Fundación Repsol celebró la sesión la sesión ‘La energía en 2025 y perspectivas en 2026: demanda, seguridad energética y geopolítica’
Geopolítica, inventarios y red eléctrica: las claves que marcarán la energía en 2026
Periodista y Coordinador editorial de Estaciones de Servicio e Interempresas Material Eléctrico · Interempresas Media
06/02/2026
La evolución de los mercados energéticos en 2025 y las perspectivas para 2026 estuvieron en el centro de la sesión ‘La energía en 2025 y perspectivas en 2026: demanda, seguridad energética y geopolítica’, organizada por Fundación Repsol. El encuentro sirvió, además, como marco para la presentación del ‘Anuario Estadístico Energético Repsol 2025’, una de las referencias más completas para el análisis de las principales variables del sistema energético global.
El análisis abordó de forma integrada la evolución de los mercados de petróleo, gas natural, electricidad y CO2, poniendo el foco en su impacto directo sobre la competitividad industrial y sobre la transición energética. Diseñado por Freepik.
Durante la sesión, los ponentes pusieron el acento en una idea transversal: la energía ya no puede analizarse únicamente desde el equilibrio clásico entre oferta y demanda. La geopolítica, la seguridad de suministro, la configuración de las redes eléctricas y el ritmo real de la transición energética se han convertido en factores determinantes para entender la evolución de los precios y las decisiones de inversión, especialmente en ámbitos clave como la movilidad, la generación eléctrica y los centros de distribución de energía.
Durante la apertura, António Calçada, director general y vicepresidente de la Fundación Repsol, situó el debate en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica y defendió la importancia de “analizar y comprender el comportamiento de estos mercados ante este contexto geopolítico” para “poder prever los cambios”.
En contexto actual el dato es imprescindible para entender lo que está ocurriendo en los mercados energéticos, pero también que esos datos deben leerse a la luz de la geopolítica y de la seguridad energética, señalaron desde la Fundación Repsol. En esa misma línea, expusieron como los grandes movimientos de precios en 2025 no se explican solo por la demanda final, sino por factores como los inventarios estratégicos, las sanciones internacionales o las limitaciones técnicas de los sistemas eléctricos.
El análisis abordó de forma integrada la evolución de los mercados de petróleo, gas natural, electricidad y CO2, poniendo el foco en su impacto directo sobre la competitividad industrial y sobre la transición energética. Durante la sesión, Antonio Merino, director de Estudios de Repsol, fue el encargado de articular la mayor parte de las conclusiones, subrayando la necesidad de interpretar los datos energéticos desde una perspectiva sistémica, en la que factores como la geopolítica, la seguridad de suministro y las limitaciones técnicas de los sistemas energéticos resultan determinantes.
El ‘Anuario Estadístico Energético Repsol 2025’ está disponible de forma gratuita en la web de Repsol y que ofrece información sobre petróleo, gas natural, electricidad, CO2 e indicadores de sostenibilidad.
El 'Anuario Estadístico Energético Repsol 2025': una herramienta para leer el sistema energético en clave de movilidad
La presentación del ‘Anuario Estadístico Energético Repsol 2025’ fue uno de los ejes centrales de la sesión. Rodnan García, gerente de energía de los servicios de Estudios de Repsol, subrayó que el objetivo es contribuir con información verificable a un debate cada vez más complejo: “sin datos todo se convierte nada más en opiniones, mientras que con datos se pueden construir y se pueden tomar decisiones más fundadas con más rigor”.
El gerente de energía de los servicios de Estudios de Repsol explicó que el Anuario “no son solo cifras”, sino una herramienta que “nos permite poner contexto y nos permite dar más rigor a lo que queremos analizar”. Detalló además que esta herramienta está disponible de forma gratuita en la web de Repsol y que ofrece información sobre petróleo, gas natural, electricidad, CO2 e indicadores de sostenibilidad, con formatos orientados a facilitar el análisis y la visualización.
En esa misma línea, García indicó que la vocación de la publicación es “elevar la discusión energética y que no se quede simplemente en opiniones o en percepciones”.
Rodnan García, gerente de energía de los servicios de Estudios de Repsol, y Antonio Merino, director de Estudios de Repsol.
Petróleo en 2025: inventarios, sanciones y geopolítica sostienen los precios
Uno de los bloques centrales de la sesión estuvo dedicado a analizar la evolución del mercado del petróleo en 2025, un ejercicio que, según expresaron, ha desafiado buena parte de las previsiones iniciales. Frente a la expectativa de una corrección significativa de precios por una supuesta sobreoferta, el crudo se ha mantenido en niveles relativamente elevados, impulsado por factores ajenos a la demanda final.
Durante el análisis se insistió en que “el mercado del petróleo ya no se explica solo por el consumo inmediato, sino por la demanda para inventarios”. Tal y como se expuso, en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica, numerosos países han reforzado sus reservas estratégicas, lo que ha generado una presión adicional sobre la demanda y ha contribuido a sostener los precios.
China fue señalada como uno de los actores más relevantes en este comportamiento. Según explicó Merino, “aunque el crecimiento de la demanda final china se está moderando, el país está incrementando de forma notable sus inventarios de crudo”, una estrategia vinculada a su percepción de vulnerabilidad en las rutas de suministro. En este sentido, director de Estudios de Repsol expuso que “la seguridad energética se ha convertido en una prioridad estratégica para Pekín, incluso por encima de criterios puramente económicos”.
Otro de los factores determinantes analizados durante la sesión fue el impacto de las sanciones a Rusia y su efecto indirecto sobre el mercado. Merino recordó que “el crudo ruso sigue llegando al mercado, pero lo hace a través de rutas más largas y complejas”, apoyado en lo que se denominó como la ‘flota en la sombra’. Esta reconfiguración logística implica que “para mover el mismo volumen de petróleo hoy se necesitan más barcos y más tiempo”, lo que introduce rigideces adicionales en el sistema y contribuye a tensionar los precios.
Desde la perspectiva de la movilidad y la distribución de combustibles, durante la sesión se destacó que esta combinación de inventarios elevados, sanciones y tensiones geopolíticas tiene un efecto directo sobre la estabilidad del mercado. “La volatilidad actual no responde a un problema de falta física de petróleo, sino a un entorno de riesgo permanente”, afirmó Merino. Asimismo, el director de Estudios de Repsol advirtió que esta situación dificulta la planificación a medio plazo tanto para operadores energéticos como para los sectores intensivos en consumo de combustibles.
En este contexto, el mensaje lanzado durante la sesión fue claro: incluso en un escenario de transición energética avanzada, el petróleo sigue siendo un vector crítico y altamente sensible. “Dado que la pandemia rompió todas las previsiones y los conflictos bélicos han revolucionado el escenario del sector, las perspectivas para 2026 están en manos de la geopolítica, la cual seguirá marcando el ritmo de los mercados”, añadió Antonio Merino.
Perspectivas para 2026: el “suelo” del crudo y el papel de la OPEP+
De cara a 2026, el análisis presentado durante la sesión apuntó a un escenario de moderación, pero no de desplome, en los precios del petróleo. Los ponentes coincidieron en que, pese a la incertidumbre geopolítica y a las previsiones de crecimiento económico más contenido, existen factores estructurales que actúan como un suelo para el mercado del crudo.
Uno de los elementos más destacados fue el papel del petroleo de esquisto (‘shale oil’) estadounidense. Según se explicó, “por debajo de determinados niveles de precio, la producción de ‘shale’ deja de ser económicamente viable”, lo que introduce un mecanismo de autorregulación en el mercado. En este sentido, el experto situó ese umbral en un rango aproximado de 60–65 dólares por barril, afirmando que “ese nivel funciona como una referencia clave para entender por qué el crudo difícilmente caerá de forma sostenida por debajo de esos valores”.
Durante el evento se señaló que el mercado del petróleo seguirá expuesto a episodios de volatilidad asociados tanto a decisiones políticas como a posibles escaladas geopolíticas. Diseñado por Freepik.
A este factor se suma el papel de la OPEP, cuya capacidad de ajuste de la oferta sigue siendo determinante. Durante la sesión se recordó que “las decisiones de la OPEP+ continúan teniendo un impacto directo sobre el equilibrio del mercado”, especialmente en un contexto en el que la demanda crece de forma desigual entre regiones. El director de Estudios de Repsol advirtió de que “las decisiones de la OPEP generan gran incertidumbre”. Ya sea para defender precios o para ganar cuota de mercado, “puede alterar rápidamente las expectativas para 2026”, añadió.
El análisis evitó, no obstante, plantear un escenario de estabilidad absoluta. Por el contrario, se insistió en que el mercado del petróleo seguirá expuesto a episodios de volatilidad asociados tanto a decisiones políticas como a posibles escaladas geopolíticas. En este contexto, se puso el acento en que el principal riesgo no reside tanto en el nivel medio de los precios como en los movimientos bruscos derivados de eventos inesperados.
El precio del crudo sigue condicionando los costes a lo largo de toda la cadena de valor, desde el refino hasta el precio final de gasolinas y gasóleos, con efectos sobre el conjunto de la economía. Al mismo tiempo, este escenario refuerza la necesidad de gestionar el riesgo y diversificar estrategias energéticas, sin asumir que la transición energética vaya a reducir de forma automática la exposición a la volatilidad del petróleo en el corto plazo.
En este punto, 2026 se perfila como un año de equilibrios frágiles, en el que el mercado del crudo difícilmente entrará en un escenario de colapso, pero tampoco ofrecerá un entorno plenamente predecible. La combinación de ‘shale’ estadounidense, decisiones de la OPEP+ y geopolítica seguirá marcando el comportamiento del petróleo en los próximos ejercicios.
Movilidad: menor sustitución por el vehículo eléctrico y auge del híbrido
El análisis de la movilidad también ocupó un lugar destacado en la sesión, especialmente por su impacto directo sobre la demanda energética y las infraestructuras asociadas. Uno de los mensajes más relevantes fue que el ritmo de sustitución del consumo de petróleo por el vehículo eléctrico está siendo más lento de lo previsto en muchos mercados, lo que obliga a revisar algunas de las proyecciones que se daban por asumidas hace unos años.
En este contexto, Antonio Merino señaló que “la electrificación avanza, pero no al ritmo que se había previsto”, y explicó que una parte relevante de esa diferencia está vinculada a la evolución real del mercado. En su intervención apuntó que “lo que estamos viendo es un crecimiento muy importante del vehículo híbrido no enchufable”, una tecnología que reduce el consumo de combustible, pero que no elimina la dependencia del petróleo.
Otro de los factores destacados durante la sesión fue el envejecimiento del parque automovilístico, especialmente en el caso español. Merino recordó que “la edad media del parque en España está en torno a los quince años”, una circunstancia que actúa como freno a la renovación tecnológica y condiciona la velocidad de penetración de nuevas soluciones de movilidad.
Uno de los mensajes más relevantes fue que el ritmo de sustitución del consumo de petróleo por el vehículo eléctrico está siendo más lento de lo previsto en muchos mercados, lo que obliga a revisar algunas de las proyecciones. Diseñado por Freepik.
Este envejecimiento del parque tiene un efecto directo sobre la evolución real del consumo energético en el transporte, ya que retrasa la incorporación de tecnologías más eficientes, tanto eléctricas como híbridas, y limita el impacto agregado de la electrificación sobre la demanda de combustibles.
Desde una perspectiva más amplia, durante la sesión se subrayó que la transición en movilidad no puede analizarse únicamente desde un enfoque tecnológico. Factores como el coste total para el usuario, la disponibilidad de infraestructuras y la aceptación social de las distintas soluciones energéticas influyen de manera decisiva en las decisiones de compra y en el ritmo de cambio del parque móvil.
Para los operadores energéticos y los gestores de infraestructuras, este escenario apunta a una coexistencia prolongada de distintos vectores energéticos, una realidad que debe tenerse en cuenta en la planificación de redes, puntos de recarga y sistemas de suministro asociados a la movilidad.
Gas natural: centros de datos, clima y seguridad de suministro
El gas natural fue otro de los vectores energéticos analizados durante la sesión, con especial atención a su papel como tecnología de respaldo en un sistema energético cada vez más electrificado y digitalizado. A lo largo del encuentro se puso de relieve que, lejos de perder relevancia, el gas está asumiendo nuevas funciones ligadas a la seguridad de suministro y a la transformación del modelo productivo, especialmente como apoyo al sistema eléctrico.
Uno de los elementos destacados fue el impacto del crecimiento de los centros de datos y de las aplicaciones asociadas a la inteligencia artificial. Durante su intervención, Antonio Merino explicó que este tipo de instalaciones generan una demanda energética continua y creciente, lo que introduce nuevas presiones sobre el sistema eléctrico y refuerza el papel de tecnologías de respaldo.
Este fenómeno tiene una incidencia directa sobre la demanda de gas, especialmente en mercados como Estados Unidos. Tal y como indicó Merino, “una parte del crecimiento previsto de la demanda de gas en los próximos años está directamente relacionada con la expansión de los centros de datos y la digitalización de la economía”. No obstante, se matizó que esta tendencia convive con otros factores de corto plazo que siguen siendo determinantes para la evolución de los precios.
Entre ellos, el clima fue señalado como una de las variables más influyentes. “A corto plazo, el precio del gas sigue dependiendo en gran medida de si el invierno es más o menos frío”, afirmó Antonio Merino. Asimismo, recordó que episodios de temperaturas extremas pueden alterar de forma significativa el equilibrio del mercado, incluso en contextos de elevada oferta.
En el caso europeo, el análisis se centró en la reconfiguración de las fuentes de suministro tras la reducción del gas ruso. Durante la sesión se señaló que “Europa ha sustituido una dependencia por otra”, incrementando su exposición al gas natural licuado (GNL) procedente de Estados Unidos y al gas noruego. Durante el evento advirtieron que, al depender del GNL, Europa ahora compite globalmente con Asia, lo que la hace vulnerable a picos de precios provocados por tensiones en el Estrecho de Ormuz o ataques en instalaciones de Irán o Qatar.
Desde el punto de vista de la movilidad y de los centros de distribución energética, el gas fue presentado como un vector que seguirá desempeñando un papel relevante como apoyo al sistema, especialmente en un contexto de electrificación creciente y de mayores exigencias en términos de seguridad de suministro
Electricidad en España: renovables, restricciones técnicas y coste del respaldo
El bloque dedicado al sistema eléctrico, y en particular al caso español, puso de relieve algunas de las tensiones más relevantes de la transición energética actual. Aunque España ha incrementado de forma notable su capacidad renovable en los últimos años, durante la sesión se evidenció que este avance no se está traduciendo automáticamente en un sistema más barato ni más sencillo de operar.
En este contexto, Antonio Merino explicó que el sistema eléctrico se enfrenta a un número creciente de restricciones técnicas, derivadas de la elevada penetración renovable en determinadas horas y zonas. En su intervención señaló que “el sistema cada vez requiere de más restricciones técnicas”, una situación que obliga a actuar sobre la operación del sistema para preservar su estabilidad.
Merino describió cómo estas limitaciones afectan a la entrada de generación renovable en el mercado: “No se puede entrar en el mercado mayorista porque en esa zona hay demasiado solar y me origina problemas de frecuencia o problemas de tensión”. Esta situación conlleva, en determinados momentos, la sustitución de generación renovable por tecnologías de respaldo.
Desde el punto de vista económico, el ponente explicó que cuando se produce este cambio de régimen operativo “si la solar había cuadrado un precio de cinco o diez euros, a lo mejor el precio que tiene que pagar el sistema cuando entra el gas son 140 o 150 euros”. Esa diferencia, añadió, “la tenemos directamente en la factura”, ilustrando el impacto real de las restricciones técnicas sobre el coste final de la electricidad.
Antonio Merino explicó que el sistema eléctrico se enfrenta a un número creciente de restricciones técnicas, derivadas de la elevada penetración renovable en determinadas horas y zonas. Diseñado por Freepik.
Uno de los datos más relevantes aportados durante la sesión fue la cuantificación de ese impacto. Tal y como explicó Antonio Merino, director de Estudios de Repsol, “estamos hablando de un aumento de coste derivado de mayores restricciones, de 1.500 millones de euros”.
Desde la perspectiva de la movilidad eléctrica, este análisis resulta especialmente significativo, ya que pone de relieve los desafíos de avanzar en la electrificación sin una adaptación paralela de las redes y de los mecanismos de operación del sistema eléctrico. Esta lectura se mantiene como análisis editorial, derivada del conjunto de explicaciones técnicas expuestas durante la sesión.
Para los centros de distribución y generación de energía, el debate puso de manifiesto que el funcionamiento del sistema ya no depende únicamente de la capacidad instalada, sino de su gestión operativa. En palabras de Merino, “ese impacto lo tenemos directamente en la factura”, una realidad que obliga a incorporar los costes asociados a la seguridad y a las restricciones técnicas en el análisis económico del modelo eléctrico.
CO2, ETS: impacto sobre competitividad e industria
El análisis del CO2 y de los instrumentos regulatorios europeos centró uno de los bloques relevantes de la sesión, con un enfoque orientado a su impacto sobre la competitividad industrial y el funcionamiento del sistema energético. A lo largo del debate se puso de manifiesto que el CO2 ha pasado a desempeñar un papel central en el marco energético europeo, con efectos que trascienden el ámbito estrictamente eléctrico y alcanzan al conjunto del tejido productivo.
Durante su intervención, Antonio Merino subrayó que la política del CO2 tiene una incidencia directa sobre la electricidad y, a través de ella, sobre todas las industrias, en un contexto geopolítico en el que China y Estados Unidos siguen enfoques claramente distintos al europeo. Esta diferencia condiciona el diseño de la política climática de la Unión Europea y explica la adopción de mecanismos destinados a proteger a la industria comunitaria frente a competidores externos.
En este marco, la sesión abordó el papel del Sistema Europeo de Comercio de Emisiones (ETS) y del ajuste en frontera como elementos clave del actual modelo regulatorio. El debate puso de relieve que el CO2 se ha convertido en una variable estructural del sistema energético europeo, con implicaciones directas sobre la competitividad industrial y la toma de decisiones empresariales, lo que refuerza la necesidad de analizar la política climática desde una perspectiva que tenga en cuenta tanto los objetivos de descarbonización como la realidad económica y geopolítica.



















