GO PhytoDron: avanzando en la validación de los drones como equipos de aplicación de fitosanitarios
El proyecto GO PhytoDron nace de la inquietud de la industria de la sanidad vegetal por impulsar el uso de los drones como herramienta segura para realizar aplicaciones de productos fitosanitarios. El objetivo es avanzar en su marco regulatorio y estableciendo escenarios de uso con los que promover su posible equiparación a las aplicaciones terrestres convencionales.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha aprobado recientemente la subvención al Grupo Operativo (GO) PhytoDron que tiene como finalidad demostrar la seguridad de las aplicaciones con drones en el entorno agroforestal. Se espera que los datos obtenidos en el proyecto contribuirán a la autorización del uso de drones en tratamientos fitosanitarios. Así, el pasado 18 de octubre fue publicada la resolución de concesión de subvenciones para la ejecución de proyectos de Innovación de interés general por Grupos Operativos de la Asociación Europea para la innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas (Aei-Agri), en el marco del programa nacional de desarrollo rural 2014-2020, para el año 2020. El GO PhytoDron ha sido elegido encabezando la línea estratégica de agricultura de precisión, bajo el título ‘GO PhytoDron: validación y seguridad de las aplicaciones aéreas con drones en el entorno agroforestal’.
Según Mamen Márquez, responsable de Buenas Prácticas en Aepla (Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas), el Grupo Operativo GO PhytoDron es "una nueva iniciativa que se ha generado a partir de un grupo de trabajo plural y multidisciplinar, aglutinando expertos del ámbito universitario, productores, grandes empresas y actores de la red agroalimentaria con diferentes visiones y perspectivas del sector". Las labores de investigación, la experiencia en el ámbito regulatorio, los centros públicos, las asociaciones de productores nacionales y las tres grandes multinacionales del sector presentes en el consorcio, dotan a este Grupo Operativo de "un equilibrio enriquecedor para la propuesta y de una experiencia más que notable en el objeto del proyecto".
El plazo de ejecución del proyecto culmina en 2023
El objetivo del proyecto será demostrar que el uso de drones debe dejar de ser considerado como una aplicación aérea para pasar a formar parte de las aplicaciones terrestres. El plazo de ejecución es desde marzo de 2021 hasta marzo de 2023. "Esto redundará en beneficio del sector productor, ya que de esta manera se facilitará la puesta en el mercado de una tecnología útil y segura que pueda ser utilizada en el ámbito agrícola y forestal", apunta la responsable de Aepla. El GO PhytoDron trabajará con equipos terrestres y con aeronaves convencionales mediante metodologías de análisis de riesgos, caracterización rigurosa de escenarios, aplicaciones y equipos de vuelo/aplicación y la definición de protocolos de análisis. Debido a la diversidad de escenarios y ecosistemas agrícolas y forestales que presenta España, el grupo operativo buscará definir aquellas situaciones y cultivos del territorio nacional donde la aplicación terrestre o aérea no son las opciones más eficientes, seguras y medioambientalmente sostenibles.
A pesar del amplio y detallado planteamiento del proyecto, Mamen Márquez considera que aún es prematuro hablar de una fecha concreta para el uso habitual de drones en aplicaciones de fitosanitarios en agricultura. "Los resultados de los ensayos que se van a realizar en el proyecto determinarán la fecha de su real implantación en el ámbito agroforestal. Antes de esto debe de haber un cambio en la legislación que permita usar la tecnología de los drones y equipararla a un tratamiento terrestre. En ese momento los productos fitosanitarios registrados y siempre cumpliendo con las indicaciones de la etiqueta, podrán ser aplicados con drones".
Ensayos en los cultivos de viña y olivar
El proyecto GO PhytoDron es de carácter supra-autonómico e involucra a entidades de ámbito nacional, "ya que se busca una solución común a un reto que se plantea en todo el sector agrícola", explican desde Aepla. De esta forma, los cultivos de viña y olivar han sido los escogidos para efectuar las pruebas en el marco de este proyecto. "Se han elegido por la representatividad que tienen en la agricultura española. También el entorno forestal está representado en el proyecto. De cualquier manera, con los resultados obtenidos y si cambia la legislación para el uso de fitosanitarios aplicados con drones, cualquier cultivo podrá beneficiarse de esta tecnología para erradicar plagas y enfermedades de una forma segura y eficaz", afirma Márquez.
En cuanto a si esta tecnología puede ser viable en los grandes cultivos que ocupan una mayor superficie media y tienen un menor valor de cosecha, como pueden ser los cereales u oleaginosas, desde Aepla aseguran que "la precisión que da el uso de drones en la aplicación de fitosanitarios hace que, a la larga, pueda ser viable para cualquier cultivo y extensión". Asimismo resaltan que la detección de plagas y enfermedades "es una tarea que hay que realizar en cualquier caso y posterior a esto hay que aplicar medidas que las erradiquen. Siguiendo las directrices de la gestión integrada de plagas, si no hay otra alternativa que lo pueda solucionar, hay que recurrir a los productos fitosanitarios, y si disponemos de la tecnología de los drones, esta nos permitirá aplicar de una forma totalmente dirigida al foco de infección, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero". La presencia en el proyecto de entidades agrupadoras del sector productor "en constante contacto con los agricultores", como es el caso del Grupo Alimentario DCOOP, la Plataforma Tecnológica del Vino o Baskegur, "garantiza la rápida transferencia en dos cultivos de referencia en el panorama nacional al que se suma el ámbito forestal, y la inclusión de Neiker (miembro de la junta directiva del Instituto Forestal Europeo) garantiza la proyección de los resultados obtenido a nivel europeo".
Mamen Márquez cree que la parametrización "rigurosa" de las aplicaciones con dron sobre los cultivos de viña y olivar, empleando las metodologías estandarizadas y desarrollando los estudios que demuestren que se cumplen con los estándares de eficacia y los requisitos de seguridad y operacionales, "permitirá avanzar en una producción agrícola optima, segura y sostenible". Estos cultivos, junto con el pino en el ámbito forestal, deben ser interpretados como escenarios de aplicación que puedan representar aplicaciones realizadas en otros cultivos, "por lo que los resultados del proyecto podrán ser aplicados a otros cultivos y escenarios de aplicación". Los impulsores de la iniciativa esperan además que los resultados del proyecto tengan impacto tanto en el sector productor como en el área normativa. "Serán muy útiles para la evaluación de riesgo de los productos fitosanitarios para su autorización y comercialización".
Ventajas del uso de drones frente a la aplicación convencional de fitosanitarios
Por otro lado, en lo que atañe a la aplicación convencional de fitosanitarios, es preciso indicar que la evolución tecnológica de los pulverizadores ha sido exponencial en los últimos años. Se trata de una familia de equipos dentro de la maquinaria agrícola que no ha dejado de innovar, aprovechando la implementación de las nuevas tecnologías en el ámbito agrario. El uso de software de gestión, de bigdata o las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial son una realidad en algunos pulverizadores que ya están disponibles en el mercado y que facilitan la sostenibilidad económica y medioambiental de los tratamientos fitosanitarios.
Sobre las ventajas que podrían aportar los drones en este tipo de tareas, desde Aepla aseguran que "potencialmente, el dron dispone de una capacidad de aplicación precisa de los productos fitosanitarios en diferentes escenarios operacionales. La reducción de insumos que permiten los drones está alineada con las estrategias de sostenibilidad de la Unión Europea que rebajan al 50% el uso de productos fitosanitarios en 10 años. El aumento de la competitividad y rentabilidad en las explotaciones y la demostración de que la aplicación mediante drones representa un riesgo menor o similar desde un punto de vista ambiental y de seguridad humana al de las aplicaciones terrestres convencionales, permitirán un avance significativo en materia de regulación tanto de equipos como de autorizaciones de productos fitosanitarios".
Según Aepla, esto implicaría un impulso sustancial al uso eficiente de los recursos por parte del sector productor ya que "se reducirá el volumen de productos a aplicar, siendo económicamente viable, productivo y competitivo. Se reducirá notablemente el nivel de emisiones al sustituirse aplicaciones convencionales con maquinaria que usa combustibles fósiles por una maquinaria de bajas emisiones, siendo una tecnología mucho más respetuosa con el medio ambiente y pudiéndose incorporar a los sistemas de producción ecológica y en armonía con los recursos naturales esenciales de los que dependen la agricultura".
El Grupo Operativo PhytoDron cuenta con la participación de representantes de la totalidad de ramas agroindustriales involucradas en este proceso, como son Corteva Agriscience, la Universidad de Sevilla, la Asociación de la Madera de Euskadi (Baskegur), el Instituto de Investigación y Tecnología Alimentaria de la Generalitat de Catalunya (IRTA), el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias, el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (Neiker), la Universidad Politécnica de Madrid, el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), el Grupo Alimentario DCOOP, la Plataforma Tecnológica del Vino, Syngenta, BASF y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.




























