Rebrote inesperado en la 'otra' brucelosis
Los programas de control de enfermedades animales se iniciaron en España en 1976, particularmente en el caso de la brucelosis, una enfermedad que era ampliamente conocida desde hacía tiempo. La erradicación y el control de la enfermedad en pequeños rumiantes se centró en los casos de brucelosis originados por ‘Brucella melitensis’, debido a su carácter zoonótico, por lo que puede producir problemas de salud humana.
Estos programas estaban basados en la vacunación de las hembras de reposición, aunque el nivel de vacunación no alcanzó los niveles adecuados. Haciendo un repaso histórico, según señala el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en la década de los 80 las medidas de control se centraron en las comunidades autónomas más afectadas con programas de vacunación masiva, para posteriormente pasar a planes de erradicación que incluían además el diagnóstico y sacrificio de los animales positivos. La plena implantación de este programa se acometió en la década de los 2000, si bien, los datos resultantes de la implementación del programa nacional de erradicación a principios de dicha década mostraban un lento avance en su evolución, algo que comenzó a acelerarse de una forma decisiva en los últimos diez años.
Los datos
En la actualidad, únicamente hay casos de brucelosis en pequeños rumiantes en las explotaciones ubicadas en Andalucía. Y en esta última comunidad autónoma, incluso cuenta desde enero con cuatro provincias oficialmente indemnes, como son los casos de Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla. Otras tres provincias de esta región (Granada, Jaén y Málaga) no han presentado casos en el último año, mientras que los únicos datos de prevalencia se registran en la actualidad en explotaciones aisladas de la provincia de Almería.
Con estas perspectivas, el objetivo principal es la declaración por parte de la Unión Europea de regiones o provincias como oficialmente indemnes si cumplen los criterios necesarios y obtener niveles de erradicación de la enfermedad en las comunidades autónomas de baja prevalencia a corto plazo (99,8% de explotaciones oficialmente indemnes, sin casos confirmados durante cinco años y prohibida vacunación durante tres años) y el control a corto plazo de la misma mediante vacunación junto con medidas de erradicación en comunidades autónomas de alta prevalencia, para abordar objetivos más ambiciosos de erradicación en siguientes programas. Para el año 2020, según el programa presentado por el Ministerio de Agricultura, el objetivo es finalizar el año sin ningún rebaño positivo confirmado en España.
En las provincias que aún no son oficialmente indemnes, se prohíbe la vacunación y se intensifican los chequeos. En aquellas explotaciones con la calificación suspendida, se someten a la primera prueba antes de 30 días después del aislamiento o sacrificio de los animales sospechosos o reaccionantes positivos, y luego cada tres meses hasta recuperar calificación. En el caso de las explotaciones M2, debe ser un intervalo mínimo entre chequeos de seis meses y máximo de ocho hasta su calificación, mientras que en las explotaciones M3 y M4 se trata de una prueba anual como mínimo.
En el global de las regiones, también se prevén medidas como el sacrificio de animales positivos, la toma de muestras, el control del acceso a pastos de aprovechamiento en común y su calificación, la realización de investigaciones epidemiológicas, la realización de test previos al movimiento y la vigilancia en la fauna silvestre.
El análisis
José María Blasco, investigador de la Unidad de Sanidad Animal del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), es uno de los mayores expertos a nivel nacional en una enfermedad como la brucelosis. “Estamos ya en la fase final para lograr la erradicación total por lo que se refiere a ‘Brucella melitensis’ en todo el territorio nacional”, confirma Blasco. Las claves de este éxito se encuentran en la utilización de la vacunación, en la mejora de las técnicas de diagnóstico, en la implementación de las normas de certificación en los laboratorios y en la profesionalización progresiva del sector productor.
Sin embargo, el experto aragonés señala algunos aspectos preocupantes que se derivan de esta erradicación: ‘La prohibición de la vacunación para ‘Brucella melitensis’ está provocando que haya un repunte importante de casos de ‘Brucella ovis’, que es una bacteria que también causa brucelosis en las ovejas, aunque no es de declaración obligatoria ni es zoonótica, por lo que no estaba incluida en los planes de erradicación de la enfermedad. Al vacunar con Rev 1 a la reposición, se estaba ofreciendo una buena cobertura a los rebaños contra los dos tipos de brucelosis”.
Blasco alerta ante este repunte de casos: “Las infecciones por ‘Brucella ovis’ eran prácticamente residuales en toda España, pero estamos viviendo un rebrote espectacular de esta enfermedad, con prevalencias de rebaño que llegan a porcentajes aproximados del 20% o 30%. No es una enfermedad zoonótica, por lo que no entraña riesgos para el ser humano, pero tiene serias implicaciones en sanidad animal, ya que afecta a la fertilidad de los animales y, por lo tanto, a la productividad de las explotaciones ovinas”. Esta enfermedad produce problemas importantes de abortos, además de reducción de la fertilidad en los machos.
“Pese a que no se transmite al ser humano, provoca graves problemas de fertilidad e importantes pérdidas económicas en los rebaños, por lo que se deberían instaurar medidas urgentes para su control”, concluye Blasco.
















