Reflexión sobre el futuro del sector
29 de junio de 2010
A partir de la década de los 80, el sector de las artes gráficas ha experimentado una gran transformación en España, propiciada, en gran parte, por la tecnología. Los proveedores de impresión comercial han mejorado sus ofertas y servicios gracias a nuevas funcionalidades que se han incorporado a los equipos de impresión dirigidos a este mercado, y a una mayor automatización que ha permitido incrementar la productividad, ahorrar costes y tiempo, reducir o eliminar la manipulación del producto así como una mejora de la calidad de la producción.
Este punto positivo, sin embargo, no evita que el sector tenga que hacer frente a varios problemas. Por un lado, se ve afectado por la actual crisis económica, la más virulenta y global que hemos tenido que afrontar; por otro, los males propios que el sector está viviendo como un cliente cada vez más exigente, la caída de la demanda en algunos segmentos de mercado y los precios, que cotizan a la baja.
En el actual escenario, continúa siendo necesaria la transformación, ya que el proceso de industrialización de un sector que, en sus tempranos inicios fue muy artesanal, es hoy un imperativo. Conceptos y tecnologías que permiten la integración entre sistemas, aplicaciones de gestión que permiten una mayor automatización, herramientas de planificación, software que permite incorporar la producción a los flujos de trabajo de la empresa o la incorporación de herramientas que permiten una óptima gestión del color deben ser adoptadas por profesionales del sector en su operativa diaria. Este paso debe ser inminente y las empresas que no lo den, verán mermadas tanto la capacidad de producción como la de competir. En estos momentos, cuando el sector está redefiniendo su futuro, reinventándose a sí mismo, las innovaciones tecnológicas provocan un fuerte impacto no sólo en el tipo y volumen de trabajo que se lleva a cabo, sino también en la comercialización, en la flexibilidad del trabajo y en la cualificación profesional que se requiere.
No obstante, los datos de una encuesta impulsada por Fespa en abril del año pasado, ponían de relieve la importancia del sector gráfico dentro de los sectores industriales de la economía española, y destacaba entre sus prioridades la calidad (así lo aseguraba un 49% de los encuestados), el precio (24%), los plazos de entrega (12%) y las nuevas ideas (10%).
Precisamente, la producción digital se ha revelado como la tecnología que permite disponer de nuevas o mejores funciones que optimizan y automatizan los trabajos con lo que se aceleran los tiempos de entrega, además de hacer posible tiradas más cortas e incrementar los umbrales de rentabilidad. De hecho, si la producción digital representaba una media del 39% de los ingresos el año pasado, se prevé que supondrá el 50% en 2011, según la encuesta de Fespa.
La impresión digital ha aportado flexibilidad a los proveedores de impresión comercial al permitirles “imprimir bajo demanda” con sistemas altamente flexibles y adaptables a las necesidades del cliente y aporta otras ventajas como la posibilidad de incluir datos variables o una menor cantidad de desperdicios frente a la impresión offset.
Una oportunidad para el crecimiento
La tecnología está en el mercado y, a medida que el sector avanza en su transformación constante y se adoptan las nuevas metodologías de trabajo, es necesario que esté capacitado para ofrecer especialización y servicio personalizado al cliente.










