Un estudio del ICVV destaca la importancia de la poda en la prevención de las enfermedades de la madera de la vid
Las prácticas de poda desempeñan un papel determinante en la salud y longevidad del viñedo y pueden influir de forma decisiva en el riesgo de infección por enfermedades de la madera de la vid. Así lo concluye un artículo de revisión publicado por investigadores del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) en la revista Crop Protection, que analiza de forma crítica la relación entre las estrategias de poda y el desarrollo de estas patologías.
Las enfermedades de la madera de la vid constituyen uno de los principales problemas sanitarios del viñedo a escala mundial, ya que reducen la vida útil de las plantas, afectan a la producción y aumentan los costes asociados al manejo y la reposición de cepas. Muchos de los hongos implicados en estas enfermedades acceden a la planta a través de las heridas de poda, lo que convierte esta operación en un factor clave para limitar el riesgo de infección.
El trabajo sintetiza los avances más recientes sobre la dinámica de dispersión de esporas, la susceptibilidad de las heridas de poda a lo largo del tiempo, la influencia de las condiciones climáticas y las diferencias existentes entre regiones vitícolas. Los autores señalan que no existen recomendaciones universales para reducir el riesgo de infección, ya que la eficacia de las distintas estrategias depende de factores como el clima, la presión de inóculo, los patógenos predominantes o la viabilidad práctica de las medidas de protección.
Una de las principales conclusiones del estudio es que la poda no debe considerarse únicamente una labor anual de mantenimiento del viñedo, sino una decisión estratégica con efectos acumulativos a largo plazo. Aspectos como el número y tamaño de las heridas, su localización en la planta, la continuidad del flujo de savia o la acumulación de necrosis internas pueden condicionar tanto la aparición de síntomas como la longevidad de las cepas.
Los investigadores identifican además importantes lagunas de conocimiento que requieren nuevas líneas de trabajo. Entre ellas destacan la necesidad de estudios que integren variables como el momento de poda, la carga de heridas, la presencia de patógenos, la evolución de las necrosis internas, el flujo de savia, la mortalidad de plantas y su impacto económico en las explotaciones vitícolas.
Según los autores, el manejo sostenible de las enfermedades de la madera de la vid pasa por desarrollar estrategias adaptadas a las condiciones específicas de cada región vitícola, apoyadas en datos epidemiológicos locales y basadas en la combinación de distintas medidas preventivas.































