"Se están ignorando los desafíos y amenazas que tiene Europa para proteger a sus cultivos y sus espacios naturales en los próximos años"
Entrevista a Concepción Novillo, Regulatory Manager & Stewardship Coord en Bayer Crop Science
La agricultura europea se enfrenta a una serie de retos en los próximos años que requieren de la máxima información a nivel técnico y normativo para entender la amplitud de los cambios que están por llegar en materia de Sanidad Vegetal. En el intento de descubrir las claves que van a influir en este proceso, acudimos a una de las mayores expertas de nuestro país para analizar la situación actual y las perspectivas de futuro. Concepción Novillo acumula una dilatada trayectoria profesional en la empresa Monsanto, una experiencia que pone en valor actualmente en la multinacional alemana Bayer como Responsable de Asuntos Regulatorios y Tutela de Producto.
¿Qué cambios reseñables se han producido en el marco regulatorio europeo durante los últimos años en lo que respecta a la autorización de productos fitosanitarios?
Por otro lado, para el desarrollo de este Reglamento, continuamente se están publicando nuevos documentos guía, cada vez más exigentes, y que incorporan los últimos conocimientos científicos. El objetivo es garantizar que los usos autorizados de los productos fitosanitarios sean seguros, pero como en muchos casos las evaluaciones parten de modelos teóricos y siempre se tiene en cuenta el peor escenario (worse case) las exigencias y las limitaciones para autorizar un producto fitosanitario son cada vez más altas.
Finalmente, y quizás más preocupante, estamos observando una influencia creciente y lobby de grupos activistas sobre las decisiones finales, que por el contrario deberían estar basadas en estas estrictas evaluaciones científicas.
¿Cuál va a ser el escenario para la protección de cultivos en Europa en los próximos años? ¿Las restricciones al empleo de determinadas materias activas podrían endurecerse aún más?
Durante los últimos años se observa mayor interés de la sociedad sobre la calidad de los alimentos, una cierta preocupación por los residuos de fitosanitarios en ellos, así como una voluntad de reducción de su uso, probablemente motivada por campañas con un gran impacto mediático.
Esta situación se traduce en una alta presión sobre las autoridades para modificar los requisitos de aprobación de las sustancias activas, e incluso que se hayan tomado decisiones sobre la renovación de sustancias no basadas en la evaluación del riesgo, como en el caso de glifosato, clorpirifos o los neonicotinoides. En el caso del glifosato, por ejemplo, la renovación de autorización se concedió para 5 años, a pesar de que el marco normativo estipula que las renovaciones sean de 15 años cuando las conclusiones de las evaluaciones de riesgo indiquen que los usos son seguros. Este proceso también originó la creación de la COM-PEST en el parlamento europeo, y aunque las conclusiones de su informe reconocen que el proceso de evaluación y aprobación de los productos fitosanitarios de la Unión Europea (UE) es el más estricto del mundo, solicita un cambio importante en dicho proceso y endureciendo aún más los requisitos.
Por último, el borrador del 'Green Deal' de la Comisión Europea que incluye el 'Farm to Fork' incluye la propuesta de reducción de uso de los productos fitosanitarios, en los próximos años.
Desgraciadamente, estas propuestas ignoran los desafíos y amenazas que tiene Europa para proteger a sus cultivos y sus espacios naturales. Y paradójicamente, a finales de 2019 ha entrado en vigor el Reglamento (UE) 2016/2031 y numerosos actos delegados, que reconocen la importancia de la fitosanidad de los cultivos y el incremento en el riesgo de introducción de nuevas plagas, por la globalización de los intercambios comerciales y el cambio climático.
¿Qué familias de cultivos tienen una posición más débil en este sentido y qué podemos esperar para el caso concreto de España y de su agricultura extensiva?
Por otro lado, las próximas revisiones de sustancias activas a nivel europeo y la consecuente revisión de las autorizaciones de productos formulados en España, llevará aparejada en muchos casos una incorporación de medidas de mitigación de riesgos adicionales a las actuales, cada vez más restrictivas. Por ejemplo, limitación del número de tratamientos por campaña, reducción de las dosis de aplicación por hectárea, o aplicaciones bianuales, o trianuales. Estas limitaciones, que se establecen para garantizar un uso seguro de los productos, tanto para la salud humana como para el medio ambiente, pueden sin embargo complicar la eficacia de dichos fitosanitarios, o un adecuado manejo de las resistencias.
“Las próximas revisiones de sustancias activas a nivel europeo (...) llevarán aparejadas en muchos casos una incorporación de medidas como la limitación del número de tratamientos por campaña, reducción de las dosis de aplicación por hectárea, o aplicaciones bianuales, o trianuales”
Dada la intensidad de la crisis sanitaria generada por el COVID-19 y la mayor relevancia -si cabe- que ha adquirido el suministro de alimentos en Europa, ¿Cabe esperar que se produzcan cambios en el planteamiento inicial de la futura PAC, en lo que respecta al sesgo medioambiental y las limitaciones al uso de agroquímicos?
La crisis sanitaria generada por la expansión del coronavirus responsable de la COVID-19 podría ayudarnos en primer lugar a que la sociedad sea más consciente sobre los retos a los que se enfrentan los agricultores todos los años. La rápida expansión de esta pandemia y sus efectos sobre la economía global es extrapolable a las amenazas a las que cada día se enfrentan los agricultores, ante plagas, enfermedades y malas hierbas, con efectos que pueden ser devastadores para sus cultivos, y que ponen en peligro tanto la viabilidad económica de sus explotaciones, como la producción de alimentos para el resto de la sociedad.
La propagación de un patógeno humano entre la población y la velocidad a los que los cultivos pueden quedar destruidos por un nuevo patógeno vegetal, o uno existente, pero para el que dejemos de contar con una herramienta de protección, son fenómenos muy similares. Sin olvidar que en la introducción y dispersión de plagas vegetales tienen también un efecto importante los movimientos globales de personas y mercancías, pero además se prevé un importante efecto del cambio climático.
La segunda reflexión sería la importancia de que los agricultores europeos cuenten con las herramientas suficientes para poder abastecer al mercado interno y las consecuencias que tendría limitar su productividad, a costa de aumentar nuestra dependencia de mercados externos.
Por último, pero no más importante, esta situación está poniendo de manifiesto la importancia de la ciencia y el conocimiento científico en la búsqueda de sistemas de diagnóstico efectivos y posibles vacunas, o medicinas para combatir la enfermedad. Del mismo modo, los avances científicos y las decisiones basadas en criterios científicos deberían dirigir los criterios de autorización de los productos fitosanitarios. Se trata de productos estrictamente regulados, de forma similar a la que lo están los medicamentos, y los criterios de decisión deberían seguir en ambos casos las rigurosas evaluaciones que determinan los respectivos marcos normativos, sin injerencias que carezcan de fundamento técnico o científico.
Bayer ha anunciado recientemente la inversión de 25.000 millones de euros en los próximos 10 años, con el objetivo de lograr una agricultura más sostenible en todo el mundo. En el caso de la protección de cultivos en Europa, ¿Cuáles son las principales líneas de trabajo que tiene pensado desarrollar la compañía?
En Bayer queremos contribuir a una agricultura que responda a las necesidades de los agricultores, los consumidores y el planeta. Y para abordar los grandes desafíos del sistema alimentario tenemos un fuerte compromiso con la innovación en nuevos productos y soluciones y con la sostenibilidad, que tiene en cuenta los aspectos ambiental, social y económico.
Nuestro motor de innovación se basa en una combinación única de mejores semillas, productos para la protección de cultivos y herramientas digitales. Queremos ofrecer soluciones a medida, que se adapten a las necesidades específicas de cada explotación y para ello, es importante conocer las necesidades para cada cultivo, suelo, prácticas agronómicas, etc. de nuestros clientes. Además, consideramos que el desarrollo de nuevas herramientas digitales y análisis de datos va a tener una contribución clave para que los agricultores puedan usar los recursos de manera más eficiente y alcanzar su potencial agrícola.
La innovación centrada en los productos fitosanitarios para el control biológico de plagas y enfermedades, ¿Es una prioridad para Bayer? ¿Su desarrollo puede llegar a ser más importante en términos de inversión que el esfuerzo que se dedica actualmente a las soluciones químicas?
Nuestro lema de compañía es “Ciencia para una vida mejor” y por tanto la investigación y los avances científicos son el motor para desarrollar soluciones y herramientas que sirvan a los agricultores, sin olvidar el bienestar de los consumidores y respetando el planeta. Cualquier solución fitosanitaria, sea de tipo químico o biológico, debe, además de ser eficaz, superar las estrictas normas de evaluación y autorización que ha establecido la UE.
En Bayer, los productos biológicos se están desarrollando y utilizando para complementar las prácticas y los productos de protección de cultivos en los sistemas agrícolas de producciones convencionales y con certificación ecológica, en lugar de un planteamiento como soluciones únicas.
Consideramos que la combinación de todas las herramientas y utilización de forma personalizada son la mejor opción para permitir a los agricultores desarrollar una producción de alimentos sostenibles. Los productos biológicos pueden contribuir significativamente a las nuevas prácticas agrícolas, que son muy demandadas por los consumidores, pero su desarrollo no debería implicar descartar la combinación con otras soluciones.
¿Por qué las estrategias de control biológico no tienen todavía una efectividad suficiente en la lucha contra las malas hierbas?
Así, por ejemplo, las propuestas de utilizar control alelopático, o el empleo de herbicidas de origen biológico, como el ácido pelargónico, tienen limitada utilidad por su control no selectivo, además de otros inconvenientes de carácter práctico y económico. Recordamos también que una sustancia por ser de origen natural no es necesariamente menos tóxica que otra de síntesis y que el marco regulatorio europeo es muy exigente y sólo permite la autorización de aquellos usos que sean seguros para el hombre y el medio ambiente.
Nuestros expertos siguen investigando en la búsqueda de soluciones efectivas e integradas con herramientas de origen biológico y sintético, teniendo presente que hay propuestas interesantes desde el punto de vista científico, pero de difícil implementación en los sistemas agronómicos.
El tipo de sinergia que se ha alcanzado entre Bayer y la empresa de semillas KWS para desarrollar las variedades de remolacha azucarera con tecnología CONVISO, ¿Podría repetirse entre Bayer y otras compañías y para otra clase de cultivos? ¿Hay algo en marcha que se pueda contar?
Bayer está comprometida con el desarrollo de soluciones que ayuden a los agricultores a controlar de forma eficiente y segura las malas hierbas en el cultivo de remolacha y fruto de la colaboración con KWS se ha desarrollado la tecnología Conviso Smart. El acceso a esta tecnología está abierto a otras compañías de semillas de remolacha y existen ya varios acuerdos de licencia.
Al equipo español no le consta la extensión de esta tecnología a otros cultivos en el corto plazo, pero desconocemos si existen proyectos de investigación en marcha.
¿Qué perspectivas se manejan en torno a la continuidad del glifosato como herramienta disponible para la agricultura en Europa? La vinculación a la siembra directa, como ha sucedido en el caso particular de Francia, o a alguna otra situación, ¿Puede depararle un margen extra de vigencia en algunos países de la UE o por el contrario se espera que la prohibición sea total y en todos los países a partir de 2023? ¿Se está trabajando en el desarrollo de algún producto que posea una efectividad similar a la del glifosato? Si es así, ¿Con qué plazos?
La sustancia activa glifosato ha demostrado ser una herramienta esencial en el control de las malas hierbas y de uso seguro para los agricultores, desde hace más de 40 años.
El marco normativo de la UE establece que la aprobación de todas las sustancias activas fitosanitarias (tanto de síntesis como de origen biológico) se revise periódicamente. De acuerdo con la última renovación de autorización, la sustancia activa glifosato está aprobada en la UE hasta el 15 de diciembre de 2022, tras un riguroso proceso de evaluación y un exhaustivo escrutinio científico, por parte de múltiples entidades competentes y expertas.
Con el propósito de cumplir con la nueva re-evaluación y renovación de la autorización del glifosato en la UE, más allá de esta fecha, se ha constituido el Grupo para la Renovación de Glifosato, denominado GRG (Glyphosate Renewal Group), por sus siglas en inglés. Está constituido por un grupo de empresas que han unido recursos y esfuerzos para preparar un único expediente, con todos los estudios científicos e información sobre la seguridad del glifosato. El GRG tiene un firme compromiso con el cumplimiento de todos los aspectos relevantes del procedimiento europeo para reevaluar y volver a aprobar el glifosato en la UE. En su página web https://glyphosate.eu/ se puede consultar toda la información relevante y se irá comunicando de manera objetiva, científica y transparente todos los avances en el proceso.
Bayer, como miembro del GRG, está convencida de que la sustancia activa glifosato continuará desempeñando un papel importante en la agricultura y en nuestra cartera de productos.
Por otra parte, y como se ha indicado en las preguntas anteriores, Bayer quiere brindar a los agricultores la oferta más amplia posible de soluciones. De modo que tanto para asegurar la sostenibilidad de este importante herbicida, introduciendo diferentes modos de acción y estrategias de manejo de malas hierbas, como para ofrecer métodos adicionales, se ha comunicado nuestro compromiso de invertir, durante la próxima década, 5.000 millones de euros aproximadamente en la investigación y desarrollo en métodos adicionales de control de las malas hierbas.
¿Qué ha supuesto para la industria agroquímica la prohibición de los insecticidas neonicotinoides que hasta ahora se usaban en Europa en el tratamiento de semillas? ¿Qué alternativas existen en la actualidad?
El mayor impacto de la prohibición de los neonicotinoides ha sido para los agricultores, ya que ha implicado una importante pérdida de herramientas para proteger sus cultivos.
El concepto de tratamiento de semillas fue un gran avance tecnológico y científico, dado que permitía administrar la dosis necesaria (muy pequeña), y en el lugar adecuado a proteger (la semilla), del producto fitosanitario. Sin entrar en análisis detallados, cualquiera puede entender que medioambientalmente es mucho más sostenible aplicar estos tratamientos a la semilla, que tener que realizarlo a toda la parcela del cultivo.
Las alternativas para muchos agricultores han sido recurrir a tratamientos foliares, cuando era posible, y en muchos casos, en los que han existido importantes problemas de sanidad vegetal y no se disponían de alternativas, se ha tenido que recurrir a autorizaciones excepcionales.
¿Qué ventajas tiene la tecnología de edición genómica CRISPR y qué podemos esperar de su utilización en los próximos años? ¿En qué aspectos puede suponer una revolución para el sector?
La mejora de plantas cultivadas es, en términos generales, un área con una inmensa y constante actividad científica. Gracias a ello, cada año se multiplica el número de variedades que pueden utilizar los agricultores y la oferta de frutas y verduras que llegan a nuestros mercados. La incorporación de estas herramientas va a suponer sin duda nuevas oportunidades para seguir avanzando en la investigación y desarrollo de nuevas variedades que se adapten mejor a las necesidades de los agricultores y preferencias de los consumidores. Por otra parte, la producción de piensos y alimentos tiene ante sí importantes desafíos, pues por un lado aumentará la demanda en los países con crecimiento demográfico, o mejoras en renta per cápita, al tiempo que se exige que sea una actividad más sostenible y con menor impacto ambiental. Si además, unimos el desafío del cambio climático y la pérdida de herramientas de protección vegetal, es evidente que necesitamos incorporar todos los avances científicos que ocurran en materia de mejora vegetal.
Científicos de todo el mundo y en especial de los centros más importantes de investigación en plantas de Europa, están pidiendo a los gobiernos y reguladores que se pueda emplear todo el conocimiento que se está generando en beneficio de la producción agraria.
"El concepto de tratamiento de semillas fue un gran avance tecnológico y científico".
En lo que se refiere a los transgénicos (OMG), ¿El maíz Bt sigue siendo el único evento autorizado para su cultivo en la UE? ¿Qué balance a nivel agronómico y ambiental se puede hacer de su cultivo en España?
Efectivamente, y a pesar de que el empleo de variedades que incorporan modificaciones genéticas (OMG), también denominados transgénicos, es una tecnología que cuenta con 23 años de uso seguro en todo el mundo (1996-2018), en Europa la única modificación genética que está autorizada para cultivo es el maíz MON 810, conocido comúnmente como maíz Bt y comercialmente como variedades con protección YieldGard. Aunque la modificación genética sea única, en Europa se han registrado más de 200 variedades que incorporan esta tecnología, y actualmente existen ocho compañías de semillas que la ofrecen en España en diferentes variedades de sus catálogos comerciales. Estas variedades están protegidas contra los daños ocasionados por las plagas conocidas como taladros del maíz (Ostrinia nubilialis y Sesamia spp.) y que son de gran relevancia en algunas zonas de cultivo de maíz de nuestro país, como la cuenca del río Ebro.
El balance de su cultivo en España, desde 2003, es netamente muy positivo, con importantes beneficios agronómicos y medioambientales, e incluyendo beneficios indirectos como la mejora de la calidad del maíz cosechado, por reducción en el contenido en micotoxinas. Recientemente se ha publicado en una revista científica internacional un análisis de los resultados recogidos durante 10 años, en el plan de seguimiento que acompaña en Europa al cultivo de estas variedades. Tras un pormenorizado análisis estadístico de 2.627 entrevistas realizadas a agricultores que han cultivado estas variedades y la revisión de más de 400 publicaciones científicas, los resultados indican que el cultivo de variedades de maíz con la protección MON 810, en comparación con el cultivo de variedades convencionales, ha reducido el uso de insecticidas, mejorado la sanidad vegetal del cultivo, y generado incrementos y mejoras de la cosecha. También constata que no se ha observado ningún efecto adverso directo, o inferido, sobre el medio ambiente y la fauna de los agrosistemas donde se cultivan estas variedades de maíz.
En último término, hay que tener en cuenta que España es un país deficitario en el consumo interno de maíz. Las ganancias productivas conseguidas gracias al cultivo de estas variedades se han conseguido empleando los mismos inputs (agua de riego, fertilizantes, etc.) que si se hubieran empleado variedades convencionales, lo que implica una mejora de la eficiencia productiva y un descenso en la dependencia de las importaciones que, paradójicamente, proceden de geografías donde los agricultores tienen acceso a más herramientas biotecnológicas para el manejo y la protección de los cultivos.
¿Europa ha perdido el tren de esta tecnología (OMG) de forma definitiva o todavía existe la posibilidad de que se adopte en un futuro? En cualquier caso, ¿Tiene encaje este sistema en una agricultura como la europea en la que predominan explotaciones de un tamaño reducido y donde existen serias dificultades para el acceso a la tierra?
Europa tiene un completo y exhaustivo sistema de evaluación de riesgos para los OMGs liderado por Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) que, en líneas generales, es bastante similar al de otras regiones del mundo. Sin embargo, el funcionamiento y resultados del sistema de autorizaciones son notablemente diferentes y el claro ejemplo es que la UE no ha autorizado ninguna modificación genética para cultivo desde hace 21 años, mientras que a nivel mundial existen 425 modificaciones genéticas autorizadas. Las razones no son de tipo científico, sino puramente de tipo ideológico. Así, diversas modificaciones genéticas para las que se había solicitado el cultivo han contado con evaluaciones de riesgo favorables por EFSA, pero ninguna de ellas ha alcanzado la autorización final, por decisiones ajenas al criterio científico.
El historial de seguridad de estos cultivos en todo el mundo debería ser objeto de reflexión en Europa, pero a corto plazo no hay ningún indicio de que la situación vaya a mejorar. En sentido contrario, la reforma legislativa sobre OMGs que introdujo la Directiva (UE) 2015/412 permite que los Estados Miembros pueden vetar el cultivo de OMGs en su territorio, pese a que estén autorizados a nivel comunitario y cuenten con los avales científicos sobre seguridad pertinentes. Por tanto, mientras exista este marco regulatorio probablemente será difícil que alguna empresa decida llevar a cabo la importante inversión que requieren los estudios preceptivos para avalar la seguridad de una mejora genética obtenida con esta tecnología.
Los datos globales relativos a cultivos MG indican que en 2018 se cultivaron 191,7 millones de hectáreas en 26 países, 5 de ellos industrializados y 21 en vías de desarrollo. Se estima que hay 17 millones de agricultores que siembran estas variedades en todo el mundo, la mayoría de ellos en países en vías de desarrollo y con explotaciones de dimensiones reducidas, lo cual pone de manifiesto que esta tecnología es igualmente útil y accesible para diferentes tipos de agricultores y explotaciones, sin discriminación por su tipo o tamaño.
“El historial de seguridad de los cultivos transgénicos (OMG) en todo el mundo debería ser objeto de reflexión en Europa, pero a corto plazo no hay ningún indicio de que la situación vaya a mejorar”
¿En qué medida cree que puede cambiar la sanidad vegetal que conocemos hoy en día en Europa por la aplicación generalizada de instrumentos de agricultura digital tales como drones, sensores, satélites, visión artificial…?
Nuestra visión es que la agricultura digital incide en tres áreas fundamentales: aumento de la productividad (gracias entre otros a un mejor y más preciso manejo de la sanidad del cultivo), producciones más sostenibles (con una menor y mejor utilización de los insumos, incluidos los productos fitosanitarios) y mejora de la calidad de vida de los agricultores (las soluciones digitales permiten tomar decisiones agronómicas más eficientes, precisas y de forma sencilla).
Tanto en la toma de decisiones sobre 'cuándo' y 'cuánto' producto fitosanitario aplicar, como en el 'cómo' aplicar, estamos convencidos de que las nuevas herramientas tecnológicas van a jugar un papel importante.
2020: Año Internacional de la Sanidad Vegetal. ¿En qué punto estamos y cómo se imagina la sanidad vegetal dentro de 10 años?
La agricultura de los próximos años tiene el gran desafío de alimentar un mundo en constante crecimiento. Además, los cambios de patrones alimentarios y el cambio climático son elementos que influenciarán la producción agraria. Nuestra alimentación se basa en alimentos vegetales y animales producidos en una superficie cultivable muy reducida. Solamente un 3% del planeta está disponible para producir alimentos vegetales para humanos, piensos y cultivos industriales (textil, biocarburantes). La Sanidad Vegetal es un elemento fundamental para la optimización de la producción, que permite producir alimentos en cantidad suficiente y de forma sostenible en un área muy reducida. El año internacional de la Sanidad Vegetal debe servir para comunicar más y mejor sobre la importancia de la sanidad de los cultivos y del papel que juegan los productos fitosanitarios, o medicamentos de las plantas, para que los consumidores entiendan que, gracias a estos productos, evaluados y aprobados de forma muy rigurosa y exhaustiva, nuestra alimentación es abundante, variada, accesible y muy segura.
En 2030, la producción de alimentos utilizará más conocimiento y técnicas muy precisas, como la edición genómica, que permite obtener plantas con mayor potencial productivo, resistentes a plagas y enfermedades, tolerantes a condiciones adversas como sequías, o cumpliendo con características deseadas por los consumidores. La digitalización jugará también un papel importante para la optimización de recursos, permitiendo aplicar la cantidad necesaria en el sitio adecuado y así ahorrar fertilizantes, fitosanitarios, agua a la vez que reduzca las emisiones de CO2. Los productos fitosanitarios, sean de síntesis química o biológicos, seguirán las normas más estrictas, basadas en el conocimiento científico, para una producción de calidad y preservando la biodiversidad.
El informe “El futuro del sector agrícola español”, realizado por una consultora independiente a solicitud de la Asociación Empresarial para la protección de las Plantas (AEPLA), indica que la agricultura de precisión, agricultura de conservación, productos y soluciones de sanidad vegetal y edición genética, son fundamentales para impulsar el desarrollo del sector agrícola en nuestro país y redundarán en importantes beneficios para la economía, la sociedad y el medio ambiente.
La combinación de todos estos elementos permitirá el buen desarrollo de las plantas que, además de producir los alimentos que consumimos, absorben CO2 y nos devuelven el oxígeno que respiramos.
Referencias bibliográficas:
[2] Brookes G. 2019: Twenty-one years of using insect resistant (GM) maize in Spain and Portugal: farm level economic and environmental contributions.GM Crops Food.10(2):90-101. https://doi.org/10.1080/21645698.2019.1614393
[3] https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0217272
[4] Areal F y Riesgo L. 2016. Beneficios del maíz Bt en España (1998-2015). Una perspectiva económica, social y ambiental, 1-24. Fundación Antama
[5] https://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/54/executivesummary/default.asp
[6] https://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/54/executivesummary/default.asp
[7] http://www.aepla.es/tmp/images/publicaciones/Informe_Sector_Agricola.pdf





























