OPINIÓN

"Debemos avanzar en la uniformidad de los criterios de calidad que utilizan los responsables de compra de la distribución"

Entrevista a Yolanda Medina, presidenta de la Interprofesional de la Patata de Castilla y León

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La Organización Interprofesional de la Patata de Castilla y León (OIPACYL) ha sido la primera en constituirse a nivel nacional y tiene por delante numerosos retos entre los que destacan la mejora de la promoción de la patata cultivada en esta CC AA, la creación de una marca de calidad que la distinga en el mercado, la puesta en marcha de una plataforma de asesoramiento al agricultor en materia agronómica que está desarrollando junto al ITACyL o la adaptación al nuevo modelo de gestión del almacenamiento que ha supuesto la prohibición del antigerminante CIPC.

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¿Qué pasos se han dado hasta ahora y cuáles son las primeras acciones que se van a llevar a cabo desde la Interprofesional de la Patata en Castilla y León? ¿Con qué plazos se trabaja actualmente?

Recordemos que la Interprofesional de la Patata de Castilla y León está recientemente reconocida, en julio de 2020, en plena pandemia, y por lo tanto en un contexto muy desfavorable. Aún así, desde entonces se han comenzado a celebrar diferentes reuniones donde todas las asociaciones integrantes muestran la preocupación por este sector y las ideas, trabajos y los objetivos comunes a conseguir. Buscando todo lo que une para poderle dar forma. Y desde este aspecto, invito a todos a que se sumen en lo que puedan aportar y ayudar para hacer de la patata de Castilla y León un sector estratégico y con fortaleza.

¿Hasta dónde puede llegar la interprofesional en lo que respecta a organizar este sector y qué objetivos principales se han fijado en este sentido?

La interprofesional tiene que ser un mecanismo de ayuda al sector y el límite de la interprofesional se encuentra donde cada agricultor, empresa y cooperativa decida. Por ejemplo, algunas Interprofesionales de patata europeas trabajan en varias vías como la formación de agricultores en las demandas del mercado, están en las instituciones para dar su opinión del sector en cuanto a los productos fitosanitarios, colaboran con entidades para desarrollar diferentes técnicas, elaboran estudios y estadísticas con empresas especializadas en consumo de patatas y target de población, tendencias de mercado, promoción…

En este sentido, este año será complicado acceder a los fondos europeos para campañas de promoción de la patata dado el plazo de tiempo limitado del que disponemos para formalizar la solicitud. No obstante, desde la Junta de Castilla y León se está estudiando la manera de contribuir a este propósito para la campaña de este año.

¿Considera necesario replantear la producción de patata en función de las zonas y las variedades que a priori pueden tener una mejor salida comercial?

La pandemia hace replantear todos los sectores incluido el primario. Lo que sí se observa es un descenso continuado en el consumo de patatas, año tras año y lo que el consumidor va demandando. La cuota de mercado en España está repartida en un mayor porcentaje hacia el canal de distribución y en menor medida hacia la red de mercas. Los formatos más medianos, variedades con buena calidad de frito casero y calidad visual son las que están mejor ubicadas en el mercado en cuanto a la demanda. También hay que recordar que el sector industrial es muy fuerte y potente en España, y cada vez más creciente en demanda y Castilla y León produce este tipo de patatas que demanda con buena calidad.

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¿Se ha abandonado el proyecto de crear una marca de garantía para la patata de Castilla y León? En todo caso, ¿sería factible su creación en base a unas características diferenciadas? ¿Cree que tendría recorrido en el mercado?

De ninguna manera se ha abandonado el proyecto. Es más, ahora con la Interprofesional es un reto que debemos sacar adelante. Castilla y León es una zona geográfica con características climáticas y edafológicas muy marcadas y no en vano, es la primera comunidad productora de patatas en cuanto a superficie y rendimiento, y somos la primera comunidad que más tiempo suministramos patata nueva, casi 5 meses y continuamos durante la campaña de almacenaje. Todo esto se tiene que traducir en tener una figura de calidad.

El aumento del consumo de patata a través de la gran distribución en detrimento del canal Horeca, ¿en qué va a modificar esta tendencia la demanda de patata producida en Castilla y León?

El cliente de la distribución no es el mismo que el cliente del canal Horeca. Los formatos, variedades y exigencias son distintos en uno y otro. De hecho hemos visto cuáles han sido los formatos y/o variedades más castigados cuando no hemos tenido este canal de venta durante esta campaña. En Europa, donde hay una gran tendencia a sembrar patatas destinadas a industria, principalmente al congelado, han realizado un planteamiento de descenso de superficie de siembra importante en las zonas donde se cultiva este tipo de patata ya que no pueden ser zonas reconvertibles a otras variedades. Por lo que en Castilla y León digamos que hay esa misma tendencia, no todas las tierras sirven para plantar determinadas variedades de patata y ahí hay que estar muy de la mano de cada operador para tomar la decisión.

“No todas las tierras sirven para plantar determinadas variedades de patata y ahí hay que estar muy de la mano de cada operador para tomar la decisión”

¿La comercialización de patata de consumo en fresco en el mercado libre se va a reducir cada vez más en favor de los contratos entre agricultores y almacenistas?

Los contratos es una herramienta de estabilización de mercado que se tiene que hacer en toda la cadena de valor, en caso contrario no se obtiene el fin perseguido. Por ejemplo el canal Horeca que anteriormente hemos comentado no se caracteriza por realizar contratos y la exportación de patata que hace Castilla y León principalmente al mercado de Portugal, tampoco. Por el contrario, la industria de transformación puede contratar un 90% de sus necesidades y en algunos casos el 100%. En cuanto a la distribución, también opta por realizar dichos contratos pero no toda la distribución ni en la totalidad de sus necesidades de patata.

¿En estos momentos es posible la comercialización de patata bajo contrato desde el agricultor hasta la gran superficie que vende el producto al consumidor final?

Abundando en lo anteriormente indicado, sí se llevan a cabo contratos entre el agricultor, almacenista y embolsador durante los últimos años pero no todas las grandes superficies plantean esta opción y también no en todos los porcentajes de suministro.

¿La interprofesional puede lograr que las cadenas de supermercados reduzcan el volumen de patata importada de Francia, para consumir más patata de la región y de otras zonas de España?

Ante esta pregunta cabe recordar que estamos en un mercado de libre suministro y venta de mercancías. Hoy en día nos puede llegar a casa unas zapatillas compradas en internet desde China, EE UU, Taiwan o cualquier país del mundo, y por el contrario también podemos vender a cualquier parte del mundo. Teniendo en cuenta esta premisa, la labor de la interprofesional es crecer en una mayor demanda por parte del consumidor del producto que aquí se realiza, con la diferenciación de la misma con su mayor capacidad y calidad culinaria y cuando el consumidor esté de acuerdo en lo que hemos transmitido, será él quien marque las pautas de su compra.

Hoy en día conviven patatas de procedencia francesa con patatas -en menor cuantía- producidas y almacenadas en Castilla y León, pero también con patatas nuevas recolectadas de verdete en el sur de España y en la región de Murcia, más patatas que provienen de terceros países como por ejemplo Egipto. Por lo tanto, hay mercado para crecer pero nos toca hacerlo a nosotros. Oferta, como he indicado, hay de muchos lugares hoy en día.

Uno de los aspectos en los que se debe avanzar es en la uniformidad de los criterios de calidad que utilizan los responsable de compra de la distribución, para que no se rechacen aquellas patatas con buena aptitud culinaria pero que puedan tener cambios en el aspecto visual que, en muchos casos, se catalogan como enfermedades cuando no lo son.

La digitalización en el sector agrario parece un proceso de cambio imparable en estos momentos. ¿Cómo se está viviendo este cambio en el sector de la patata y qué importancia va a tener para la sostenibilidad económica del cultivo en el corto y medio plazo?

La digitalización es uno de los cambios de este siglo en todos los sectores y como no podía ser de otra manera también en el sector primario. En esta vía se está trabajando con el ITACYL en un instrumento de ayuda al sector productor de patata. Se trata de un sistema de seguimiento a través de fotos de imagen de cosecha que le pueda ayudar a tomar decisiones al agricultor en su cultivo, y con un futuro potenciador en cuanto a información de tratamientos preventivos que pueda generar. No obstante, todos estos procesos llevan su tiempo en cuanto a datos que hay que facilitar para que la respuesta del programa tenga la mayor fiabilidad posible.

¿Cómo ha afrontado el sector la retirada del mercado del CIPC y qué problemas pueden surgir en esta próxima campaña? ¿Qué productos se pueden consolidar como alternativas eficaces?

Antes de responderte a esta pregunta, que hace cambiar todo el planteamiento en las siembras de patatas y en el futuro del sector, quisiera hacer una reflexión. Hoy en día tenemos un gran problema en el sector en cuanto a retiradas contínuas de productos fitosanitarios, en muchos casos sin que exista una alternativa como ocurre por ejemplo con el alfilerillo. Este insecto es un gran destructor de patatas con gran calidad que son desechadas para la venta en el momento que presenta esta plaga que, como su nombre indica, es como un alfiler y muchas veces no se observa hasta el momento del proceso de lavado. Es una plaga que se presenta bajo suelo, es decir, tenemos el hándicap que el cultivo de patata no es un frutal o una viña, por lo que puedes estar observando todo el cultivo con buenas perspectivas, hacer revisiones bajo el suelo por diferentes zonas y estar todo correcto y en un momento dado encontrarte que, con toda la inversión realizada, tu producto no sirve porque ha empezado a actuar este insecto y el agricultor no tiene manera de atajarlo porque se han eliminado los productos fitosanitarios para tal fin. En esta vía se va a dos velocidades: la que va por una autopista -eliminación de productos- y luego la realidad. El sector de la patata está totalmente de acuerdo en eliminar cualquier producto que no se pueda utilizar por demostración científica, no por cualquier otro interés y siempre que conviva la eliminación del mismo con la eficacia demostrada de nuevos productos a precios razonables.

Una vez explicado este apartado, entro más de lleno en el tema del CIPC. Esta materia activa es la que se ha usado desde siempre, desde los famosos polvos que se echaban de manera artesanal en las patatas que se guardaban para comer en casa procedentes de los huertos, hasta de las formas más sofisticadas en almacenes por empresas con maquinaria y personal entrenado y autorizado para su aplicación.

La Comisión Europea determinó la eliminación de este producto para su aplicación desde el 8 de octubre de 2020. Durante esta campaña de almacenaje, todos los países de la UE dieron de alta diferentes productos para ir comprobando su eficacia y poder estar preparados para la siguiente campaña de almacenamiento y convivir o aplicar uno o varios productos durante el almacenaje y tener ya la experiencia del uso y la eficacia de los mismos como son por ejemplo el aceite de menta, aceite de naranja, 1,4 DMN, etileno… Pero en España nos encontramos que, a diferencia de nuestros competidores de la UE, sólo está autorizado un producto que es el aceite de menta por lo que estamos en clara desventaja ya que no podemos comprobar ningún producto más, es decir, ni su eficacia, ni su precio… Todos los que se dedican a patatas saben que no es igual una variedad temprana, de media estación o tardía por lo que su respuesta en almacenaje no es la misma y hay que hacer pruebas, o por ejemplo que los almacenes no están preparados para la aplicación de estos nuevos productos y que hay que hacer cambios sustanciales de gran envergadura económica, proceder a la limpieza y desinfección de una manera muy exhaustiva, para eliminar de las instalaciones y de los cajones cualquier rastro de CIPC que pudiera salir en un resultado de análisis multiresidual.

Lo que no hay forma de entender es que desde el año 2020 todos los países de la UE que se dedican a la producción y comercialización de patatas tengan dados de alta varios productos antigerminantes y en España no nos lo permitan, y que desde esos países se suministren patatas a España con esos productos que aquí no nos dan de alta. Estamos en total desventaja y ahora mismo tenemos un gran problema: esos productos son más económicos que el que está autorizado en España actualmente. Y como he comentado, el mercado es libre y actualmente se están ofreciendo contratos de suministro a España para la campaña 2021/2022 de patatas con esos productos que nosotros no podemos aplicar y eso se va a traducir en que puedan hacerse menos contratos en Castilla y León en favor de que se hagan en Francia.

Y en esta línea, la interprofesional va a luchar, apoya y va a llevar a cabo la presentación ante la Administración regional de diferentes productos para que nos otorguen su uso de manera excepcional en la próxima campaña.

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