Entrevista a Jordi Guiu, presidente de la Agrupació Catalana de Serigrafia
13 de julio de 2010
¿Defina serigrafía?
Desde el punto de vista de un enamorado, la mejor técnica gráfica jamás inventada, con un inmenso abanico de aplicaciones industriales.
¿Y técnicamente hablando?
Pues un proceso de estampación mediante el cual se estampa el original a través de una pantalla constituida por una tela tensada y un film expuesto fotográficamente, con el motivo del original adherido a dicha tela, dejando libre las partes a reproducir. Mediante una racleta o rastrillo (pieza de madera o aluminio con un perfil de caucho o goma sintética) se hace pasar a presión la tinta al soporte a través de las partes correspondientes del dibujo.
¿Y sobre qué tipo de soportes se puede estampar?
Papel, plástico, cartón, hierro, madera... Hoy todo se puede estampar. Siempre y cuando se conozcan los ingredientes de la materia a tratar, claro. Además, la serigrafía puede emplearse con cualquier tipo de superficies: planas, curvas, cilíndricas...
Usted lleva en el sector más de 50 años. ¿Cuáles son las principales diferencias entre la serigrafía de hoy y la de entonces?
Diría que no existen diferencias tan abrumadoras como las que se han producido en otros procedimientos gráficos. Yo dividiría el sector en dos grupos concretos de talleres serigráficos. Por un lado, los que han evolucionado con el tiempo tanto en sus instalaciones como en la incorporación de nuevas técnicas paralelas a la serigrafía en sus talleres. También encontramos los pequeños talleres artesanos, con un gran conocimiento de lo que es la serigrafía base y que solo han evolucionado en mejores telas, mejores pantallas, mejores máquinas y mejores tintas.
A su entender, ¿qué avances tecnológicos han marcado más el destino de la serigrafía y de esos talleres que se han adaptado a ellos?
Sin lugar a dudas, las máquinas de estampación serigráfica y las tintas especiales UV.
¿Hacia dónde se dirigen las investigaciones hoy?
Es difícil pensar en el futuro de la serigrafía, ya que el sector ha confundido a la opinión pública mezclando varios sistemas de artes gráficas, hasta conseguir un desorden total. Actualmente, solo se lucha por sobrevivir... triste momento el actual.
¿Y qué se puede hacer?
Creo que al sector, hoy muy maltratado y dividido, especialmente por razones económicas, le falta el impulso de la Administración en cuanto a colegios de formación a los que puedan acceder todos aquellos muchachos que les gusten las artes aplicadas.
¿Cree que están suficientemente preparados nuestros jóvenes para afrontar con garantías el relevo generacional del sector?
No, rotundamente no. Los pocos lugares dedicados a la enseñanza no están capacitados para enseñar el sistema puro o básico, que es por dónde se debe empezar a enseñar. Las técnicas deben in surgiendo durante la enseñanza.
¿Se construye la casa por el tejado?
Sí, dicen que no debe perderse tiempo con historias del pasado.
¿Y dónde está la solución?
Creo que una buena distribución por parte de la Administración con personal cualificado podría abrir muchas puertas a muchos jóvenes hoy.
¿Y cuál es la actitud de la Administración al respecto?
El apoyo es mínimo.
¿Cómo sitúa a España en el marco internacional? ¿Somos competitivos?
España ha estado y estará siempre entre los mejores países del mundo, ya que somos grandes amantes de la cultura y de la artesanía. El problema es que solo hemos aprendido a importar. Pero, ¿quién nos abre el camino hacia el mundo exterior? Creo que el resurgir del sistema está muy cerca. Cuando se den cuenta de que tanta importación nos está ahogando, volveremos a nuestros principios, con la adaptación, eso sí, de aquellas técnicas adaptables.
¿Cuáles son los retos del sector en la actualidad?
El principal reto actual es devolver a la serigrafía a su concepto básico. Eso sí, con las técnicas modernizadas o adaptadas, pero jamás mezcladas, ya que lo único que han provocado es, como decía, un despiste de los serígrafos. Esto ha producido unos aumentos considerables de precio de la maquinaria, tintas, prensas de contacto y filmadoras. El taller medio, que es el más numeroso y el auténtico lugar de formación de los nuevos serígrafos, se encuentra cada día más mermado de posibilidades. Como en muchas otras ramas industriales de nuestro país solo siguen las grandes empresas, pero cuando sus beneficios se reducen (no digo desaparecen) les cuesta muy poco poner en la calle a 50 ó 100 personas.
¿Y qué ocurre con esa gente?
Acaban en almacenes, otros talleres de gráficas o en tiendas de servicios. Con ellos, desaparecen profesionales que podrían transmitir sus conocimientos en serigrafía.
Para muchos, quizás la mayoría, las ‘artes gráficas’ son ahora la ‘industria gráfica’. ¿Qué es para usted la serigrafía del siglo XXI?
Las artes gráficas siempre han sido una industria. En cuanto a la serigrafía, para mí continúa siendo un sistema de estampación gráfico con arte.
Jordi Guiu tomó contacto con la serigrafía por primera vez en 1955 como adjunto de dirección en Etiquetados Permanentes, una de las dos únicas firmas dedicadas al sector. “Allí conocí desde una tela hasta la fabricación de maquinaria y de tintas”, explica Guiu de sus inicios. Dos años después, ocupó el cargo de director general de la compañía y participó, junto a Salustio Ferrer, propietario de la empresa, en la creación de Fipag, la Feria Internacional del Papel y las Artes Gráficas. Con los años, aquella feria acabó por llamarse Graphispack y después Graphispag. Ferrer y Guiu trabajaron duro en sus inicios y crearon también otros salones temáticos especiales, entre los que destaca el actual Hispack.
En 1963, asumió el cargo de director general de Tagsa, una compañía referente en el sector dedicada a la venta de productos nacionales e internacionales para la serigrafía. Tres años después, Guiu fundó la Asociación Nacional de Serigrafía de España, de la que fue presidente y fundador durante 17 años. “En 1980, ante la fuerte presión de amigos y colegas del centro de España me vi obligado a fundar una nueva agrupación solo con desarrollo en Cataluña”. Entonces, creó en Barcelona la actual Agrupació Catalana de Serigrafia (ACS).
Trigésimo aniversario
Este año se cumple el trigésimo aniversario de la ACS, y su presidente se muestra orgulloso aunque preocupado por el futuro del sector. “La agrupación siempre ha tenido como objetivo potenciar la serigrafía y seguirá luchando por el sector en Cataluña como lo ha venido haciendo desde hace 30 años, escuchando a sus asociados, orientándoles y facilitándoles cuanto está en su mano”, sentencia Guiu.










