El agricultor debe ser consciente que las labores de volteo del suelo generan serios problemas en su estructura, pero además hay otros muchos aspectos que deben tenerse en cuenta
La innovación: clave para mejorar la materia orgánica de los suelos agrícolas
El papel de los suelos agrícolas es fundamental para abastecer de alimentos a una creciente población mundial. La radiografía actual de los suelos españoles aporta información preocupante. Además, los efectos del cambio climático en el régimen de temperaturas y precipitaciones, suponen una nueva amenaza. Es necesario extender entre los agricultores un modelo de gestión de suelos agrícolas, con el objetivo principal de aumentar el contenido de materia orgánica, basado en un catálogo de medidas que permitan un mejor aprovechamiento de las condiciones del suelo, sin dejar de lado el aspecto medioambiental, intentando alcanzar retos como el aumento de la productividad, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la estructura de los suelos y reducir las pérdidas por erosión.
Introducción
Con el objetivo de ayudar a los agricultores y mejorar el estado de los suelos agrícolas se ha puesto en marcha el proyecto MOSOEX, que persigue el aumento de la materia orgánica en el suelo mediante la realización de determinadas prácticas agrarias. Bajo la coordinación de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), forman parte del mismo la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC.SV), la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), el Centro Superior de Investigación Científicas (CSIC), el Instituto Navarro de Tecnología e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA) y la empresa SOLID FOREST. Este proyecto forma parte de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas (AEI-Agri), en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020, contando con el apoyo del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El proyecto se centra en explotaciones de cultivos extensivos anuales de secano, predominantes en la geografía española, y pretende ser una herramienta para aquellos que quieran mejorar la gestión de sus suelos en línea con:
- Mejorar la productividad del suelo, produciendo más con menos. El futuro de muchas explotaciones agrícolas pasa por mejorar los índices de productividad del suelo.
- Evitar los procesos de degradación, en particular los derivados de la erosión. Este aspecto cobra todavía más importancia ante los escenarios de cambio climático y el aumento de la desertificación de la Península Ibérica.
- Reducir los costes de producción. La monitorización de cada una de las labores es fundamental para conocer su influencia en los costes de producción totales. El escaso margen de la mayoría de los productos agrícolas, nos obliga a limitar al máximo la inversión realizada.
La materia orgánica del suelo tiene un papel crucial en el comportamiento físico, químico y biológico del suelo. Por tanto, resulta fundamental preservar y aumentar los niveles de materia orgánica mediante una gestión adecuada de los suelos.
El suelo es un ente complejo formado por sólidos, aire, agua y organismos vivos. Todos son importantes, pero sobre ellos destaca la materia orgánica. A pesar de su bajo contenido, la materia orgánica marca el comportamiento del suelo y mitiga sus carencias.
La materia orgánica del suelo se define como todo componente orgánico del suelo en diferente grado de descomposición. Por tanto, dentro de esta definición se engloban tanto los tejidos de plantas y animales como los microorganismos vivos del suelo. La materia orgánica es una propiedad clave en el funcionamiento y productividad de los suelos agrícolas debido al elevado número de procesos en los que participa y a los beneficios que aporta. Estos beneficios se pueden clasificar en físicos, químicos y biológicos. Así, por ejemplo, en cuanto a los beneficios físicos, la materia orgánica mejora la estructura del suelo mediante la formación de agregados estables. Este efecto positivo en la estructura del suelo tiene un impacto directo en la mejora de la capacidad de los suelos para infiltrar y retener agua, así como para resistir la erosión.
En cuanto a los beneficios químicos, la materia orgánica constituye una importante reserva de nutrientes, favoreciendo la fertilidad natural del suelo. Así, durante el proceso de mineralización de la materia orgánica se liberan nutrientes esenciales para las plantas. Además, la materia orgánica mejora la capacidad de retención de estos nutrientes en el suelo, reduciendo las pérdidas por lavado. Por último, la materia orgánica tiene un impacto directo en la actividad biológica de los suelos ya que ésta sirve de alimento para los organismos que habitan en el suelo, desde las lombrices que airean el suelo, hasta los microorganismos que fijan el nitrógeno atmosférico o facilitan la absorción de fósforo. Además, se ha relacionado la presencia de niveles altos de materia orgánica con una mayor diversidad de organismos en los suelos y, con ello, una mayor resistencia y capacidad de recuperación de sus funciones después de una perturbación severa.
Todos estos beneficios tienen un impacto directo en la aptitud agrícola de los suelos. Existe una relación directa entre la cantidad de materia orgánica de un suelo y su capacidad para producir alimentos. Además, el aumento de los niveles de materia orgánica no solo tiene un impacto positivo en la producción de alimentos sino también en la calidad ambiental. El aumento de la materia orgánica de los suelos favorece la mitigación del cambio climático mediante la reducción de la concentración de gases de efecto invernadero de la atmósfera. Durante su crecimiento, las plantas fijan dióxido de carbono (principal gas de efecto invernadero), que incorporan a sus tejidos en forma de carbono. Una vez acaba el ciclo del cultivo, parte de los tejidos vegetales pasarán al suelo en forma de restos de cosecha y, por tanto, el carbono previamente fijado en los tejidos pasará a formar parte de la materia orgánica del suelo. Aunque una parte del carbono regresa posteriormente a la atmósfera, el suelo es capaz de retener cantidades importantes de dióxido de carbono de la atmósfera en forma de materia orgánica, proceso que se conoce como secuestro de carbono.
Por tanto, teniendo en cuenta el impacto que tiene la materia orgánica en la productividad agrícola y en la calidad ambiental, resulta fundamental adoptar prácticas de manejo agrícola que favorezcan el aporte de materiales orgánicos al suelo y reduzcan su pérdida. Así, por ejemplo, si eliminamos o reducimos la labranza, dejamos la totalidad o parte de los restos de cosecha en la superficie del suelo, establecemos cultivos cubierta durante la fase de barbecho, o potenciamos las rotaciones de cultivo, favoreceremos la acumulación de materia orgánica en nuestros suelos. También, la aplicación directa de enmiendas orgánicas de origen animal o vegetal en nuestros suelos tendrá un impacto positivo a la hora de aumentar los niveles de materia orgánica.
Considerando la enorme importancia que tiene la materia orgánica en el suelo, el proyecto MOSOEX ofrece un catálogo de medidas de gestión de suelos, que de manera individual y en su conjunto, permiten aumentar la materia orgánica del suelo, pero además reducen las posibles pérdidas por erosión o las emisiones de gases de efecto invernadero, y pueden ser eficaces en la lucha contra plagas y enfermedades.
El agricultor debe ser consciente que las labores de volteo del suelo generan serios problemas en la estructura del suelo, pero además hay otros muchos aspectos que deben tenerse en cuenta, como el aporte externo de materia orgánica, una correcta rotación de cultivos que tenga en cuenta la introducción de cultivos mejorantes del suelo, una fertilización adecuada basada en la situación inicial del suelo y las necesidades del cultivo existente, o la puesta en marcha de medidas de agricultura ecológica en aquellos ambientes más adecuados.
De manera muy resumida a continuación se exponen las principales medidas que es necesario conocer para alcanzar ese objetivo de mejorar el contenido en materia orgánica y, con ello, la salud de los suelos agrícolas.
Agricultura de Conservación
La Agricultura de Conservación, práctica basada en la supresión del laboreo, el mantenimiento de una cubierta vegetal y la rotación de cultivos, constituye una de las prácticas agrarias más efectivas para incrementar el contenido de materia orgánica de los suelos agrícolas.
La Agricultura de Conservación es una de las agro-ciencias más estudiadas y con mayor desarrollo en el mundo. Su sencillez y complejidad se aúnan en tres principios básicos que fundamentan la obtención de beneficios económicos para el agricultor, ambientales en materia de mejora de recursos naturales (aire, agua, suelo), biodiversidad y lucha contra el cambio climático a través del incremento de la materia orgánica del suelo y la reducción de las emisiones de CO2, además de los beneficios sociales derivados del mantenimiento del empleo y población en el ámbito rural.
Dichos principios, sobre los que se fundamentan una implantación exitosa y unos beneficios reales sobre los ecosistemas agrarios, son los siguientes:
- Realizar la siembra sin remover el suelo. En la práctica se traduce en suprimir el laboreo, de manera que se mejore la integridad estructural del suelo y los restos vegetales queden sobre su superficie.
- Mantener una cobertura vegetal sobre el suelo durante todo el año. Esto se traduce en el mantenimiento de los rastrojos en cultivos herbáceos y en la siembra o conservación de cubiertas vegetales entre hileras de árboles en los cultivos leñosos. Al menos el 30% del suelo debe quedar cubierto tras la siembra, para protegerlo eficazmente contra la erosión. No obstante, son deseables coberturas mayores al 60% para tener un control casi total sobre este proceso de degradación del suelo.
- Programar rotaciones o diversificación de cultivos en cultivos anuales. De esta forma, se controlan mejor plagas y enfermedades, rompiendo ciclos que se mantienen en monocultivos, además de incorporar cultivos que puedan mejorar la fertilidad natural del suelo y la biodiversidad.
Mínimo laboreo
Rotación de cultivos
Girasol en siembra directa. Foto: AEAC.SV.
Racionalización del abonado mineral
Incorporación de materia orgánica al suelo
Agricultura ecológica
Reducir el tiempo con suelo desnudo
La formación y el asesoramiento claves en el proceso de mejora
El desarrollo rural debe incluir entre sus objetivos “garantizar la gestión sostenible de los recursos naturales y la acción por el clima” y para esto, entre las prioridades de la UE se encuentra “Fomentar la transferencia de conocimientos e innovación en los sectores agrario y forestal y en las zonas rurales” con el objetivo de “prevenir la erosión de los suelos y mejorar la gestión de los mismos”. Ahí es donde entran los servicios de asesoramiento a las explotaciones, que ayudan a los agricultores a mejorar sus resultados teniendo en cuenta el respeto al medio ambiente y los recursos.
Para conseguir estos objetivos se establecen las medidas de transferencia de conocimientos y los servicios de asesoramiento que son las herramientas que van a permitir la mejora del conocimiento.
Los servicios de asesoramiento a las explotaciones deben ayudar a los agricultores a “mejorar los resultados económicos y medioambientales, así como el respeto del medio ambiente y la capacidad de adaptación al cambio climático de sus explotaciones” a evaluar el rendimiento de su explotación agraria y determinar las mejoras necesarias en lo que respecta a los requisitos legales de gestión, buenas condiciones agrarias y medioambientales, las prácticas agrícolas beneficiosas para el clima y el medio ambiente establecidas en el Reglamento (UE) nº 1307/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo.
En estos reglamentos se puede comprobar la gran importancia que, para las instituciones europeas, tiene la transferencia de conocimiento o formación continua sobre la mejora de la gestión de los suelos, para el desarrollo del sector primario adaptado al cambio climático y respetando el medio ambiente.
Para más información, en la página web www.mosoex.es, se puede encontrar una amplia selección bibliográfica relacionada con este tema, organizada por técnicas de cultivo.
Referencias
- Álvaro-Fuentes, J., Hontoria C., (2020). La materia orgánica del suelo, clave en la sostenibilidad y productividad de los sistemas agrarios. www.mosoex.es
- Erice, D. (2020). La mejora de la productividad de los suelos agrícolas está en tus manos. www.mosoex.es
- http://www.agriculturadeconservacion.org/index.php




























