"La colza permite obtener márgenes competitivos respecto a otros cultivos a pesar del aumento del precio de los insumos"
Entrevista a Lucía Sánchez, técnica responsable de Experimentación de Oleaginosas y Leguminosas en INTIA
La colza se ha consolidado en los últimos años como una de las alternativas más interesantes para diversificar las rotaciones de cultivo en Navarra, gracias a su capacidad para mejorar la rentabilidad de las explotaciones, aportar beneficios agronómicos y responder a la creciente demanda de materias primas y semilla. En este proceso, la labor de experimentación y transferencia de conocimiento que desarrolla INTIA resulta clave para adaptar las variedades y las técnicas de manejo a las condiciones agroclimáticas de la comunidad, proporcionando a los agricultores herramientas para optimizar el rendimiento y la sostenibilidad del cultivo. En esta entrevista analizamos la evolución de la colza en Navarra, los principales retos que afronta y las líneas de trabajo que marcarán su futuro.
¿Cómo ha evolucionado el cultivo de colza en Navarra en los últimos años y qué factores explican su situación actual?
En la actualidad, la colza en Navarra se ha consolidado como una alternativa de interés dentro de las rotaciones de cultivos extensivos, tanto en parcelas de secano como en regadio donde se cultiva para obtención de semilla principalmente. El cultivo de la colza rompe el monocultivo de cereal de forma que se altera el ciclo de plagas, enfermedades y malas hierbas, mejorando su control.
En los últimos años su superficie se ha visto condicionada por varios factores. Por un lado, las condiciones agroclimáticas en el momento de la implantación es un aspecto crítico del cultivo en el que las precipitaciones tanto por exceso como por escasez pueden llegar a comprometer su viabilidad.
Por otro lado, las exigencias de la PAC respecto a los ecorregímenes y cultivos mejorantes han ayudado a hacer el cultivo atractivo pero, a su vez, compite en superficie con el aumento de cultivos proteicos como el guisante que, en poco tiempo, ha triplicado su superficie cultivada en Navarra. Otro de los factores que influyen en que los agricultores se decanten por sembrar colza es el precio de liquidación, que permite obtener márgenes competitivos respecto a otros cultivos a pesar del aumento del precio de los insumos.
¿Cuál es el objetivo de los ensayos que lleva a cabo INTIA con el cultivo de colza?
El sector agroalimentario se enfrenta a diferentes retos, como la adaptación al cambio climático, la digitalización o el aumento del coste de los insumos. A estos retos se unen las exigencias a nivel normativo en cuanto al uso de fertilizantes, fitosanitarios y otros inputs que hacen necesario experimentar sobre nuevas técnicas y métodos agrícolas y ganaderos que permitan sistemas agrícolas rentables y sostenibles desde el punto de vista agrícola, medioambiental y social.
Ante estos desafíos, INTIA trabaja aunando la experimentación aplicada con el asesoramiento directo al sector, permitiendo crear un círculo de conocimiento en el que el equipo de asesoramiento identifica las necesidades reales de los productores. El equipo de experimentación al que pertenezco lleva a cabo ensayos para intentar dar respuesta a esas necesidades, de forma que se genera un conocimiento que se transfiere al sector poniendo en valor el servicio de asesoramiento imparcial.
En la actualidad, desde INTIA se está trabajando en diferentes líneas como por ejemplo la evaluación de material vegetal, estrategias de fertilización y el manejo integrado de plagas, malas hierbas y enfermedades. Respecto a los ensayos de material vegetal, se trabaja en la evaluación de la adaptación a las condiciones agroclimáticas de Navarra de nuevas variedades de colza. En estos ensayos se trabaja conjuntamente con la red GENVCE, lo que aporta la fortaleza de la visión conjunta de todo lo experimentado (variedades) en diferentes situaciones como las que puedan darse en Castilla y León, Aragón u otras comunidades.
En cuanto a la mejora genética, ¿qué avances se han producido en las variedades de colza durante la última década y qué características demandan hoy los agricultores?
En materia de genética se han producido diferentes avances que han incidido en la mejora del rendimiento y en el manejo del cultivo. En los últimos años se trabaja con variedades híbridas como sucede en el cultivo de maíz, mejorando el potencial de rendimiento del cultivo. Asimismo, actualmente, existen variedades en el mercado con tecnología Clearfield que toleran la aplicación de herbicidas de la familia de las Imidazolinonas, de forma que se pueden utilizar para el manejo de malas hierbas difíciles de controlar con otros herbicidas que se utilizan en el cultivo; además de variedades con una mejora en el comportamiento del cultivo frente a enfermedades. Otras variedades a destacar son aquellas con tecnología de eficiencia en el uso del nitrogéno y variedades tolerantes a virus que pueden afectar al cultivo y su rendimiento, poco evaluadas en nuestra zona.
Los agricultores demandan variedades productivas, con alto contenido graso, buen vigor de implantación y que se adapten a las condiciones agroclimáticas de la zona donde se cultivan; además de una buena sanidad y un ciclo de rotación adecuado. También se demanda una adecuada tolerancia a la dehiscencia, factor importante en el momento de la cosecha.
¿Hasta qué punto la mejora varietal ha contribuido a incrementar los rendimientos y la estabilidad de las producciones frente a factores climáticos?
El salto de variedades lineales a los híbridos marcó una importante mejora en los rendimientos del cultivo. Además, en el caso de parcelas con hierbas complicadas, las varieades Clearfield pueden ayudar a utilizar herbicidas para su control. Actualmente, se buscan variedades con buen vigor de nascencia, que nazcan y se implanten rápidamente evitando el posible daño de plagas de otoño como limacos y pulguilla. En cuanto ciclo, en nuestra zona interesan variedades precoces que maduren antes de las posibles altas temperaturas y/o escasez de precipitaciones. Además, las variedades con buen comportamiento frente a enfermedades son interesantes desde el punto del vista del manejo.
La escasez de precipitaciones en la época de siembra sigue siendo uno de los principales obstáculos para la expansión de la colza en muchas zonas. ¿Existen estrategias válidas para superar este condicionante?
El momento de la siembra es un punto crítico del cultivo. Como he comentado, se buscan variedades con buen vigor de nascencia que, junto con una adecuada preparación del terreno en la que se intentan realizar labores de mínimo laboreo o incluso siembra directa a la espera de precipitaciones, permitan una nascencia rápida y homogénea del cultivo de forma que el cultivo se vea mínimamente afectado por las plagas de otoño que pueden comprometer su desarrollo y la viabilidad del cultivo. En todo caso la colza sigue siendo muy demandante de condiciones de humedad en la nascencia.
La fertilización es una de las claves del cultivo. ¿Cómo han cambiado las estrategias de abonado y qué papel juegan actualmente nutrientes como el nitrógeno, el azufre o algunos micronutrientes?
La colza es un cultivo demandante de nutrientes como el nitrogéno y el azufre de forma que es importante cubrir bien las necesidades de los mismos para una adecuada nutrición y que no afecte a su rendimiento. Además, presenta mayores necesidades de fósforo, por lo que hay que prestar atención a aportar también este elemento en función de las necesidades.
En el abonado nitrogenado, las aplicaciones se realizan en dos o tres coberteras en función del potencial productivo y la zona agroclimática. El aporte se suele realizar unos días antes que en el cultivo de cereal ya que, debido a su desarrollo, suele necesitar antes el aporte de nitrógeno ya que sus necesidades nos las cubre el suelo. En zonas donde por el nivel de azufre del suelo no se cubren las necesidades del cultivo, será recomendable el aporte de este elemento junto con el abonado nitrogenado.
"En alguna zonas se están explorando las mezclas de cultivo o mezclas de variedades para hacer frente a determinadas plagas".
En el ámbito de la sanidad vegetal, ¿cuáles son las principales amenazas para el cultivo en Navarra?
En nuestras condiciones, en los primeros estadíos del cultivo es necesario vigilar la presencia de limacos y pulguilla. Son dos plagas que pueden afectar -en caso de daño importante- la viabilidad del cultivo, ya que la colza en lo primeros estadíos tiene una capacidad de compensación limitada. En el caso de los limacos, es importante en el manejo de la plaga utilizar diferentes herramientas agronómicas que disminuyan el riesgo de presencia y multiplicación de la plaga en la parcela, como son la eliminación de ricios o restos de paja donde la plaga pueda desarrollarse. Y en el caso de pulguilla, una nascencia e implantación del cultivo rápida y homogénea permite que la plaga tenga un desarrollo menor, de forma que no cause daños en el cultivo. Si es necesario, se realizará tratamiento insecticida solo si se superan los umbrales de tratamiento.
Ante la reducción de materias activas disponibles en Europa, ¿qué retos afrontan los productores y qué alternativas están surgiendo para mantener la rentabilidad del cultivo?
Los productores de colza se enfrentan a diferentes retos en el manejo ante la reducción de materias activas, por lo que se tiene que realizar un manejo integral del cultivo dentro de la rotación. Rotaciones de cultivos que permitan romper el ciclo, con alternancia de materias activas en las situaciones en las que estén disponibles.
En alguna zonas, se están explorando las mezclas de cultivo o mezclas de variedades para hacer frente a algunas plagas con resultados irregulares por zonas. Asimismo, se están utilizando bioestimulantes u otros productos en los que es necesario conocer su funcionamiento y evaluar su eficacia.
La recolección sigue siendo un momento crítico por el riesgo de pérdidas. ¿Qué avances técnicos o cambios en el manejo han permitido mejorar la eficiencia de la cosecha?
Habitualmente se están empleando colzas con una mayor tolerancia a la dehiscencia, además de que la recolección se realiza con los cuidados necesarios para que las pérdidas de granos sean mínimas.
Mirando al futuro, ¿qué oportunidades y desafíos marcarán el desarrollo de la colza en Navarra y qué innovaciones serán determinantes para consolidar el cultivo en los próximos años?
La colza sigue siendo importante en la rotación de cultivos de los secanos extensivos cerealistas de Navarra, aunque su superficie ha disminuido ligeramente, en parte por el aumento de la superficie dedicada al cultivo de leguminosas debido a los requerimientos de la PAC.
Además, es un cultivo que, a pesar de que es necesario vigilarlo más que otros cultivos extensivos y realizar varias intervenciones a lo largo de su ciclo, el margen económico que se obtiene actualmente hace que siga siendo interesante, junto con los beneficios agronómicos y medioambientales que ofrece.
“Los productores de colza se enfrentan a diferentes retos en el manejo ante la reducción de materias activas, por lo que se tiene que realizar un manejo integral del cultivo dentro de la rotación”




























