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¿Por qué mueren las empresas familiares?

Ricard Agustín, fundador de Family Business Solutions y consultor de empresas familiares

06/04/2018
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Ricard Agustín, fundador de Family Business Solutions.
Las estadísticas demuestran que conseguir la continuidad de los negocios familiares no es algo fácil o que todas las empresas consigan. Según datos aproximados del Instituto de la Empresa Familiar, actualmente solo un 30% de las empresas familiares sobrevive a la transición de la primera a la segunda generación de la familia (30 de cada 100 empresas). Y, de estas, solo un 50% (15 de cada 30 empresas) consigue pasar de la segunda a la tercera generación familiar.

Lamentablemente, el sector de la ferretería no se salva de estas elevadas cifras de mortalidad empresarial que muestran una acusada dificultad para conseguir la continuidad de los negocios familiares. Las principales razones que lo explican son la falta de planificación del relevo generacional, los problemas vinculados a la relación familia-empresa y las dificultades en la gestión del negocio.

La necesaria planificación del relevo generacional

El cambio de liderazgo que tiene lugar con el relevo generacional es un momento crítico para las empresas familiares, aunque evidentemente no es lo mismo afrontar el relevo generacional de la primera a la segunda generación que hacerlo en negocios más longevos.

Para garantizar su éxito, es importante planear con tiempo y con los consensos adecuados la sucesión del negocio y escoger el mejor momento para llevar a cabo el relevo generacional, asegurándose de que haya una buena situación familiar y empresarial. El relevo generacional debe ser paulatino y no debe llevarse a cabo ni demasiado pronto, cuando la generación entrante es demasiado joven y puede no estar suficientemente preparada, ni demasiado tarde, cuando la generación saliente es demasiado mayor y ya no se puede aprovechar toda su experiencia y conocimientos y el apoyo que puede brindar a los sucesores.

Los problemas vinculados a la relación familia-empresa

El relevo generacional es el primer paso para lograr la continuidad de la empresa familiar. Pero, una vez superado y con la nueva generación al frente del negocio, pueden surgir o aflorar otros problemas vinculados a la relación familia-empresa como la falta de visión compartida, las peleas familiares, las dificultades del trabajo intergeneracional y entre hermanos y primos, la mala comunicación con la familia y en la empresa, la ausencia de órganos de gobierno para clarificar roles, la presencia de familiares políticos y de familia extensa en el negocio y no actuar como accionistas responsables, entre otros.

Estos problemas, que aparecen al mezclar familia y empresa, suelen hacerse visibles o acentuarse una vez la generación anterior, que actuaba como punto de equilibrio entre hermanos o primos, sale del negocio al acabar el proceso de relevo generacional, poniendo en riesgo el futuro de la empresa familiar.

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Para garantizar su éxito, es importante planear con tiempo y con los consensos adecuados la sucesión del negocio y escoger el mejor momento para llevar a cabo el relevo generacional.

Problemas vinculados a la gestión del negocio

Pero no solo el relevo generacional y los problemas vinculados a la relación familia-empresa son los culpables de la mortalidad de las empresas familiares. No podemos olvidar que venimos de una crisis económica, en la que las dificultades relacionadas con la gestión del negocio y de índole económica han tenido un gran peso en el cierre de negocios ferreteros, y que, actualmente, el sector ferretero es un sector maduro y con una gran competencia.

Entre estos problemas vinculados a la gestión del negocio encontramos la falta de un plan o documento estratégico, limitarse a repetir el modelo del fundador, no apostar por la digitalización y la omnicanalidad, no trabajar el valor percibido, y no modernizarse por miedo al cambio, entre otros. Sin embargo, tal vez la dificultad más característica de los negocios familiares ferreteros es la falta de profesionalización de la empresa y, en este sentido, es importante apostar por incorporar buenos profesionales al negocio, sean familiares o no familiares, para una gestión excelente del negocio y una mayor competitividad.

Consensuar soluciones con tiempo

El mejor camino para superar estas dificultades intrínsecas a las empresas familiares y conseguir su continuidad es consensuar un Protocolo Familiar o unos Pactos de Familia, según la complejidad y el tamaño de la familia y la empresa en cuestión. Utilizar estos pactos jurídicos para regular el relevo generacional, las normas que regirán la relación familia-empresa-propiedad en el futuro y la profesionalización del negocio ayuda a prevenir la aparición de conflictos y a limitar sus consecuencias para la empresa familiar, a la vez que marca las pautas para resolverlos cuando aparezcan.

Sin embargo, no es fácil afrontar los problemas de la empresa familiar en los que se mezclan familia y empresa, a menudo por pereza, porque entran en juego las emociones familiares o porque no siempre se tienen ni las competencias ni las herramientas necesarias para abordar estos problemas. Aun así, de la misma manera que todas las empresas consiguen sacar tiempo para elaborar presupuestos y planificar inversiones, los negocios familiares deberían ser capaces de encontrar también el tiempo necesario para consensuar estos temas en un Protocolo Familiar o en unos Pactos de Familia con la ayuda de un experto en empresa familiar, ya que no hacerlo, o demorarlo sine die, puede condicionar la continuidad del negocio.

El mejor camino para superar las dificultades intrínsecas a las empresas familiares y conseguir su continuidad es consensuar un Protocolo Familiar o unos Pactos de Familia

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