En términos de carbono, la biomasa aérea presenta una concentración media del 47%
Un estudio cuantifica la biomasa y el carbono en olivos ‘arbosana’ y ‘picual’ y apunta a diferencias en su capacidad de fijación
Investigadores del IAS-CSIC, en colaboración con IFAPA y la Universidad de Córdoba, han analizado la acumulación de biomasa y el almacenamiento de carbono en dos de los cultivares de olivo más extendidos en el Mediterráneo, ‘arbosana’ y ‘picual’, con implicaciones directas en el manejo agronómico y la sostenibilidad del cultivo.
Los resultados muestran diferencias relevantes entre variedades. ‘Picual’ presenta una mayor acumulación de biomasa, con una media de 36,5 kg por árbol frente a los 27,5 kg de ‘arbosana’, debido principalmente a una mayor inversión en tronco y ramas estructurales. Por el contrario, ‘arbosana’ destina una proporción mayor a las hojas.
En términos de carbono, la biomasa aérea presenta una concentración media del 47%, mientras que en las raíces se sitúa en torno al 42%. A escala de plantación, el suelo actúa como principal reservorio, con unas 76 toneladas de carbono por hectárea, frente a las 13–16 toneladas almacenadas en la biomasa del árbol.
Más allá de la comparación varietal, el estudio apunta a una implicación clara: la asignación de biomasa y la capacidad de fijación de carbono pueden convertirse en criterios relevantes tanto en la selección de cultivares como en el diseño de plantaciones y prácticas de manejo.



























