Del purín, al suelo: nueva herramienta de gestión responsable para la protección del medioambiente y la cadena agroalimentaria
Mª Jesús Serrano Andrés
Universidad de Zaragoza - Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2)
23/03/2026En los últimos años, el debate sobre las resistencias a los antimicrobianos ha ampliado el foco hacia el medio ambiente. Si las bacterias pueden desarrollar mecanismos de resistencia frente a los antibióticos, ¿qué ocurre con esos genes cuando los subproductos ganaderos se aplican al suelo?, ¿existe una circulación ambiental de resistencias?, ¿debemos focalizar los estudios en profundizar en esta cuestión?
En este contexto nace el proyecto Puribiotic con una premisa clara: generar conocimiento científico riguroso que permita comprender qué está ocurriendo realmente, racionalizando las cuestiones que suscita mediante un riguroso análisis de los datos en condiciones reales de producción y manejo.
El punto de partida es sencillo desde el punto de vista biológico. Los purines proceden, en gran medida, del tracto intestinal de los animales. Por tanto, contienen bacterias propias de ese entorno y, junto a ellas, material genético. Dentro de ese material pueden encontrarse genes asociados a resistencias, algo que no resulta sorprendente en un sistema vivo donde históricamente se han utilizado antimicrobianos como herramienta terapéutica. Detectar su presencia, en sí mismo, no es inesperado. Lo relevante es comprender qué ocurre después y caracterizar el impacto derivado.
Resultados
El proyecto ha estudiado la microbiota de los purines y la ha comparado con la del suelo antes y después de la fertilización. Se ha analizado la posible presencia de genes de resistencia y su evolución en el sistema suelo–purín. El objetivo no es únicamente detectar, sino interpretar. Los resultados hasta la fecha muestran que, efectivamente, pueden encontrarse genes de resistencia en los purines y que, tras su aplicación, algunos pueden detectarse en el suelo. Es decir, existe un flujo biológico coherente con la incorporación de materia orgánica al ecosistema edáfico. Pero también muestran algo igualmente importante: el suelo no es un entorno pasivo.
El suelo es un ecosistema extraordinariamente diverso, estable y dinámico. Sus comunidades microbianas actúan como un sistema amortiguador capaz de integrar aportes externos sin que ello implique necesariamente una alteración profunda o persistente de su equilibrio. No se han observado cambios drásticos ni descontrolados en la estructura global de la microbiota tras la fertilización en condiciones normales de manejo.
Aquí es donde conviene detenerse. Detectar un gen no equivale a que exista un riesgo sanitario inmediato. La presencia de material genético asociado a resistencia no implica necesariamente que ese gen esté activo, que se exprese o que se transfiera eficazmente a otras bacterias en el entorno. La biología es más compleja que una simple relación causa-efecto. En otras palabras, el hecho de que existan resistencias en el flujo natural del sistema no significa que se esté produciendo una diseminación incontrolada ni con impacto significativo negativo.
Conclusiones
El mensaje que emerge del proyecto es, por tanto, equilibrado y tranquilizador. Las resistencias forman parte de la dinámica natural de los ecosistemas microbianos. El sistema productivo porcino ha avanzado de manera significativa en la optimización del uso de antibióticos, y la gestión adecuada de los purines continúa siendo una herramienta segura y necesaria cuando se aplica con criterios técnicos correctos, tanto medioambientales como sanitarios.
Lejos de cuestionar el modelo, los datos refuerzan la importancia de seguir trabajando desde la prevención, la bioseguridad y la mejora continua. La ciencia no señala una situación alarmante, sino la necesidad de comprender mejor sistemas complejos para gestionarlos con mayor precisión.
Puribiotic aporta precisamente eso: conocimiento. Y el conocimiento, cuando se interpreta con rigor, no genera alarma; genera capacidad de decisión, confianza y sostenibilidad. En definitiva, entender que pueden encontrarse resistencias en purines y que su rastro puede detectarse en el suelo no debe traducirse en preocupación desproporcionada. Debe traducirse en responsabilidad compartida y en la convicción de que el camino adecuado es seguir investigando, monitorizando y aplicando buenas prácticas. Porque en sistemas biológicos interconectados, la clave no está en negar la complejidad, sino en gestionarla con evidencia.
















