorro Energético (CAE).
La cuestión resulta especialmente relevante en explotaciones cerealistas donde el coste energético está presente de forma directa o indirecta en diferentes fases de la actividad. Con el coste del gasóleo disparado, la eficiencia energética se incorpora así al debate sobre competitividad junto a la semilla, la fertilización, la sanidad vegetal o la digitalización.
Un mercado que condiciona todas las decisiones
La jornada llegó a su último bloque técnico con el ‘Análisis y perspectivas del mercado de cereales en España’, a cargo de Mercedes Ruiz, directora de Aestivum.
Su intervención permitió poner el foco en la otra variable fundamental de la rentabilidad del cereal: el precio del grano. La situación de los mercados nacionales e internacionales, la evolución de la producción, la demanda, la climatología, la geopolítica y los movimientos de los fondos de inversión condicionan las posibilidades de comercialización y, por tanto, las decisiones que debe adoptar el agricultor.
Ruiz aportó las claves que en su opinión van a determinar las cotizaciones del cereal en el corto y medio plazo. En el lado alcista destacó los conflictos en Oriente Medio y la guerra entre Rusia y Ucrania, la toma de posiciones largas de los fondos y el probable retorno de China al mercado de commodities agrícolas en virtud de un posible acuerdo comercial con Estados Unidos. Como elementos bajistas, la directora de Aestivum señaló la desescalada bélica entre los países antes mencionados o la recogida de beneficios por parte de los fondos, entre otros factores.
Una campaña marcada por la caída de los rendimientos
El diagnóstico económico presentado durante el Congreso estuvo condicionado por una campaña complicada en Castilla y León. El gerente de Agropal, César Reales, calificó la situación de “compleja” después de una campaña afectada por la sequía que habría provocado una reducción de la cosecha cercana al 40%. Al mismo tiempo, destacó como elementos positivos la recuperación de los precios de los cereales, que según sus datos se encontraban un 20% por encima de los registrados un año antes, y la moderación de los costes de los fertilizantes respecto a los máximos alcanzados meses atrás.
Reales situó el futuro de las explotaciones en la “mayor profesionalización y la mejora de la competitividad”, además de reivindicar el papel de las cooperativas como herramienta de apoyo a los agricultores.
El contraste entre menores rendimientos y cierta recuperación de los precios resume buena parte de la complejidad de la campaña: una mejora de las cotizaciones no garantiza por sí sola la rentabilidad cuando la producción se ve afectada por las condiciones climáticas.
La Junta de Castilla y León anuncia nuevas ayudas al sector del cereal
El cierre institucional corrió a cargo del consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de Castilla y León, Joaquín Antonio Pino, que anunció durante la clausura la preparación de 30 millones de euros en ayudas al sector cerealista, con el objetivo de activarlas "cuanto antes".
Según explicó Pino, estas ayudas buscan aportar liquidez a las explotaciones ante el incremento de los costes de producción y la reducción de los rendimientos registrada durante la campaña. La Junta prevé además adelantar 500 millones de euros de la PAC.
El consejero también reclamó que los acuerdos comerciales de la Unión Europea incorporen “cláusulas espejo” para garantizar condiciones de competencia equilibradas para los agricultores europeos y cuestionó el impacto que, según manifestó, están teniendo las importaciones de cereal procedentes de Ucrania sobre el mercado.
Pino describió la situación de los cultivos herbáceos como “muy complicada” y puso como ejemplo el diferencial entre los rendimientos necesarios para cubrir costes y los obtenidos esta campaña. Según sus datos, en Castilla y León se necesitarían unos 4.000 kg/ha para cubrir costes, frente a una media regional de alrededor de 3.100 kg/ha; en Palencia, el rendimiento habría superado ligeramente los 3.300 kg/ha.
El Congreso ‘El Futuro del Cereal’ 2026 dejó un mensaje transversal: la transformación tecnológica del cultivo de cereal ya está en marcha, pero su verdadero valor se medirá por su capacidad para mejorar los resultados de las explotaciones.
Bajo el lema ‘Sembrando un nuevo modelo de agricultura’, el Congreso puso sobre la mesa precisamente esa necesidad de cambio. Un nuevo modelo en el que el conocimiento técnico, la innovación y la digitalización deben ponerse al servicio de una agricultura capaz de mantener su productividad, adaptarse al cambio climático y, sobre todo, garantizar la viabilidad económica de las explotaciones cerealistas.
La conclusión que se desprende del encuentro es que, más que apostar por una tecnología concreta, el reto es poner en práctica una nueva forma de gestionar el cultivo: más información, mayor precisión, mejor uso de los recursos y una visión empresarial de la explotación. Todo ello en un contexto en el que, como recordó Manuel Pimentel, la agricultura no solo produce alimentos, sino que desempeña un papel estratégico en la seguridad y estabilidad de las sociedades.






























