Entrevista a Carolina Tejero, veterinaria del Servicio Técnico de Rumiantes de MSD Animal Health
La recría de las terneras es una de las etapas más críticas y estratégicas en las explotaciones de vacuno. De su correcto manejo dependen no solo la salud y el bienestar animal, sino también la rentabilidad futura de la granja y la eficiencia del trabajo veterinario. En este contexto, la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas está transformando la manera de trabajar en el campo, permitiendo una toma de decisiones más objetiva, rápida y basada en datos. Carolina Tejero, veterinaria del servicio técnico de rumiantes de MSD Animal Health y una referente en ecografía pulmonar aplicada al diagnóstico del síndrome respiratorio bovino, explica esta evolución y el papel que juega la identificación electrónica en la recría. Desde hace tiempo, ha incorporado el uso de la identificación electrónica y los lectores Allflex para registrar de forma ágil y fiable las pruebas, controles y seguimientos sanitarios, lo que le ha permitido optimizar su tiempo de trabajo, reducir errores y mejorar la calidad de la información.
Lleva muchos años trabajando en recría y acompañando a veterinarios y ganaderos de vacuno de leche. ¿Cómo era la forma de recoger y gestionar los datos en granja antes de utilizar identificación electrónica y los lectores?
¿En qué momento decide empezar a trabajar con identificación electrónica y lectores en la recría de terneras y qué fue lo que más le sorprendió en los primeros meses de uso?
El punto de inflexión llegó cuando tuve acceso a una formación específica sobre cómo crear, configurar y trabajar la recogida de la información en las tareas de los lectores de Allflex. Hasta entonces no me había planteado el cambio, pero cuando vi que podía diseñar mis propios flujos de recogida de datos adaptados exactamente a lo que necesitaba en cada visita, empecé a incorporarlo de forma progresiva. Al principio, como en cualquier cambio, la curva de aprendizaje hace que todo parezca más lento. Había momentos en que sentía que tardaba más en registrar un dato con el lector que escribiéndolo a mano. Ese pensamiento duró poco. La tarde que llegué a casa tras una visita de seguimiento, descargué todos los datos del día de forma automática a un Excel ya estructurado y en pocos minutos tenía el informe listo para el ganadero. Ahí cambió todo. La descarga automática fue el momento de revelación: no había horas de pasar datos, no había riesgo de error de copia, y el tiempo que antes invertía en pasar datos lo podía destinar a interpretarlos y a preparar recomendaciones. Ese fue el antes y el después.
Desde su experiencia práctica, ¿qué ventajas concretas aporta hoy la identificación electrónica a la hora de realizar pruebas, seguimientos sanitarios y trabajos conjuntos con otros veterinarios?
Ha comentado el ahorro de tiempo y la reducción de errores. ¿Cómo ha cambiado en el día a día el hecho de no tener que pasar los datos del papel al ordenador una vez en casa?
Pensando tanto en veterinarios de vacuno como en ganaderos, ¿qué beneficios cree que pueden obtener al integrar la identificación electrónica y la recogida de datos con lectores en la gestión de la recría?
Creo que la identificación electrónica, bien integrada en los flujos de trabajo, da a los veterinarios algo que muchas veces nos falta: datos individuales de calidad para tomar decisiones a nivel colectivo. En la recría tendemos a trabajar con promedios porque no tenemos más, pero si disponemos de registros consistentes animal a animal, podemos empezar a identificar patrones, anticipar problemas y priorizar intervenciones con mucha más precisión. Para el ganadero, el beneficio se traduce directamente en rentabilidad. Una recría bien monitorizada permite tomar mejores decisiones sobre manejo, nutrición y protocolos sanitarios, lo que repercute en una primera lactación más eficiente y en una mayor longevidad de las novillas que está criando. Uno de los parámetros que más me gustaría poder integrar de forma sistemática con estas herramientas es el peso en más puntos a lo largo de la vida de la ternera y la novilla. Es uno de los KPI más importantes dentro de la recría y sin embargo es un dato que no tenemos en muchas granjas con la frecuencia y la fiabilidad que necesitaríamos para tomar decisiones. Conectar la identificación electrónica con básculas podría cambiar eso. Y mirando al futuro: la combinación de los datos recogidos en visita con el análisis de sensores de monitorización continua y herramientas de inteligencia artificial me parece el camino natural para hacer que el trabajo veterinario sea más eficiente, más objetivo y más rentable, tanto para nosotros como para las granjas con las que trabajamos. No creo que sea ciencia ficción. Son simplemente los siguientes pasos lógicos en el mundo en el que vivimos.


















